Pierre Cardin vende su mansión

Si alguien le interesa esta casa y dispone de 350 millones de euros, se trata de la masión de The Bubble Palace.

Es un palacete de 1.200 metros cuadrados, 10 habitaciones, un auditorio con capacidad para 500 personas, piscinas infinitas con vistas a las azules aguas del Mediterráneo y una arquitectura vanguardista que conquistó al diseñador de moda Pierre Cardin.

Pasa por ser una de las propiedades más caras a la venta en Europa, pero su valor arquitectónico y simbólico bien merecen los 350 millones de euros que su propietario, el diseñador Piere Cardin, ha fijado como precio de salida. Al menos, es lo que asegura Michaël Zingraf, fundador de la agencia inmobiliaria del mismo nombre que tienen los derechos de venta: “Es una escultura, una obra de arte. Un inmueble para un amante de la arquitectura”.

Propiedad del modisto italo francés, The Bubble Palace fue construido entre 1975 y 1989 por el arquitecto húngaro Antti Lovag, quien concibió un edificio vanguardista de aspecto espacial donde las formas redondeadas y las vistas al Mediterráneo son absolutas protagonistas. Situado en un acantilado en el macizo de l’Esterel, una cordillera volcánica con vistas al Mar Mediterráneo en el sur de Francia (en Théoule-sur-Mer, near Cannes), la propiedad pretendía homenajear las primigenias formas de vida en cuevas de la Humanidad.

Cardin, se enamoró del extravagante diseño y las vistas de The Bubble Palace y la adquirió en los 90. En ella realizó desfiles y la cedió a otros grandes de la moda, como el mismísimo Dior, quien la utilizó de escenario para la presentación de su colección crucero en 2016. Además, la mansión ha acogido eventos y fiestas glamourosas, como la organizada por la MTV en 2002 con motivo del 40 cumpleaños de James Bond, y rodajes, como Absolutely Fabulous: la Película.

Los muebles fueron creados por los propios Lovag y Cardin, así como por diseñadores y artistas contemporáneos. Muchas son únicas y están incluidos en la venta BF Images

A sus 94 años, Cardin asegura que es una de sus propiedades favoritas y, aunque no ha vivida nunca en ella, sí la utiliza para realizar exposiciones y encuentros con diferentes artistas y amigos: “Es una especie de galería de arte vivo; un pequeño rincón del paraíso. Sus formas redondeadas están inspiradas en el cuerpo de una mujer y todo es absolutamente sensual en la casa”, ha descrito. Respecto al por qué ha decidido venderla, no ha querido hacer comentarios.

Sí está claro que, durante los años que ha pertenecido a Cardin, la finca no ha sido sólo un escaparate donde exponer su trabajo, sino también una oportunidad de negocio ya que se puede alquilar por una nada despreciable tarifa diaria de unos 30.000 euros. El escenario está a la altura. Dispone de 24 cúpulas realizadas en terracota y una decena de amplias habitaciones que ocupan las diferentes burbujas.

Casi todos los muebles fueron creados por los propios Lovag y Cardin, así como por diseñadores y artistas contemporáneos, como Pierre Paulin y Claude Prévost . Entre las piezas, muchas de las cuales son únicas y cuyo precio está incluido en el de venta, camas redondas que requieren ropa a medida, asientos circulares y escritorios y tocadores con bordes curvados. Además, en los 1.200 metros cuadrados que ocupa The Bubble Palace, existen tres piscinas, exóticos jardines y un anfiteatro de 500 asientos construido para asegurar una inmejorable visión sobre la Riviera francesa.

Michael Zingraf, cuya agencia es filial de Christie’s Inmobiliaria Internacional para el sur de Francia, señala que “adquirir esta propiedad no es sólo una cuestión de dinero [por el momento, dos posibles compradores rusos y otro chino ya se han interesado por adquirirla].

El propietario debe ser alguien que se enamore de ella y comparta y entienda la visión del señor Cardin del mundo, quien está dispuesto a esperar al comprador adecuado”. La editorial Assoluline publicó en 2012 The Palais Bulles Of Pierre Cardin, un libro sobre el palacio prologado por el propio Cardin quien resumía así su relación con la casa: “El Palais Bulles es ahora un espacio para vivir en la imagen de mis propios diseños, una fuente de paz y de energía. En la vida nómada que llevo no hay otro lugar que me ofrezca lo que siento en el Palais Bulles”.

Diego Revuelta

Crítico de cine

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