Paul McCartney con el karaoke que conmovió al mundo

Como muestra el video, el ex – beatle visita los lugares que inspiraron sus canciones de la mano del presentador James Corden. Música llena de anécdotas con interesantes historias de la época de The Beatles. Un imperdible show que dura apenas 23 minutos junto a uno de los más grandes músicos de todos los tiempos.

Para James Corden el acto de magia empieza cuando Paul abre la puerta del auto, se sube y hace de cuenta que no es una de las personas más importantes del mundo y parece que dijera “bueno, dale, juguemos”. Diría también que si yo tuviera a Paul McCartney en el auto también empezaría por hacerlo cantar Drive my Car, porque nada se debe parecer a cantar “beep! beep! yeah!” con Paul McCartney en el auto. Y diría que la cara que pone a la altura de la primera estrofa de Penny Lane me hace creer que todavía disfruta de cantarla, aunque la haya escrito hace más de cincuenta años. Diría incluso que eso es lo que me estruja el corazón por primera vez en veintitrés minutos.

Diría que ya conocíamos la historia de que Mother Mary se aparece en sueños y le dice al hijo medio huérfano que “let it be”. Pero que cada vez que el hijo la cuenta y la canta se empañan ojos de a miles, y esta no va a ser la excepción. Y diría también que la anécdota en la que Paul cuenta cómo su papá le pidió a él y a su amigo John que cantaran “She Loves You” menos en estadounidense y más en británico es una de las cosas más lindas de las que nos vamos a reír este año.

En estos tres días, el link que lleva al video apareció por todos lados. Llega por WhatsApp, lo tuitean conocidos y desconocidos, lo comparten notas que se publican en diarios de todo el mundo. Viene con mensajes que mandan amigos y familiares, damas y caballeros, millennials y sesentones. Dicen “boluda, ¿viste esto?”, o “lloré sin parar”, o “no sé por qué lloré”.

Yo tampoco sé. Pero tal vez sea por ver cómo se levantan de su silla de bar todos juntos un viejo panzón, una treintañera miope, una señora que no aguanta las ganas de bailar, un chico con cara de antepasados en India, un pelilargo que le ensayó un pogo five o’ clock tea a Back to the USSR, una hipster que se tatuó The Beatles en el brazo, tres rubios que parecen nórdicos. Por ver cómo la treintañera se rompe cuando McCartney dice “take a sad song and make it better”. Esperar con ella y con todos los demás que lleguen los coros.

Cantarlos en mi casa. Que “todos los demás” sean los desconocidos transoceánicos del pub, las amigas que mandaron el link con emojis de llanto, los compañeros de trabajo, los que tuitearon, y los que, por un rato, le metieron los cuernos al Mundial con Los Beatles. Las 80.000 personas nuevas que vieron el video desde la última vez que miré. Tal vez sea por no saber cuándo se nos metió “Hey Jude” en el cuerpo y, por suerte, por no saber cuándo se nos va a ir. Por tener ganas de hacérsela descubrir a alguien. De decirle “uno de nosotros hizo esto” y apretar play.

Un comentario sobre “Paul McCartney con el karaoke que conmovió al mundo

  • el 29 junio 2018 a las 10:09
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    Muy buena……….yo era de seguir los karaoke de James Corden y no me imaginaba que historia haria un beatles sentado en su auto………jajajajajaja……muy buena………

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