Madre Teresa y su canonización

Si la denominamos por su nombre de nacimiento Agnes Gonxha Bojaxhiu, no la conoce casi nadie, por no decir nadie.

Nació el 26 de agosto de 1910, en Uskub, Imperio Otomano – hoy Skopje, República de Macedonia, pero la balcanización de la zona comprendida entre Asia menor, Turquía, Grecia, Yugoslavia, Austria, nos está complicando la vida en gran forma y estilo.

Porque de turca, pasó a ser de la tierra de Alejandro Magno o Alexis Zorba, (este último no era griego, era macedonio, igual que los antepasados de Cleopatra) y si se hubiera quedado ahí sería albanesa, pero como ella decía: “A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota”.

Gracias a que esa gota de agua volvió al mar le encontramos como católica albanesa, radicada durante décadas en la India y fundó las Misioneras de la Caridad en 1950.

Durante otro montón de décadas sirvió a los pobres, enfermos huérfanos y moribundos y fue la guía de su fundación en diversos países del mundo hasta poco antes de su muerte.

“Dar hasta que te duela y cuando duela dar todavía más”, era una de sus frases de cabecera.

Bombay no es mejor que Calcuta, ni viceversa.

Hace poco vimos una película India, porque según nuestro idioma hindú es la religión y la nación es India. Al que no la haya visto, se la recomiendo, “¿Quién quiere ser millonario?”, ganadora del Oscar de la Academia.

Muestra las miserias más miserables, valga la redundancia, pero lo que no sale en la película es que la niñita vivaz, hermosa, inteligente, llamada Rubina Alí, nacida en 1998, fue puesta a la venta por su padre en trescientos diez mil euros. Esta miseria es inimaginable para un ser occidental y civilizado.

Y la Madre Teresa decía: “No debemos permitir que alguien se aleje de nuestra presencia sin sentirse mejor y más feliz.

El Premio Nóbel de la Paz de 1979 le fue otorgado a la Madre Teresa de Calcuta, nunca tan bien adjudicado, dado que dicho premio durante la guerra fría se utilizaba más bien para entibiar o calentar el ambiente.

Hubo adjudicaciones de premios nóbel de la paz inadmisibles. La Madre Teresa compitió ese año nada más ni nada menos que con Carter, Wojtyla, Juan Pablo, Amnistía Internacional y Kurt Waldheim y patapúfete el premio de ciento ochenta mil dólares le fueron adjudicados a la Madre Teresa de Calcuta.

Ella cuando fue a la India la mandaron a enseñar geografía y textos sagrados a las niñas bien del St. Mary High School, para alumnas en su mayoría hijas de colonos ingleses. Llegó a directora de dicho colegio en 1944.

La misma Hermana Teresa tiene un hecho, por fuera de su vocación sacerdotal, no se perdía las conferencias radiotelefónicas del Mahatma Gandhi en 1945 sobre la situación miserable de la India. Ese Gandhi al que Sir Winston Churchill tuvo el mal gustó de tildarlo de fakir semidesnudo.

Cuando el asesinato del Mahatma por un fanático hindú, la Hermana Teresa, logra, futbolísticamente hablando, el pase a las Misioneras de la Caridad, con la venia del Vaticano (Pío XII).

Cambia sus hábitos europeos por un sayo de algodón y se instala en los suburbios de Calcuta, otras religiosas la siguen. Asimismo en 1948, quemó las naves, adoptó la ciudadanía india.

Aplica su frase: “No puedo parar de trabajar. Tendré toda la eternidad para descansar”.

Su misión entre muchísimas otras fue inicialmente enseñarle a leer a los niños de la calle y luego velar por los hambrientos, los desnudos, los sin techo, los lisiados, los ciegos, los leprosos, atender a los indeseados, a los desamados. Al inicio tenía 13 miembros, actualmente posee más de 4.000 monjas.

Todo lo que recibe de una forma o de otra lo transforma en dinero para hacer funcionar la gran máquina.

Hay un ejemplo que nos tendría que servir a todos. En Calcuta el viejo y abandonado Templo a la diosa Kali, fue convertido en un hogar gratuito para los moribundos y los pobres y el lugar fue renombrado por la madre Teresa como Kalighat, la Casa del Corazón Puro. A pesar de que murieron pacientes ingresados, tuvieron la oportunidad de morir con dignidad, de acuerdo a los rituales de su fe: musulmanes leían el Corán, los hindúes recibieron agua del Ganges y los católicos los últimos sacramentos.

Recibió la Orden del Loto y el Premio Magsaysay, reconociéndola como una de las mujeres más beneméritas de Asia.

Sus obras fueron fuente de inspiración para el Vaticano y este, a su vez, las hacía mundiales, como ser los leprosarios, obra que se expandió casi por los cinco continentes.

Sin perjuicio de su ardua tarea en Calcuta que había sido expandida a veinte ciudades más.

En los lugares en que sus oficios se necesitaban allí estaba ella o los suyos ayudando. Estuvo en el Oriente Medio en pleno conflicto, a fines de los ochenta en Europa oriental, en 1986 visitó Cuba y se entrevistó con Fidel Castro.

Tuvo sus enemigos, bastante sucios por cierto, que la acusaban de “ángel del infierno”, “demagoga, oscurantista y sirviente de las potencias occidentales”, como ser Christopher Hitchens y la revista alemana Popa, acusándola que realizaba una cruzada contra los anticonceptivos y contra el aborto provocado.

Se le acusa de haber recibido donaciones de la familia Duvalier (Le père Doc y su hijo, ambos por su orden en el tiempo dictadores de Haití) y 1.4 millones de dólares de Charles Keating involucrado en un desfalco por los años 1980. Un vice fiscal de Los Ángeles, California, Paul Turley quiso pasar a la historia comunicándole que devolviese el dinero donado a la gente que había robado Keating. No creo que este señor con esa demanda haya obtenido más votos, salvo que pudiera recuperar los alimentos ingeridos y digeridos por los indigentes de Calcuta.

No creo que estos señores que quisieron tener su cuarto de hora de fama a costa de la Madre Teresa de Calcuta, hayan logrado quitarle el sueño un minuto.

El 1996 estaba operando 517 misiones en más de 100 países.

En la India se le otorgó el premio Bherat Retna, que sólo había sido otorgado a presidentes y jefes de Gobierno hasta entonces.

Falleció en su ciudad adoptiva Calcuta, el 5 de setiembre de 1997 a los 87 años.
Fue beatificada el 19 de octubre de 2003 por Juan Pablo II.

Como cierre una de sus frases:

“Para hacer que una lámpara esté siempre encendida, no debemos de dejar de ponerle aceite”.

La madre Teresa, canonizada este domingo por el papa Francisco, es sin duda la figura católica más respetada y admirada en la historia de India.

Sin embargo, desde los noventa varias voces se han alzado para criticar su lado oscuro, “que ni en Occidente ni en India se quiere oír porque nadie quiere saber que su icono de la compasión, premio Nobel de la Paz, era una fanática religiosa amiga de dictadores, ricos y corruptos. A los pobres les pidió resignación y los ayudó a morir, pero sin darles cuidado profesional”, dice Aroup Chatterjee.

Este doctor de Calcuta residente en Londres ha sido su crítico más consistente. Escribió el libro Mother Teresa The Final Veredict (Madre Teresa, El Veredicto Final) y estuvo detrás del documental Hell´s Angel (Angel del Infierno), del reconocido periodista anglo-estadounidense Christopher Hitchens, que en 1994 expuso por primera vez a nivel mundial la otra cara de la monja.

Aunque la religiosa siempre aseguró que no hacía política, dio su reconocimiento, entre otros, al dictador de Haití Jean-Claude Duvalier o al régimen totalitario de Enver Hoxha, en Albania. También recibió algunas donaciones que fueron muy criticadas, como las de Charles Keating, que fue encarcelado por el mayor fraude financiero en la historia de Estados Unidos hasta finales de los ochenta. Cuando Keating ingresó en prisión, lejos de devolver el dinero que le había entregado (al menos millón de dólares —896.300 euros—), la madre Teresa intercedió ante el tribunal pidiendo misericordia.

Chatterjee afirma que es imposible saber las donaciones que ha recibido la congregación de las Misioneras de la Caridad, fundada por Teresa de Calcuta, pero asegura que son millones y millones de dólares. “Con esa fortuna podría haber ayudado a vivir mejor a los enfermos”, dice.

El doctor considera que Teresa de Calcuta dedicó su vida a expandir el catolicismo más fundamentalista, pregonando el culto al sufrimiento. “A los moribundos no se les daba ningún analgésico fuerte, incluso en los casos más extremos, y los cuidados no eran profesionales, carecían de la más básica higiene, sufrían condiciones de tortura”. Reconoce que la situación ha mejorado en los últimos años, pero recalca que todavía es pésima.

La madre Teresa también encabezó la cruzada del Vaticano contra el aborto y los anticonceptivos. En su discurso de aceptación del Nobel en 1979, declaró que “el más grande destructor de la paz hoy es el llanto del inocente niño no nacido”.

Aunque la madre sólo ayudaba a los creyentes a acercarse a su dios, cualquiera que fuera, en privado aceptó que había convertido a más de 29.000 personas que murieron en su centro, cuenta el doctor. En un vídeo, la religiosa explica que les bautizó “para que San Pedro los deje entrar al cielo”. Y concluye que “es muy bonito ver a la gente morir con tanta alegría”.

Otro de sus críticos es el cubano-estadounidense Hemley González, que en 2008 fue voluntario. “Iba a viajar por la India y decidí hacer labor social. La marca de la madre Teresa es tan fuerte, que aun sin ser religioso, fue lo primero que se me ocurrió. Me di cuenta de que se trataba de una violación sistemática a los derechos humanos y de un escándalo financiero”, asegura. Cuenta que vio cómo las agujas solo eran lavadas con agua para ser usadas de nuevo y que a los enfermos se les daban medicinas caducadas.

Los voluntarios no tenían preparación, según dice González. “Uno de ellos le dio de comer a un paralítico que se atragantó y murió. Yo estuve en la cremación de 12 personas, algunas de las cuales creo que pudieron haber sobrevivido”, afirma González todavía consternado. En su opinión, los misioneros no son amigos de los pobres, sino promotores de la pobreza. Al regresar a Miami, juntó dinero para fundar la ONG Responsible Charity Corp. Dice que sus cuentas son transparentes, que en 2014 su presupuesto fue de 65.000 dólares (unos 58.200 euros). “Las misioneras podrían hacer mucho más con todo lo que reciben”. Las Misioneras de la Caridad han rechazado responder a las preguntas de EL PAÍS.

El reconocido “racionalista” Debasis Bhattacharya apunta que la madre Teresa hacía sufrir a los pobres para poder recibir el amor de Dios. “Pero ella nunca esperó. Cuando estuvo enferma acudió a servicios de salud modernos y costosos”. Del primer milagro que le reconoció el Papa, la cura de un tumor a Mónica Besra, asegura que fue una mentira diseñada: “Su tumor no era por cáncer, sino por tuberculosis. Se curó porque le fue diagnosticado y tratado en el hospital”.

Los críticos de la madre saben que todavía son pocos quienes quieren escucharlos. Pero se felicitan de que los medios empiecen a hacerse eco de críticas a la madre Teresa. “A las ONG se les exige transparencia y profesionalidad. ¿Por qué a las Misioneras de la Caridad no? A 20 años de la muerte de la madre Teresa hacen más daño que ayuda”, dice González.
El papa Francisco canoniza a la madre Teresa de Calcuta

El Papa proclama santa a la fundadora de las Misioneras de la Caridad ante 100.000 personas

El papa Francisco

El papa Francisco ha proclamado santa a la madre Teresa de Calcuta. Ante más de 100.000 personas congregadas en la plaza de San Pedro, y bajo un tapiz con el rostro de la fundadora de las Misioneras de la Caridad, Jorge Mario Bergoglio ha pronunciado en latín la fórmula por la que queda inscrito el nombre de la religiosa en el Libro de los Santos.

Además de las delegaciones oficiales llegadas de todo el mundo –entre ellas la española, con la reina Sofía a la cabeza–, el Papa ha querido rendir homenaje a la nueva santa reservando un lugar preferente en la plaza a 1.500 personas sin hogar, que han llegado en autobuses desde varias ciudades de Italia y a las que invitará a pizza después del evento. Durante la homilía, Francisco ha dicho: “La madre Teresa hizo sentir su voz ante los poderosos de la tierra para que reconocieran sus culpas ante los crímenes de la pobreza creada por ellos mismos”.

Una de las anécdotas más difundidas de la madre Teresa de Calcuta es aquella que refirió un periodista que la estaba entrevistando mientras ella limpiaba de gusanos la pierna de un moribundo. “Yo no haría eso ni por un millón de dólares”, le confesó el reportero, a lo que la monja respondió: “Por un millón de dólares, yo tampoco lo haría”. El pasaje refleja que Agnes Gonxha Bojaxhiu, nacida en la actual Macedonia en 1910 y fallecida en la India en 1997, fue una mujer entregada a los más pobres, pero también una excelente relaciones públicas. Viajó por todo el mundo y se entrevistó con los más poderosos para impulsar la labor de las Misioneras de la Caridad, la congregación que fundó en 1950 y por la que recibió el Premio Nobel de la Paz en 1979.

La canonización es el acto mediante el cual la Iglesia católica, tanto en su rito oriental como en el occidental, declara como santo a una persona fallecida. Este proceso comprende la inclusión de dicha persona en el canon, la lista de santos reconocidos, así como el permiso para rendir culto público y universal a esa persona, a la cual se le asigna una fiesta litúrgica, se le dedican iglesias, capillas o altares, y se reconoce su poder de intercesión ante Dios.

En los primeros tiempos del Cristianismo, los individuos eran reconocidos como santos sin requerimientos o procesos formales. El proceso comenzó a regularizarse y tomar forma en la Edad Media.

Tanto la Iglesia católica como la ortodoxa poseen sus formas y mecanismos de canonización.

En el caso del catolicismo, el reconocimiento de la santidad se efectúa después de un proceso de investigación exhaustiva de la vida de la persona implicada. Existen dos vías para llegar a la declaración de canonización:

La vía de las virtudes heroicas

La vía del martirio

En el proceso de canonización se establece la duda procesal de si el candidato a santo ha vivido las virtudes cristianas en grado heroico, o si ha sufrido martirio por causa de la fe. Además, para llegar a la canonización se requiere de la realización confirmada de dos milagros (uno solo en el caso del mártir).
La canonización se lleva a cabo mediante una solemne declaración papal de que una persona está, con toda certeza, contemplando la visión de Dios.

El nombre de la persona se inscribe en la lista de los santos de la Iglesia y a la persona en cuestión se la “eleva a los altares”, es decir, se le asigna un día de fiesta para la veneración litúrgica por parte de la Iglesia católica.

El tiempo transcurrido entre la muerte y la canonización de los santos ha sido sumamente variable: desde siglos —tal el caso de san Pedro Damián, canonizado 756 años tras su muerte—, hasta menos de un año. Entre estos últimos casos, pueden citarse los ejemplos de san Antonio de Padua, canonizado 352 días después de su deceso, y de san Pedro de Verona, cuyo proceso de canonización tuvo una duración de tan solo 337 días.

El proceso en el caso de la Madre Teresa fue sumamente largo y lo que envilece más la situación es que en el siglo XXI o XX son más fáciles de fabricar milagros en las seudo iglesias que pululan por ahí, con actores, que recuperan el andar con una seña del pastor o mudos que terminan cantando ópera y en el caso de esta mujer que se consagró de cuerpo y alma a la fe cristiana y a los pobres de la tierra, le fabricaron dos milagros, para poderla hacer santa.
No creo en milagros, si creo en las personas de bien.

2 comentarios en “Madre Teresa y su canonización

  • el 9 septiembre 2016 a las 08:20
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    No se si era una maquina de hacer plata como decis, una fanatica o un gran ser humano, no te olvides que cuanto mas grandes sean tus obras mas serás criticado, hasta Cristo fue criticado, juzgado y crusificado.
    Yo digo que el mundo sería mejor su tuviera mas Madres Teresas de Calcuta.

  • el 9 septiembre 2016 a las 09:56
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    Por lo que escuche el otro dia del papa Fransisco la Mdre Teresa era una santa ahora leyendo esto ya no se que pensar parece mas que estuvieran hablando de una mafiosa que de una santa.

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