Lo que fuiste y los que sos

Sobre fines de la década de 1920, Montevideo abordó una de las obras más ambiciosas y complejas: la construcción de la Rambla Sur.

Todo ese proceso, que incluyó la desaparición de dos playas, puede verse en una exposición de fotografías.

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“La obra que va a realizar esta comisión puede afirmarse sin temor, es la de mayor trascendencia que ha realizado y que quizás pueda realizar en mucho tiempo el Municipio de Montevideo”, aseguraba César Batlle Pacheco, vicepresidente del Concejo de Administración Departamental y miembro de la Comisión Financiera de las Obras de la Rambla Sur, en un discurso pronunciado en marzo de 1926.

La construcción de la Rambla Sur supuso el abordaje de proyecto titánico que sin respetar la geografía de la costa, robó terreno al mar y sepultó dos playas de las que solo quedaron algunas fotografías (Santa Ana y Patricios), ubicadas entre la Ramírez y la zona portuaria.

Mi vieja me contaba que las olas daban contra la esquina de Gonzalo Ramírez y Médanos y que ella con sus hermanos se bañaban en Patricion y que un perro de la abuela, peludo él, se metió en el agua sin percatarse o sin darle el previo aviso al mono, también de mi abuela, que iba durmiendo abrazado del lomo del perro y ante la presencia de las aguas se asustó, saltó y se tiró y el pobre Tití se ahogó.

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La construcción de la Rambla Sur, balcón al Río de la Plata que va desde la Escollera Sarandí hasta el Parque Hotel, se inició en 1928 con maquinaria con la que hoy no se construiría ni un muelle, buzos de escafandra y obreros que pusieron en cada centímetro ganado a la tierra y al mar, el mayor arresto.

Me acuerdo muchos años después que los camiones llevaban el cisco del carbón de piedra de la Compañía del Gas para rellenar los tramos posteriores.

Las canchas de fútbol de la Liga Palermo tenían más piedras y vidrios que un poco de tierra y arena.
Nunca les vi pasto, siempre yuyos.

Y también vi al Negro Pedra de Liverpool, jugando con los amateurs de contrabando descalzo arriba de las piedras y vidrios y pedazos de alambre.

Todo esto fue arriba de Santana y Patricios robado al mar lo que va hoy desde Ejido hasta Yaro.
La construcción del tramo de la rambla correspondiente a la Ciudad Vieja trajo consigo cambios en el espacio y en la composición social de la zona.

Las calles Brecha y Buenos Aires fueron ensanchadas, disponiéndose además la creación de una explanada entre las calles Treinta y Tres, Reconquista, Ituzaingó y la rambla misma.

A su vez, calles como Santa Teresa, Yerbal y Recinto desaparecieron para siempre de la geografía del casco histórico.
Debido a razones estéticas e higiénicas, fueron expropiados los predios limítrofes con el espacio que ocuparía la rambla.
Además de obtener los terrenos necesarios para la realización de la obra, a través de esta medida se pretendía erradicar definitivamente el barrio prostibulario, popularmente conocido como “El Bajo”.

Léase al Hachero, Julio César Puppo sobre el tema, un deleite.

La demolición de estas viviendas provocó la migración de parte de la población de la Ciudad Vieja.

La rambla de punta a punta

Con 22 kilómetros de largo, la rambla es Monumento Histórico Nacional.
A inicios de 2010 fue propuesta como Patrimonio de la Humanidad ante la Unesco.

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En 1909 se construyó el corto tramo de la rambla que va del Parque Hotel hasta el Parque Rodó.

En 1912, la rambla de Pocitos.

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Y en 1915, las de Punta Carretas y Carrasco.

La obra de la rambla Sur se inició en 1928 y fue inaugurada oficialmente el 31 de diciembre de 1935.

En agosto de 1934, una vez que el gobierno municipal adquirió la propiedad del Templo Inglés, éste comenzó a ser demolido.

El nuevo templo, inaugurado del otro lado de la rambla el 6 de junio de 1936, respetaba en gran medida los lineamientos arquitectónicos de su antecesor.

Un comentario en «Lo que fuiste y los que sos»

  • el 12 febrero 2016 a las 11:35
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    Hola.
    Esto es un riquisimo pedazo de nuestra historia ojala haya mas gente que escriba de esto para que conozcamos mejor las cosas nuestras y asi leemos menos boludeses.

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