Madre criticaba a su hijo en Internet

La madre tenía un blog en el que escribía sobre la vida de su hijo y subía fotos.

En un vídeo presentado como prueba por la acusación se ve a la mujer dando sodio al niño a través de una sonda gástrica.

El juez que llevaba el caso le ha pedido que “busque ayuda para su problema”

Lacey Spears durante el juicio en el que fue condenada por el asesinato de su hijo AP
Una mujer estadounidense acusada de asesinar a su hijo de cinco años envenenándolo con una sobredosis de sal, fue sentenciada a cumplir 20 años en prisión por un juez de la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos.

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Lacey Spears, de 27 años, asesinó a su hijo, Garnett-Paul Spears, en enero de 2014. La madre habría introducido una alta concentración de sodio a través de una sonda gástrica a la cual estaba conectado el niño, que se encontraba internado en un hospital de los suburbios de Nueva York por un envenenamiento que esta habría causado previamente.
Según un toxicólogo que investigó el caso, la comida en el apartamento de Spears estaba altamente contaminada con sal; una porción de carne que ya había sido cocinada tenía el equivalente a 69 sobres de sal de McDonald’s.

Ante la evidencia, el juez encargado del caso, Robert Neary, declaró que el crimen era “increíblemente cruel” y que la madre había dado a su hijo “cinco años de tormento y dolor”. No obstante, declaró que no le impondría la máxima sentencia de 25 años a la acusada porque: “No es necesario ser un psiquiatra para darse cuenta de que sufre de Münchhausen por poder”.
El Síndrome de Munchausen por poder es una forma de maltrato infantil en la que uno de los padres induce en el niño síntomas reales o aparentes de una enfermedad.
Este trastorno casi siempre involucra a una madre que abusa de su hijo buscándole atención médica innecesaria.

Se trata de un síndrome raro, poco comprendido, y cuya causa es desconocida.
La madre puede simular síntomas de enfermedad en su hijo añadiendo sangre a su orina o heces, dejando de alimentarlo, falsificando fiebres, administrándole secretamente fármacos que le produzcan vómito o diarrea o empleando otros trucos como infectar las vías intravenosas (a través de una vena) para que el niño aparente o en realidad resulte enfermo.
Estos niños suelen ser hospitalizados por presentar grupos de síntomas que no encajan mucho en ninguna enfermedad conocida.

Con frecuencia, a los niños se les hace sufrir a través de exámenes, cirugías u otros procedimientos molestos e innecesarios.
La madre generalmente es muy colaboradora en el escenario del hospital y, a menudo, es muy apreciada por el personal de enfermería por el cuidado que le prodiga a su hijo.
Con frecuencia, se la ve como una persona dedicada y abnegada, lo cual hace menos probable que el personal médico sospeche el diagnóstico del síndrome de Munchaussen.
Sus visitas frecuentes infortunadamente también le dan fácil acceso al niño para poder inducirle más síntomas.

Los cambios en la condición del niño casi nunca son presenciados por el personal del hospital y casi siempre ocurren sólo en presencia de la madre.
El síndrome de Munchausen ocurre debido a problemas psicológicos del adulto y es generalmente un comportamiento que busca llamar la atención de los demás.
El síndrome puede ser potencialmente mortal para el niño implicado.
El abogado de Lacey Spears, sin embargo, no presentó esta enfermedad en la defensa de su cliente, pues la madre se negó a aceptar que sufría de cualquier desorden mental.
La defensa de Spears ya ha anunciado que apelará la sentencia, y ha pedido al juez una condena más ‘ligera’ de un mínimo de 15 años.
David Lawyers, el abogado de la madre, ha afirmado que esta era “una persona trabajadora que le dio amor incondicional a su hijo”.

El fiscal del caso asegura, en cambio, que las acciones de Spears fueron “inhumanas, despreciables y malvadas”.
Agregó también que las personas del jurado que vieron los vídeos de seguridad del hospital, en los que la madre introduce sal a través de la sonda gástrica de su hijo, “no podrán borrar las imágenes de su mente”.

El síndrome de Münchhausen es una rara enfermedad en la que las personas pretenden estar enfermas para obtener la atención de sus allegados y los servicios de salud.
En el síndrome de Münchhausen por poder, los padres aprovechan su posición como cuidadores de sus hijos para causarles daño secretamente y disfrutar de la simpatía y atención que reciben indirectamente a través de los niños.
Lacey Spears tenía varias cuentas en redes sociales en las que hablaba constantemente sobre la vida de su hijo, la página que ha trascendido a la luz pública ha sido un blog titulado: La aventura de Garnett’s, en el que Spears subía fotografías del niño antes de que falleciera.
En uno de los últimos posts escritos en el blog se puede leer:
“Septiembre. ¡Vaya mes! y aún falta la mitad. Garnett se ha divertido conduciendo su tractor por el vecindario, jugando en la lluvia, montando en bicicleta por horas y también hemos pasado varios días en el hospital”.

Por si este caso no les resulta insólito presten atención a este otro:
NECROGILO CONFIESA QUE TUVO SEXO MUCHAS VECES
Sharkur Lucas, quien trabajaba en una morgue en un hospital de Ghana, dijo que sus jefes lo obligaron como parte del “entrenamiento”

El hombre afirmó que como parte del “entrenamiento”, le pidieron que durmiera con los muertos.
El empleado de una morgue en Ghana admitió ante cámaras de televisión que tuvo sexo “muchas, muchas veces” con mujeres fallecidas, algo que justificó al afirmar que su jefe lo forzó como una forma de entrenamiento.

Sharkur Lucas afirmó que su jefe en el hospital docente Korle Bu “le enseñaron” sobre cómo tener sexo con los muertos.
Lucas dijo a la televisora Adom TV que eso “era una parte del entrenamiento cuando comienzas el trabajo en una morgue.

Te piden que duermas con cuerpos de fallecidos”.
Una vez que tengas sexo con ellos, no tendrás miedo nunca más”, afirmó.
El empleado fue despedido y actualmente es buscado por la policía luego de que fuera denunciado por sus jefes, aunque él insistió en que era obligado.
Luego de su “entrenamiento”, Lucas admitió que se volvió necrofílico ya que las mujeres no querían salir con un empleado de una morgue, un trabajo que calificó como su “talento” o algo que “Dios puso en él”.

Durante la entrevista, cuando se le preguntó si tenía problemas mentales, Lucas sólo se rio y dijo: “No señor, estoy bien”.

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