La mutilación genital

“La Mutilación Genital Femenina o MGT, es una tradición del tiempo de los faraones que está presente en diferentes culturas, créelo o no, en todos los continentes.

Ésta, cualquier tipo de procedimientos realizados intencionalmente y por motivos no médicos, que alteran y lesionan los órganos genitales de una mujer.

La Organización Mundial De La Salud, estima que solo en África, hay 92 millones de mujeres y niñas mayores de 10 años, que han sido afectadas por esta práctica, que muchas culturas, respaldan bajo alguna religión.

Las consecuencias son gravísimas, partiendo por lo más simple, pérdida de sensibilidad a hemorragias e infecciones que causan la muerte de estas víctimas, pues las incisiones son realizadas por curanderas que no utilizan ningún tipo de esterilización y sólo instrumentos rudimentarios, como cristales, navajas y cuchillas contaminadas.

Existen 4 procedimientos, que son muy terribles para contárselos, pero realmente, no aportan ni un beneficio para la salud de estas mujeres. Muchas, si logran sobrevivir, quedan estériles, con quistes, o deformadas.

Por suerte, hoy se ha hecho historia, pues Nigeria, uno de los países más acostumbrados a este rito, prohíbe por la ley, esta práctica. Hoy, declaran ilegal esta horrible tradición que, no es más que una violación a los derechos humanos de las mujeres y niñas de todo el mundo.

Este fue uno de los últimos actos del ex mandatario, Goodluck Jonathan y que su sucesor, el presidente Muhammadu Buhari, quien asumió el pasado 29 de mayo la presidencia, deberá procurar su cumplimiento.

No podemos creer ciegamente que esta práctica no se realizará más, pero con el tiempo, las nuevas generaciones aprenderán que está penalizado por la ley de su país. Y, ojalá muchas niñas, desde hoy puedan crecer sin vergüenza por sus cuerpos.

Saber un poco, de las cosas importantes que suceden en el mundo, nos hace tener conciencia de las diferentes realidades de las otras personas, ¿no? Espero que todas, puedan estar tan contenta como yo, porque se hace justicia, por otras como nosotras.

Ablación de clítoris

La ablación del clítoris, también conocida como circuncisión femenina y oficialmente llamada mutilación genital femenina (MGF) por la Organización Mundial de la Salud (OMS), es la eliminación parcial o total de tejido de los órganos genitales femeninos, particularmente del clítoris, con objeto de eliminar el placer sexual en las mujeres, considerando razones culturales, religiosas o cualquier otro motivo no médico. Los términos infibulación y escisión son expresiones comunes aplicadas para el procedimiento aplicado para llevar a cabo la mutilación. Esta práctica se considera una violación de los derechos humanos de las mujeres y de las niñas.

Se cree que este ritual de iniciación originalmente se practicaba en las niñas de algunos países de África, Oriente Medio y otros. La costumbre es de procedencia incierta, aunque hay algunas versiones que afirman que comenzó en el antiguo Egipto y a partir de allí se extendió al resto del continente africano. Aunque se localiza sobre todo en la zona centroafricana, no se limita al continente africano, pues se sabe que también se observa en varios países de Asia, Europa, Australia e incluso América.

Practicada en muchos casos como rito de iniciación a la edad adulta, en los años más recientes este motivo está disminuyendo debido a la prohibición de su realización en muchos países. En algunos casos se recurre a tradiciones religiosas para argumentar en su favor, como en el islam.

La pérdida casi total de sensibilidad es la principal consecuencia para las afectadas, con el añadido trauma psicológico. Hay mujeres que mueren desangradas o por infección en las semanas posteriores a la intervención, ya que se realiza casi siempre de manera rudimentaria, a cargo de curanderas o mujeres mayores, y con herramientas no muy ortodoxas como cristales, cuchillos o cuchillas de afeitar y nunca en centros sanitarios.

Tipos de ablación

Existen varios tipos de ablación:
Amputación del prepucio del clítoris (circuncisión): el clítoris puede extirparse en parte o en su totalidad (clitoridectomía).
Otra forma consiste en la excisión o mutilación total o parcial del prepucio del clítoris y de los labios menores, conservando solo los labios mayores (véase vulva).

La infibulación es la forma más agresiva, y consiste en la extirpación del clítoris y de los labios mayores y menores. Después del acto, hay un cosido de ambos lados de la vulva hasta que esta queda prácticamente cerrada, y se deja únicamente una abertura para la sangre menstrual y la orina. La infibulación también se conoce como circuncisión faraónica.

Cualquier otro procedimiento que lesione los genitales externos con fines no médicos: perforación, incisión, raspado o cauterización de los genitales femeninos.

Descripción de una clitoridectomía

El informe de Amnistía Internacional para hacer conciencia de los malos tratos a las mujeres daba la cifra de 120 millones de mujeres clitoridectomizadas, y de tres millones de niñas por año en veintiocho países diferentes:

Sientan a la niña desnuda, en un taburete bajo, inmovilizada al menos por tres mujeres. Una de ellas le rodea fuertemente el pecho con los brazos; las otras dos la obligan a mantener los muslos separados, para que la vulva quede completamente expuesta.

Entonces, la anciana toma la navaja de afeitar y extirpa el clítoris. A continuación viene la infibulación: la anciana practica un corte a lo largo del labio menor y luego elimina, raspando, la carne del interior del labio mayor. La operación se repite al otro lado de la vulva. La niña grita y se retuerce de dolor, pero siguen sujetándola. La anciana enjuga la sangre de la herida y la madre, así como las otras mujeres, “verifica” su trabajo, algunas veces introduciendo los dedos. La cantidad de carne raspada de los labios mayores depende de la habilidad “técnica” de quien opera. La abertura que queda para la orina y el flujo menstrual es minúscula. Luego, la anciana aplica una pasta y asegura la unión de los labios mayores mediante espinas de acacia, que perforan el labio y se clavan en el otro. Coloca tres o cuatro a lo largo de la vulva. Estas espigas se fijan con hilo de coser o crin de caballo. Sin embargo, nada de esto basta para asegurar la soldadura de los labios; por eso, a la niña la atan desde la pelvis hasta los pies. Le inmovilizan las piernas con tiras de tela.

Consecuencias

Las consecuencias de esta práctica son negativas para la salud de las mujeres:
Efectos inmediatos
• dolor intenso
• choque
• hemorragias graves
• tétanos
• sepsis (infecciones)
• problemas urinarios (retención de orina)
• llagas en los genitales
• lesiones en los tejidos genitales vecinos
Efectos a largo plazo
• quistes
• infecciones recurrentes en la vejiga y en la orina
• esterilidad
• complicaciones del parto
• aumento del riesgo de muerte del recién nacido
• necesidad de nuevas intervenciones quirúrgicas

Práctica limitada

Según las estadísticas, la práctica de la ablación afecta en la actualidad alrededor de unos 138-140 millones de mujeres y niñas en el mundo. Se cree que cada vez se practica a niñas con una edad mucho menor, a fin de evitar que quienes sufren la mutilación juzguen la práctica por sí mismas al ser mayores. Según datos de la OMS, suele practicarse en la infancia, entre la lactancia y los 15 años. En África, hay aproximadamente 92 millones de mujeres y niñas de más de 10 años de edad en quienes esta práctica se ha llevado a cabo.

Europa
El aumento de la inmigración ha llevado esta práctica a Europa. La mutilación genital femenina, en cualquiera de sus modalidades, se encuentra penada por la ley en los principales países de dicho continente con algunas excepciones como Italia o Irlanda. No obstante, aunque existen en algunos países europeos con normativas legales de control sobre el permiso de salida para las niñas en situación de riesgo por este tipo de costumbres, hay denuncias de que medio millón de mujeres y niñas han sufrido la MGF en Europa en los últimos tiempos, incluso en centros sanitarios bajo cuerda. Un imán de Bristol aconseja que la ablación de las niñas sea realizada en el extranjero, para burlar la prohibición que desde 2003 pesa sobre esta práctica.

Asia

La mutilación genital femenina, particularmente en su forma de circuncisión sunna, está presente en prácticamente todos los países árabes del continente, así como en las comunidades kurdas. Afganistán, Tayikistán, Brunéi, Malasia e Indonesia también la practican, los tres últimos incluyendo los tipos de mutilación más radicales.

África

La embajadora de la Organización de las Naciones Unidas contra la ablación, la exmodelo somalí Waris Dirie, quien sufrió infibulación a los cinco años, ha conseguido que ésta práctica sea ilegal en algunos países africanos, aunque se siga practicando de hecho. Unicef, en un informe, afirma que esta práctica se puede eliminar en una generación si hay un esfuerzo cultural. La ablación es una costumbre extendida en una amplia región de África, donde es practicada indistintamente por musulmanes, cristianos y animistas.

América

En la mayoría de los países de América se prohíbe legalmente esta práctica.

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