Se nos fue el gallego

A los 86 años el 7 de febrero falleció Dogomar Martínez, el boxeador que trajo más glorias a dicho deporte a nivel nacional e internacional.

Dogomar Martínez nació en La Comercial, tercer hijo de inmigrantes españoles que llegaron a Uruguay en busca de un mejor futuro y de ahí que desde las tribunas, en las peleas sus fanáticos le gritaban “Gallego”. Nació el 30 de julio de 1929.

Parece que su nombre viene de que cuando su padre lo fue anotar dijo que su nombre sería: “Don Omar Martínez” pero a causa de su acento galaico la persona encargada de anotar en el libro de nacimientos en el registro civil, entendió mal y lo apuntó como Dogomar, no olvidar que en aquella época los jueces de paz eran buenos vecinos y no muy cultivados por cierto, claro que puede tratarse de una anécdota de esas que se transmiten sin tener un certificado de veracidad.

El boxeo me apasionó toda la vida, desde muchacho que tenía que ponerme un pilot de mi hermano mayor para aparentar mayor tamaño e irme al Palacio Peñarol a ver los miércoles de noche, cuatro o cinco peleas, salteando cualquier eventualidad policial por minoridad.
Mi ídolo nacional era el querido Dogomar Martínez, el “Gallego”, guapo, técnico, sacrificado, con su entrenador Panchito Constanzo.

Me iba hasta el Boston, un cine que estaba a la vuelta del Mercado del Puerto, al que adaptaban para los espectáculos de boxeo y veía al querido Gallego entrenarse y era una máquina.

Saltando la cuerda ésta no se veía por la velocidad que le daba.

Para fortalecer los músculos de cuello, al efecto de aguantar los golpes noqueadores, se ponía a girar la cabeza rápidamente que de verlo me mareaba.

Disfrutaba cuando lo tiraban, se levantaba colorado de caliente y era una máquina demoledora de pelear.

Era un profesional en serio que vivía entrenándose no sé cuántas horas por día y como buen gaita, alguna más por las dudas.

También recuerdo a Pilar Bastidas, y creo que Dogomar no le pudo ganar y Pilar terminó de taxista y en un episodio confuso lo mataron.

El Pocholo Burgues, desprolijo para cuidar su físico, pero con una agilidad de un gato y un golpe de vista no común, que por más que se regalara con las noches de vino y juerga, en el rincón hacía la bicicleta, cubriéndose una mejilla y protegiéndose la otra, en forma descoordinada con el atacante, hasta que calculaba mal y en los últimos segundos del round o de la pelea, terminaba oyendo la cuenta.

Eulogio “Siki” Caballero del Cerro, puro músculo, con una pegada brutal, pero si le aguantaban el primer round sin que los noqueara se le complicaba la pelea y terminaba por puntos.

Los Pereyra, Adán, Aniceto y Néstor grandes técnicos en el ring.

Dogomar era empleado de la Impositiva, cuando estaba en el Palacio Salvo, en el primer piso, donde había sido un cabaret y siendo un mequetrefe, me arrimaba al campeón y le decía Dogo, “me pagas” y él, bueno como el pan, daba la vuelta el mostrador y pagaba por el lado de atrás y las colas eran para los que no se animaban a pedirle la gauchada al hombre que le aguantó toda la brutal pelea al gran Archie Moore.

Archie Moore tenía un record de haber ganado por nocaut 141 en 228 peleas y se retiró a los 50 años de edad.

Recuerdo el revuelo de la pelea de Dogomar con Moore, pero ahora repasando las cosas en el material escrito, llego a entenderlo del todo porque era muy chiquilín para saber como era la cosa
El boxeo estaba en el río de la Plata monopolizado por los que manejaban el Luna Park de Buenos Aires y cuando la época de Perón para viajar a Buenos Aires había que sacar certificado de buena conducta.

La demanda fue tal que Perón, incentivado por los promotores. levantó la exigencia para que pudieran asistir los fanáticos de Dogomar, a ver esa pelea que la aguantó como un león, con vergüenza y la perdió por puntos con un gigante como era el negro estadounidense.

José Lectoure entre otros eran los que tenían el casi monopolio, tan sin casi, del boxeo en el Luna Park y mandaban al Palacio Peñarol los que estaban ahí, en el negocio de ellos.
No todo era muy limpio, los boxeadores que venían de Buenos Aires eran por lo general los que estaban entrando en el metié y acá hacías sus armas.

También mandaban a los que habían sufrido más de un par de knock outs seguidos y con esos podría pasar cualquier cosa, porque largaban golpes imprevisibles peligrosísimos para los boxeadores normales.

No creo que se digitaran las peleas pero el negocio era un negocio para muchos, no para los boxeadores, a ellos les tocaba una tajada bien finita.

No era una mafia, stricto sensu, pero tampoco era muy claro el manejo de los pupilos y los resultados.

Una noche vino el campeón argentino de los pesos pesados Ansalone a pelear con Sosa, un marinero como muy buen físico, poca técnica y creo que era campeón uruguayo, porque no había otro en su peso, recuerdo que entrenaba en el Boxing Club Palermo cuando cuajaba y llegaba de uniforme.

Empieza la pelea y cuando les dan la orden de comenzar el argentino, le pega una trompada a lo camionero a Sosa, en el medio de la cara, el cual cae a lo largo en el ring y ahí terminó la cosa, ni una finta hubo.

Recuerdo que se armó un lío entre el público y contra el aire porque lo único que les quedaba era gritar “tongo!!!…. tongo….”

Cuando Dogomar tenía 12 años su hermano lo llevó al gimnasio a hacer ejercicio porque lo notaba muy debilucho.

Aprendió a boxear con Francisco Constanzo en el American Texas de la calle Constitución esquina Miguelete, próximo al bar de sus padres en Justicia y Pagola.

Al año había aumentado 21 kilos, peleó por primera vez a los 14 años y venció a su oponente por KO.

A los 15 años se consagró Campeón Nacional, a los 16 era Campeón Rioplatense y a los 17 Campeón Sudamericano.

Hoy con todas las reglamentaciones que hay con referencia a la actividad de los menores no hubiera podido ser, aunque con la falta de valores con que se manejan los menores bien podría ser un hábil rapiñero y no lo dejan ser un honesto boxeador.

El debut de Dogo como boxeador amateur fue el 8 de septiembre de 1944 ante Cándido Silva.
Como amateur salió campeón 18 veces: 3 torneos Novicios, 4 torneos Ciudad de Montevideo, 3 torneos Nacionales, 4 torneos de Selección Rioplatense y 4 torneos Latinoamericanos.

Con 18 años participó en los Juegos Olímpicos de Londres 1948 en la categoría de Peso mediano, llegando a los cuartos de final.

El 16 de enero de 1951 se vuelve profesional enfrentando al boxeador uruguayo Domingo Arregui.

A lo largo de su carrera realizó 57 combates, ganó 49 combates, 22 por nocaut, perdió 3 y sumó 5 empates.

Fue campeón sudamericano de medio pesados en 3 oportunidades. Solo lo derrotaron el estadounidense Archie Moore, el alemán Hans Stretz, que era el N° 1 del ranking mundial, y el brasileño Luiz Ignacio, (Luizao) cuando se enfrentaron por el título sudamericano en el año 1959.

Además derrotó al famoso Kid Gavilán campeón mundial de la época en su gira sudamericana, el inventor del bolopunch.

Varias de las peleas como profesional se llevaron a cabo en el Estadio Centenario y el Palacio Peñarol de la ciudad de Montevideo.

La pelea más importante y recordada por los no fanáticos de Dogomar Martínez es el combate frente a Archie Moore, el campeón mundial medio pesado estadounidense que en el Luna Park, el que a pesar de su fama no pudo derrotar por nocaut a Dogomar que resistió los 10 rounds.

Dogomar llegó a esa pelea con un récord de 25 combates invicto. Dogomar debió pelear con mayor kilaje y por lo tanto fuera de su categoría lo que le hizo perder movilidad.

Durante la pelea Dogomar cayó dos veces a la lona, y los golpes de Moore fueron de una dureza no común, pero este resistió hasta el final, perdiendo el combate por puntos.

Durante esa época, las relaciones entre Uruguay y Argentina eran muy tensas, por la discusión democracia-peronismo, lo que llevó al régimen peronista a obligar a sacar los malditos certificados de buena conducta a los uruguayos que quisieran ir a la Argentina, pero las trabas se levantaron con motivo de la pelea.

Tampoco debe de haber sido muy inocente en esto la mafia que siempre manejó el boxeo en Argentina desde el Luna Park.

A pesar de la derrota el público aclamó a Dogomar como si hubiese ganado el combate.
Al final del mismo Moore felicitó a Dogomar y Perón demagógicamente abrazó a ambos contendientes.

Lo que falta con respecto a esta pelea que Dogomar estuvo orinando sangre hasta tres meses después de la pelea, eso también me llegó a los oídos extraoficialmente.

Se retiró a los 30 años, el 9 de mayo de 1959, luego del combate contra el brasileño Luiz Ignacio (Luizao), siendo campeón nacional y sudamericano.

Ahora querido Dogo te toca dormir el sueño de los justos y que todo sea para bien…

1 comentario

  1. Es una de las cosas que nunca entendi, DOGOMAR le gana a Kid Gavilán que era un campeon pero toda la gente cuando se refiere a el habla de la pelea con archie moore por q le resistio los 10 raound nada mas porque esa pelea la perdio y el negro lo tira 2 veces,….y se sabe que dogomar resiste los 10rauns en parte porquel negro yaestaba devuelta………..pero como decis………..dogo hizo otras brillantes peleas aparte que la de archie moore pero siempre que alguien lo recordaba..pum …..la pelea que perdio con arhcie moore, pero que duro los 10 rauns….

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