Punta de Rieles tiene su Marca de la Memoria

Por Iara Bermúdez y Waldemar García

El sábado 25 de abril, se inauguró una nueva Marca de la Memoria en la cárcel de Punta de Rieles. En realidad son dos Marcas: una instalada en la entrada a la cárcel y otra dentro del patio. Sin duda alguna la cárcel de Punta de Rieles fue un lugar emblemático durante el período dictatorial, primero como centro de reclusión masculino hasta que se inauguró el penal de Libertad en que todos los hombres fueron trasladados y se convirtió en cárcel femenina por la que pasaron más de 700 presas políticas.
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Fue una tarde de muchas emociones, muchas vibraciones, sentimientos a flor de piel. Empezando por el reencuentro de algunas presas con compañeras de presidio, siguiendo por la visita que hicieron los familiares de las ex presas a las celdas donde estuvieron recluidas, impresionante el homenaje que brindaron los presos actuales a las ex presas políticas, las emotivas palabras de quienes hablaron en el acto y ese “atronador” minuto de silencio en recuerdo de aquellas ex presas que ya no están entre nosotros.

Si la llegada al penal fue diferente, emotiva y muy alentadora, lo que se vivió después con el reencuentro de muchas de las presas que coincidieron en ese recinto durante la dictadura fue muy emocionante. La visita a las celdas donde durante años purgaron el delito de querer un mundo mejor, mostrarla a los familiares: hijos, esposos, padres; recordar cómo era, los cambios sufridos, las anécdotas, comparar la diferencia de la vida carcelaria antes y ahora. Todo estuvo muy cargado de emociones, muy cargado de recuerdos, muy cargado de Memoria y de ver que al final su lucha, que hoy sigue buscando la verdad y la justicia, no fue en vano.
El acto fue abierto por reclusos que han puesto en marcha una radio interna del penal, que dieron la bienvenida a todos los asistentes.

Antonia Yañez, en nombre de la Asociación Marcas de la Resistencia, dijo que las Marcas “es un proyecto que no solamente muestra lugares de la lucha social en contra de la dictadura sino que es un proyecto que tiene que ver con la vida política de este país, que es también la piedra angular por la que estábamos nosotras presas aquí: la política. Nosotras éramos presas políticas y la política cernía nuestras vidas, antes, durante y ahora, de alguna manera sigue siendo nuestro gran baluarte.” Continuó diciendo que “el proyecto cobró esta dimensión; la dimensión política, que en este caso se refleja muy bien, porque nosotras queremos hacer uso de la política, queremos incidir de las más diversas formas, de pronto no estrictamente en el marco de lo político partidario, pero sí de las más diversas formas en la política. Queremos incidir en la justicia, por eso hemos ido levantando fuertes posibilidades de derrotar la muralla de la impunidad, hemos ido avanzando en esto mas allá de que hay golpes fuertes (Julio Castro), hay golpes fuertes que nosotros no dejamos pasar, simplemente nos volvemos a resituar, volvemos a plantarnos en el lugar y volvemos a decir que esta lucha no está terminada.” Continuó diciendo que “las marcas son patrimonio del espacio público, por eso están en la vereda, en el ingreso a este local, pero aquí hay mucho mucho para hacer, por lo tanto fue una propuesta que nosotros vimos con muy buenos ojos la posibilidad que la marca fuera un recuerdo para todos aquí, debajo de este árbol donde todos transitan, donde hay jardín, donde hay encuentro (…) la marca va a significar que los familiares, que los internos, que la gente que transita por este penal, (no puedo decir abierto, tengo que encontrar otra fórmula, pero es un penal tan distinto) van a poder tocar, mirar, sentarse, reflexionar y, a partir de esta marca, tal vez ellos van a poder hablar de otras cosas, estos ámbitos que nos rodean todos ellos van a poder irradiar otra cosa, van a poder irradiar Memoria, pero también van a poder irradiar lucha, aquello que hubo fue lucha, hubo lucha antes que llegaran aquí las mujeres, porque era su lucha política por la justicia social de la que hablamos. Y después fue lucha aquí también, lucha por sobrevivir, lucha por la solidaridad, lucha por poder mantenernos una al lado de la otra, lucha por cambiar lo malos momentos en buenos, lucha por abrazarnos, por abrazar a nuestros familiares.” (…) “Este encuentro supera también nuestras posibilidades de comprensión, habla de que estamos juntos, habla de que vamos a poder seguir batallando nuestras propias batallas: la impunidad; la solidaridad. La solidaridad, ahora, con las compañeras que no están bien, la solidaridad con los familiares de aquellos que ya no están, la solidaridad como fuente de una memoria colectiva que no queremos que se abandone.”

La intendenta de Montevideo, Ana Olivera, dijo que la colocación de esta Marca de la Memoria junto con la de la casona de Punta Gorda fueron las dos más difíciles. Agregó que una de las pretensiones del proyecto “es celebrar la dignidad y eso es lo que estamos celebrando en el día de hoy. Yo leía los documentos desclasificados del Ministerio de Relaciones Exteriores sobre la calificación que hacía de cómo eran estas mujeres que están hoy aquí, de distintas generaciones, porque hubo distintas generaciones (…) aquí había un promedio de 34 años, mujeres maduras, con alto nivel cultural, pero lo mas importante, es que no tenían la mas mínima esperanza de recuperar a ninguna de ellas. Y éstas marcas a lo largo de la ciudad, que reflejan justamente esa dignidad, de las generaciones del adentro y del afuera, de la clandestinidad y de la cárcel, de las organizaciones sociales y de los familiares, qué de una u otra manera, permanentemente estuvieron acompañando desde cada lugar a nuestras compañeras y nuestros compañeros, que muchos de ellos hoy no están aquí para haber entrado de otra manera al penal de Punta de Rieles, pero que están en la memoria. Justamente, no son historia, son memoria viva, y de eso se trata. Pero además de todo eso, Uds. me han escuchado decir muchas veces que las mujeres en política somos invisibles y esto les da visibilidad a mas de 700 mujeres que pasaron por acá, que tenían esa peregrina idea de cambiar el mundo y que, no por suerte, sino por convicción siguen pensando que es eso lo que tenemos que hacer.” Olivera elogió a las ex presas que a pesar de todo el sufrimiento, no se hayan quebrado, hayan mantenido la dignidad y continúan “tenaz y persistentemente” trabajando y luchando.

“Éstas Marcas de la Resistencia –continuó la Intendenta- son Memoria viva, que nos van a permitir seguir trabajando por profundizar la democracia, por obtener la justicia social, y yo les digo que no va haber profundización de la democracia y justicia total si no hay igualdad entre hombres y mujeres, por eso la importancia que tiene la visibilidad de estas mujeres que están acá, que todas dieron mucho, que estaban dispuestas a dar la vida, como muchas la dieron, pero que siguen dispuestas cotidianamente a seguir dándola cada una en su rincón. Y además de todo eso, tampoco habrá democracia plena si no existe verdad y justicia.” La Intendenta terminó diciendo que “el estar aquí compartiendo con Uds. es quizás la mejor cosa que le puede pasar a una persona que está terminando un periodo de gobierno, pero que es solo eso, un periodo de gobierno, porque en realidad, la lucha continúa.”

Hoy la cárcel de Punta de Rieles no es solo un centro de reclusión sino que intenta ser un centro de rehabilitación. Llegar a una cárcel para realizar un acto y ser recibidos por los propios reclusos, con una mesa llena de tortas, pebetes, pizzas, masitas, todo preparado por los propios internos, es algo poco habitual, pero fundamentalmente es emocionante ver que si hay voluntad se puede conseguir que dentro de un penal se viva igual que afuera, con dignidad, con derechos. La Marca se instaló junto a un frondoso árbol, rodeada de plantas y flores, en lo que es la plaza de la cárcel. Para ilustrar mejor le preguntamos al director, Luis Parodi, como se organizaba el recinto y nos explicó que “La idea básica es que esto se parezca lo más posible a la vida afuera, no hay más misterio. Tiene un pueblo industrial que rodea la cárcel, tiene un centro, dónde están los almacenes, los deportes, lo recreativo. La idea es recrear acá dentro lo que pasa fuera. Es el único desafío, créame que no es fácil pero es muy hermoso. Es muy bobo el planteo, yo no entiendo por qué levantamos tanta polvareda, es generar algo que se parezca a lo de afuera, con la intención que el choque cuando se vayan sea el mínimo posible.” Cuando habla de un pueblo industrial se refiere a la parte donde hay emprendimientos que funcionan dentro del penal, como una fábrica de bloques o de pan rallado que son de los propios reclusos. Algunos cuando salen siguen con el emprendimiento agrega Parodi, “están libres, vuelven cada día, marcan tarjeta como cualquiera de nosotros, trabajan en su emprendimiento, hacen sus 8 horas, se pegan un baño y se van a su casa.” En Punta de Rieles se respetan los derechos de los seres humanos que viven dentro. Y nos decía el director que “la sociedad se mide por cómo trata a sus peores, a sus presos digamos, y nosotros estamos convencidos de que si el ser humano es puesto en situación digna, se dignifica, de eso no tenemos la menor duda.”

-¿Que representa este acto de hoy, el poner esta marca aquí dentro de la cárcel?
-“Enorme, enorme, no tengo otra palabra es como poder unir lo que está más excluido de la sociedad. Esto es crear ciudadanía, poder unir lo que pasó antes con lo que está pasando, con gente que no tiene ni idea de eso, esto es educar, nada más.”
En Punta de Rieles no se cierran las celdas, hay normas y se cumplen, pero por encima de todo, los presos son tratados con dignidad, trabajan, hacen deporte, tienen actividades culturales, estudian. Los celadores, que no van armados y hay de ambos sexos, comparten los espacios “públicos” con los reclusos, interactúan con ellos y les sirven de apoyo para su rehabilitación.

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