Un año más, que no está (23 de setiembre de 1850)

Por COMOUSTÉ
Si señor un año más que no está con los orientales el padre nuestro don José Artigas y como es costumbre en los últimos tiempos, los 23 de setiembre pasan como un día más.

Recuerdo que antes, con otros medios, con reflectores antiaéreos se iluminaba la estatua ecuestre de la plaza Independencia, que no era el actual mausoleo, y era un día de reserva, de estar a la orden del general sin aspavientos.
Ni un discurso, ni el himno, es un día en que pasa desapercibido para la gente.
Como lo llevo muy en mi corazón, los 23 de setiembre medito sobre mi General, el único General para mí, y mi amor por don José me lo inculcaron, mis maestras en mi escuela pública y vaya a ellas mi primer agradecimiento, luego a mis queridos profesores Ulises Pivel Devoto y don Eugenio Petit Muñoz, el primero trabajando permanentemente en el archivo Artigas y la Revista Histórica Nacional, que los tengo completos.

En el liceo y en preparatorios tuve grandes profesores, que nos inculcaron su artiguismo, en mi caso tuve a José Ma. Traibel, a Atilio Narancio, a José Claudio Williman, a Flavio García, no olvidar que en las mesas examinadoras teníamos de a tres profesores, preguntaban dos, y si la cosa venía medio dudosa peguntaba el tercero.
Y dos grandes artiguistas desparecidos este año el Prof. Dr. José Carlos Maggi y Lincoln Maiztegui Casas, ambos no solamente grandes historiadores, sino literatos con amplio estilo.
Antes de mi época, cuando un estudiante daba un examen brillante que mereciera sobresaliente, le preguntaba el tercer profesor y algunos alumnos pensando que andaban en la cuerda floja, porque dando examen nunca se sabe como viene la mano y se trancaba el examinando y el tercer llamado muchas veces lo dejaba en blanco y terminaba perdiendo el examen sin llevarse el sobresaliente, que si no hubieran calado tan hondo, estando tan bien con un muy bueno hubiera salido airoso.

Son cosas de los exámenes.
Traibel con el Reglamento Provisorio de las Tierras de la Banda Oriental nos llevaba de arriba para abajo y teníamos que saberlo muy pero muy bien.
Pensar que el reglamento de 1815 fue una reforma agraria de un valor como no ha habido otra en América, y muchos caudillos la prometieron pero no le metieron el diente, creo que el último fue Wilson Ferreira Aldunate.
Artigas, pasó de ser Protector de los Pueblos Libres, a ser traicionado por Ramírez y López, y algunos malos orientales y perdió muchos hombres, tanto en las batallas como con los desertores y la cosa terminó internándose en Paraguay, con doscientos negros, para armar sus tropas y fue metido preso por el Dictador Rodríguez de Francia, que primero lo tuvo en una cárcel como a cualquier malhechor y luego lo internó en Curuguatí a 400 kmts. de distancia de Asunción donde vivió los 30 últimos años de su vida, acompañado por su fiel Ansina, que tiene su estatua frente al Hospital Británico en Avenida Italia, al que un dos por tres le roban la lanza de bronce para venderla como metal.

Otro héroe olvidado, porque fue no solo un fiel servidor del padre de la patria, sino mucho más, porque a Joaquín Lenzina , así se llamaba y se le conocía por Ansina, nacido en Montevideo, en 1760 y murió después que nuestro Jefe en Asunción en 1860, fue militar y poeta, acompañó a don José durante toda su vida, siendo su más fiel amigo y seguidor, hijo de esclavos africanos, fue aguatero, de muchacho agarró para la campaña, donde se hizo payador.
Se alistó en un supuesto barco pesquero pero, al darse cuenta de que era un bergantín pirata, huyó a Brasil, donde fue convertido en esclavo.

Fue comprado por Artigas, quien lo liberó inmediatamente.
En ese momento entablaron una profunda amistad.
Participó junto a Artigas en diversas batallas. Cuando Artigas partió a Paraguay, Ansina también lo acompañó.
Al morir Artigas a los 86 años, otro negro oriental llamado Manuel Antonio Ledesma, que también había sido soldado de Artigas, se enteró de la soledad en la que vivía Ansina ―que ya tenía 89 o 90 años― y lo acogió en su casa diez años, hasta la muerte de Ansina en 1860.
Según se cree los restos de Ansina yacen en una fosa común del camposanto paraguayo de Guarambaré y los restos del cadáver que fue repatriado desde Asunción a Uruguay no son los de Ansina, sino que son los del propio Manuel Antonio Ledesma, los cuales fueron enterrados en el lugar en que se libró la batalla de Las Piedras.

Los orientales vamos perdiendo referencias de nuestra historia y ya la bandera o el himno patrio se entonan y respetan más en un evento deportivo, que en fechas que debemos llevar en nuestro corazón, destrozaron el escudo dejándole un sol.
Si los uruguayos somos libres no fue por obra y gracia de los brasileños, los porteños, ni Lord Ponsonby, sino por la forma en que nos inculcaron la libertad, los continuadores de Artigas, en el chiripá del gaucho, personaje tan odiado por determinadas clases terratenientes y que salen a lucirlo en la semana criolla junto con una rastra de monedas de plata o de oro y no les late fuerte el corazón al conmemorarse fecha de la muerte de Artigas, que fue tirado a la fosa común del cementerio del pueblito paraguayo sin derecho al campo santo por no haber dejado los dos pesos que costaban los oficios del cura.

Claro que cuando se enteraron en Asunción de su muerte apareció rápidamente el dinero y fue enterrado con una pompa a la que acudieron cuatro negros, tal vez descendientes de los que lo acompañaron cuando ingresó al Paraguay.
Para el Padre nuestro Artigas creo que lo acompañaran cuatro negros fue todo un símbolo de su personalidad, estar siempre con el pueblo, y tal vez hayan sido libertos por el propio Artigas por los pocos pesos que le servía de pensión el Gobierno de Estanislao López en Paraguay.

Artigas fue honrado por los suyos y seguirá siendo honrado por los auténticos orientales y, que todo sea para bien…

3 comentarios en “Un año más, que no está (23 de setiembre de 1850)

  • el 25 septiembre 2015 a las 10:46
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    Dicen que Jose Artigas fue un padre abandonico, porque cuando mas lo presisabamos nos abandonó…

  • el 26 septiembre 2015 a las 17:29
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    Se dice que le repartio tierras a los afrodescendientes lo que no esta claro es si eran los libres o a los que aun eran esclavos, porque hay una diferencia.

  • el 26 septiembre 2015 a las 22:56
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    En algun libro de historia yo lei que Ansina y Ledesma eran la misma persona. Por lo que veo aqui no son los mismos.

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