Lucha por la vida

Por COMOUSTÉ

Este artículo está dedicado con mucho cariño a mis queridas lectoras Rita, Vale y mi nieta postiza Irene que con su corta edad, empuña muy bien la pluma y cordiales saludos al Chacho, si está en condiciones de recibirlos.

huev-3_435x326Desde que entramos en este carnaval que será nuestra vida, primero no vemos nada, oir oímos pero no sabemos que es lo que oímos, después vamos oyendo la dulce voz de nuestra madre, vamos sintiendo su olor aunque no distinguimos el perfume más costoso y único del mundo, el de nuestra madre, es el más gustoso, porque es una mezcla de dulzura, amor, ternura, y otras cosas que la vida nos dará en distintas oportunidades por separado, pero no todas juntas como las que nos brinda nuestra madre.

Después del ritual del “ajó”, e innumerables pruebas, nos largamos con el nunca tan valedero y bien ponderado “NO”, que lo utilizaremos en esa etapa de la vida y cuando seamos mayores, no lo calibraremos lo suficientemente para salvarnos de algunas situaciones y no caer en otras, pero con tropezones y caídas, es cuando realmente empezaremos a aprender a vivir, será una lucha larga, desde nuestra infancia hasta el día en que no tomemos más Coca Cola, no!…, la light tampoco!…, ni el mate, ni el cigarrillo, cuando nos vayamos y sin que nos aparezca ante nuestros ojos “THE END” así será.
Pero en el decurso de nuestra vida aprenderemos a distinguir entre un mal chiste y un mal contador de chistes, porque al mal contador de chistes nadie le pide que lo explique y un mal chiste, se nota en seguida cuando la gente nos mira como diciendo “???” y tenemos que explicar, lo cual es catastrófico.
Cuando uno dice que “el lodo es un animal” y lo miran con cara de estúpidos cuando uno aclara que “es un pajado vede”.

Las primeras calenturas me las agarraba con mis hermanos, mayores ellos, abusaban de mi inferioridad física, porque con los 16 y 12 años de ventaja que me llevaban mojaban el pan suyo, en el huevo frito mío, del cual fui fanático desde chiquito, junto con la milanesa, chillaba desde la silla alta para que mi madre hiciera valer mis derechos.

Tampoco me gustaba que se burlaran cuando se me caía una gota de yema en el mantel y con el pan mojado en el resto de la yema, pretendía levantar la insignificante gota, perdiendo la mayor parte de la yema, haciendo flor de enchastre en la tela del mantel y que mis hermanos se burlaran de mis pocas condiciones de supervivencia, sin el auxilio materno.
Qué lindo, qué rico, qué sabroso era el huevo frito, que llegué a comerlo con papas fritas, y les echaba a ambos pimienta, no sal, lo mío era a la italiana, la pimienta resalta los sabores y no los cambia.
Pensar que por un contrabando de huevos de Argentina, los trajeron infectados con la maldita salmonella y de ahí en más se terminó, el huevo frito, la mayonesa casera, los huevos batidos y un montón de cosas más que se hacían con huevo crudo.
Claro que el que contrabandeaba los huevos de Argentina, terminó mal, porque hizo una estafa, en la cual el gerente del banco estafado, cuando le reprochó la maniobra, el importabandeador de huevos le dijo que se jorobara, pero de otra forma con otra palabra más rústica y corta, y el gerente la aplicó, la justicia del barrio, con un soberana trompada.
Hablando de huevos y plumíferos, todos nos peleamos porque queremos lo mismo, cada pollo trae un par de patas, y cuando uno pide el pollo al spiedoa la parrillada de la otra cuadra, encarga que se lo corten en ocho porciones, claro que patas hay solamente dos y ahí se arman las broncas porque todos queremos lo mismo, todos queremos pata, mejor dicho muslo, porque la pata amarilla va para otras cosas, pero nos las comemos sin saberlo, en otros embutidos gallináceos, vaya uno a saber qué contienen las drumets hechas, dudo que sea pechuga.

El hombre siempre se pelea con los demás porque quiere lo mismo, lo del pollo es una historia, pero también se pelean por las mujeres porque todos quieren la misma, y de ahí las broncas y los descalcificados, de lo que hay poco, a todos se les antoja.
La misma butaca en el teatro, en el cine o en el futbol.
Los automóviles chocan porque los dos conductores quieren estar en el mismo lugar, en el mismo momento, lo cual reporta pingües utilidades a los chapistas y más ahora con los paragolpes de plástico, que no se planchan, sino que se tiran y se ponen otros nuevos y se les pinta del mismo color que el resto del vehículo.
Tuve un amigo de la infancia que decía que era mejor venir con el auto a 140 kmts por hora, porque era más difícil que se encontrara con otro automóvil en el mismo lugar y en el mismo momento.

Claro el aplicaba lisa y llanamente aquel ejercicio de matemáticas que nos ponían en el liceo y que decía que un automóvil partía de Melo a tal velocidad y otro salía de Montevideo a tal otra velocidad y habiendo X kmts. entre ambas ciudades ¿en qué momento se cruzaban los vehículos?.
Con el papel y el lápiz y en el liceo la cosa era más o menos sencilla para los más despiertos con los números, pero este se había olvidado que en el problema que nos ponían habían omitido, vacas sueltas, chanchos, ovejas, otros vehículos entrando y saliendo de la carretera y un reventón de una cubierta.
De la buena gente de la Caminera menor no escribimos nada que son grandes tipos, en especial los que están por el kilómetro120 de la Ruta 1.
Teóricamente lo de las velocidades y un punto de encuentro está muy bonito, pero en la realidad hay muchísimos más puntos de encuentro con otros elementos de distinta procedencia y no tenían necesariamente que haber salido de tales ciudades porque uno que saliera de Paso del Boñato, o de Chanchos de Barriga Negra (para los desconfiados es una localidad del Departamento de Lavalleja), se podía pegar flor de tortazo con cualquiera de los dos, sin distinción de que hubieran salido del lado que hubieran salido.

Con el dilema del huevo frito, apareció una que supo ser cuñada mía, cuando mi hermano estuvo casado con ella y me atribuía la condición de que era un malcriado, al que le hacían todos los gustos, abusando de su condición de nuera y de mi niñez contra una joven señora de origen gallego, pero ahora es ella la que anda a los 85 años vituperando a su hijo, porque parece que las mañas mías también las tiene mi sobrino, tenemos un problema de consanguineidad y de genes, pero ahora el tema es de ella.
Siempre fui un asquerosito para comer y mi vieja tenía esa lucha conmigo, que cuando pesé 20 kgs. hizo una fiesta, porque siempre fui un flaco perchento, pero ahora el tema lo tengo con el sedentarismo, porque me paso frente a la computadora, a la iPad, al iPhone, y los médicos en especial el cardiólogo, está porfiado que no tengo que engordar y para ello tengo un dobermann, al cual para no tener que andar luchando con el collar de ahorque y los tirones, le pago a un dogtrainner , si el personal trainner del “rope”, que lo lleva a pasear tres veces por semana y el bicho viene muerto de cansado y con el apetito abierto de par en par.

La silla fija la usaría mirando televisión, pero los programas que dan me aburren, me es mucho más entretenido leer mis libros, y tener la noticia al instante en las tres computadoras que están a mi servicio, que pedaleando para no ir a ningún lado.
Entre mis principios fundamentales, como los derechos humanos están entre los derechos primigenios en la Constitución de la República.
Que me perdonen los médicos ellos se tienen que ganar la vida, yo ya les he dado múltiples oportunidades, los respeto y los quiero mucho, pero me amparo en la Corte de la Haya, y en la carta orgánica de la OEA, en que tengo el derecho de vivir de primera y que me entierren de cuarta, sin perjudicar a nadie.
Que todo sea para bien…

P.S. (por si alguno no está al tanto, quiere decir Post Scriptum, o sea escrito después): Si la Haya o la OEA no tuvieron en cuenta mis derechos invocados espero que algún alma caritativa los tenga en cuenta. Vale.

5 comentarios en «Lucha por la vida»

  • el 31 octubre 2014 a las 08:54
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    Una cosa el huevo frito esta rico ponerlo en el espaguetti con pimienta y el pollo esta rico comerlo con la mano sin guantes que queda asqueroso.

  • el 31 octubre 2014 a las 10:00
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    EPAAAA_____PENSE QUE SE OLVIDARON DE HALLOWWEEN____POR LO MENOS AKI SE ACUERDAN DE LOS ILUSTRES Q COMENTAMOS Y NOS RECUERDAN CON TRUCO O MILANESAS CON PAPA FRITAS Y HUEVOS FRITOS_______JAJAJAJAJA_________PERO A PICO SECO NO LES LLEVO NADA______

  • el 31 octubre 2014 a las 11:47
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    La milanesa con papas fritas y huevos fritos es lo mas grande que hay…ya me vino hambre y estoy pidiendo una en dos panes para el almuerzo…

  • el 31 octubre 2014 a las 12:02
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    Gracias por dedicar este interesante artículo Sr. COMOUSTE!, porque se refiere a la salud. Hay que comer sano, beber sano, hacer ejercicio y evitar los exesos de dijustos y festejos.
    En una palabra, nada de milanesas con huevos fritos, nada de cerveza y nada de salir a festejar a 18.

  • el 2 noviembre 2014 a las 01:03
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    Gracias COMOUSTÉ en dedicarme tan lindo articulo (&%$) pero con el Chacho???
    a mi me entretiene leer libros. tengo un ebook donde descargo libros que me entretienen y paginas amigas donde leo las cosas que me interesan. es lo bueno que tiene la internet. el poco tiempo que tenemos los podemos emplear bien. y las cosas lindas y sesudas que tu escribis forman parte de mi lectura o la mayoria.
    Bss Rita

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