Volar no solo los pájaros


Por razones laborales un par de veces por mes tenía que ir en avión al interior a trabajar.

Salíamos de Melilla o del Aeropuerto de Carrasco, y para empezar a descifrar la cosa, a varias personas en mi vida le tuve que aclarar, en especial a los del interior que el Aeropuerto de Carrasco está en el Departamento de Canelones, la frase latina de errore comunis facit ius, en esto no corre, por más que se equivoquen seguirá estando en el departamento de Canelones.

El hipódromo de las Piedras está en las Piedras Canelones, pero una parte de la pista, gracias a un puentecito, tiene un pequeño tramo en Montevideo, pero lo principal lo tiene en Canelones.

Los pilotos eran civiles unos con origen PAM (Piloto Aéreo Militar) y otros que se pagaron las horas de vuelo en Melilla o en aeroclubes del interior y obtuvieron el brevet (libreta de chofer) aeronáutico.

Con todos los pilotos que me tocó volar, que no fueron pocos, me parecieron tipos muy bien y llegué a ser muy buen amigo de ellos.

Tuve uno veterano, que había sido piloto de Causa, una empresa de hidroaviones que volaban de desde la bahía de Montevideo al puerto de Buenos Aires, creo que dejó de volar cuando yo era muchacho chico, pero recuerdo bien cuando mi madrina, fue son su esposo a Buenos Aires en que al levantar vuelo, parecía que se iba a comer los barcos estrellándose y les pasaba bien cerquita.

También los vi amarizar en el puerto de Montevideo, prácticamente se zambullían en el agua y me daban la sensación que se iban a pique.

Ese piloto pasaron los años siguió volando y le tocó llevar el oro prendado, por el Gobierno, creo que fue en la época del Presidente Pacheco, a los EE.UU. y el vuelo fue con algunas escalas.

El me comentaba que ahí se recibió de estúpido porque con tirar una caja de lingotes y tirarse en paracaídas hubiera sido multimillonario el resto de sus días, pero no era esa raza de gente y llevó los lingotes a destino, pero los mayores nervios los tuvo, cuando llego a la tierra del Tío Sam, aterrizaron y hablaron con la torre y nadie los estaba esperando con medidas de seguridad por la cantidad de millones de dólares en lingotes de oro que llevaban.

Ahí fue el susto que se llevaron ellos, pero en poco tiempo estaban rodeados por un ejército.

Una vez al volver del interior y llegar a Carrasco estaba operando Pluna con los Vickers Viscount y al hablar con el torrero, nos advirtió, de las turbulencias que producía un avión de tal porte, a lo cual nuestro piloto la sabía de memoria y el piloto por radio le tomaba del pelo al torrero diciéndonos a nosotros que tuviéramos cuidado.

Entre pilotos se recontra conocían y el torrero no era un caballero del aire, como se llaman a si mismos los pilotos, sino un mero lector de instrumentos.

Una vuelta tuvimos que operar en una pista de campo, hicimos las diligencias que íbamos a hacer y al volver al campo de donde habíamos salido, nos tiramos a aterrizar en bajada y con viento de cola, o sea totalmente al revés de la rutina normal de aterrizaje que es con viento de frente y el repecho funciona como excelente freno del aeronave, a lo que me advirtió mi piloto, quédate tranquilo que tenemos que hacerlo así porque no nos queda más remedio.

Después que llegamos a la cabecera y con un feliz aterrizaje me explicó el por qué de tal maniobra, y el tema radicó que al despegar del aterrizaje anterior notó que se había quedado sin freno en la rueda derecha y si hubiéramos operado como lo hacíamos de rutina nos saldríamos para afuera del trillo que oficiaba de pista y nos hubiéramos dado contra un monte de pinos.

La experiencia del piloto es fundamental y estar atento a los más elementales detalles que la rutina, puede hacer pasar desapercibidos a un inexperto.

Mi piloto con el que nos habíamos hecho muy amigos, se enteró que vendían un avión Stinson de 1948 de tela, con equipo de fumigación y a él le daba el dinero para comprarlo, y era una entrada más para poder trabajar en el sueño de su vida, el volar.

Su libro predilecto era el escrito por Antoine de Saint Exupéry el que había sido movilizado en la guerra y había participado en diversas misiones en aviones.

Pero el 31 de julio de 1944 voló hacia la leyenda.

Hace 72 años, a las 8.45, levantó el vuelo desde Córcega, pero a las 10.30, los radares de la Resistencia ya le habían perdido el rastro en el Mediterráneo.

Su avión (Lightning P38) comenzaba a mezclarse en el espacio con su personaje más entrañable: “le petit prince” (El principito).

Con el avión ya suyo, estaba desesperado por hacer el vuelo que el llamaba el “bautizo de vuelo” aunque este pequeño avión ya llevaba 32 años volando y la fecha la tengo muy presente porque no pude ir a ese bautizo de vuelo porque mi esposa estaba esperando el nacimiento de nuestra primera hija, el que se produjo el 6 de octubre de 1978 y el vuelo fue el día 4 del cual no participé porque estaba a término el parto.

Llamaba todos los días anteriores a la fecha, para tener noticias del nacimiento.

Nunca se enteró del nacimiento porque en el bautizo de vuelo realizado con dos pilotos más y un paracaidista lo sorprendió una turbonada y al avión lo estrello contra el suelo, lo que los peritos estimaron a una velocidad de 400 kmts por hora.

Fue un desastre que a un experto metereologo lo sorprendiera y matara una turbonada, claro que por lo general no son previsibles.

Cuando obtuve la partida de defunción, no se la dejé ver a la viuda nunca y por lo menos por mi parte nunca se enteró, pero ha pasado tanto tiempo que hoy puedo escribirlo, muerte por desprendimiento de miembros, fue el informe forense, claro que es una forma elegante de describir una forma de morir, porque a esa velocidad no creo que le haya quedado entero nada.

Cuando lo trajeron a Carrasco lo hicieron en un C 47 la versión militar del DC 3 al que llamaban el Ford A del aire.

En Colombia siguen volando ese modelo de avión.

El Douglas DC-3 es un avión que revolucionó el transporte de pasajeros en los años 1930 y 1940.

Fue desarrollado por un grupo de ingenieros que voló por primera vez en 1935.

Su diseño fue tan avanzado a su época, que aún hoy día, 80 años después de su primer vuelo, se encuentra operando en número considerable en distintas partes del globo.

Cuando estábamos en el campo, para volar nos guiábamos por el informativo de Radio Rural, que pasaba la información proveniente de la república Argentina, y el piloto que era un experto en meteorología, hacía la carta de vuelo.

Para ello utilizábamos una radio Spica la que apoyada en el alambrado según mi piloto, era la antena más grande del mundo porque se extendía por todo el alambrado perimetral, captábamos la información metereológica para navegar seguros.

Con estos pilotos se hizo patria y con estos aviones, de menor tamaño, se hicieron montones de emergencias de la salud y también por qué no viajes de placer.

Sigo disfrutando volar, pero nada mejor que un Cessna para disfrutar el viaje que andar en esos aviones comerciales apretados como sardina en lata, no me refiero a vuelos intercontinentales, pero para disfrutar los cielos de la patria son espléndidos.

Que todo sea para bien…

2 comentarios en «Volar no solo los pájaros»

  • el 10 junio 2016 a las 10:42
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    Que historia tragica que momento lo del piloto tantos años pilotando aviones de otros y cuando prueba el propio….que momento!

  • el 10 junio 2016 a las 11:01
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    Que bajon loco! el tipo se mato con el avionnn te pasa lo mismo cuando salis a manejar en ruta en un pais que no conoces es mas facil que te ocurra un accidente el pobre no conocia bien ni el avion ni el clima de alli..

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