¿Cuál es la mejor ciudad de España para salir de tapas?

En España un vaso de cerveza lo llaman una “caña” y las “tapas son las preparaciones que acompañan a la bebida

Claro que no son papas chips como acá o unas rodajas de longaniza, sino que son el tal acompañamiento.

Gratis con la caña o de pago, sofisticadas o generosas, con pincho o de cuchara, típica o innovadora. En cuestión de tapas, España es, como país inventor de esta costumbre, la gran referencia mundial.

En todos nuestros pueblos y ciudades hay locales donde merece la pena probar esos bocados, pero para hacer más operativa esta encuesta hemos seleccionado 12 ciudades (por criterios de tradición, calidad, precio y variedad) donde el arte del tapeo tiene especial relevancia. Sí, la lista podría ser mucho más larga, que nadie se enfade…

1 – León.

El tapeo, de calidad y también gratis con la bebida, y el encanto de su casco viejo, convierten a León en otra ciudad imprescindible para los amantes de la tapa. En este sentido, hay tres zonas que destacan del resto: el Barrio Húmedo, el Barrio Romántico y la zona de Eras de Renueva (al lado del Musac). Algunos bares imprescindibles son el Miche, El Flechazo, La Bicha, El Garbanzo Negro, Taberna de Flandes (Romántico) o el Chorco (Eras).

Lo mejor: el precio y la variedad.

Un clásico: morcilla, tigres, patatas con pimentón, calamares, etc.

2 – Almería

Otro de esos lugares con una tradición centenaria de tapeo y también donde por tres cañas, vinos o refrescos (6-7 euros) casi comes (y sin casi, cuestión de estómagos). La mayor oferta está en el centro de la ciudad, aunque la zona del Paseo Marítimo ha ganado mucho peso. Entre los locales imprescindibles encontramos Casa Puga (la decano, con más de 130 años), El Quinto Toro, Entremares, La Encina, Torreluz o Nuestra Tierra.

Lo mejor: Precio (gratis con la bebida) y variedad de las tapas.

Clásicos: Migas, bacalao (varias formas), pulpo a la plancha, atún (varias formas), pinchos de pescado, etc.

3 – Granada

Las tapas son uno de los grandes alicientes de Granada. La ciudad cuenta con muchos rincones donde tapear (hay muchas zonas: Ayuntamiento, Catedral, Albaicín, Realejo, Plaza de Toros, La Chana, Pedro Antonio…) y además los pinchos suelen salir gratis con la bebida. Entre los clásicos, Los Diamantes, Bodegas Castañeda, Casa Enrique, Los Martinetes…

Lo mejor: el precio, una media de 1,5-2 euros, bebida y tapa.
Un clásico: pescaíto frito, caracoles, roscas…

4 – Logroño

Entre las calles San Juan, Laurel y San Agustín de la capital riojana se concentran tantos bares que prácticamente no hace falta salir de ellas para pasar una larga jornada de ocio y gastronomía. Sólo la calle Laurel ofrece más de 60 establecimientos hosteleros, uno cada dos metros, motivo por el cual se la conoce también como La Senda de los Elefantes. Además, la competencia en cuanto a nivel de vinos es enorme, por lo que, más allá de la comida, el buen caldo está asegurado. ¿Dónde entrar? El nivel general es el alto, pero el Soriano, el Bar Lorenzo, El Abuelo, El Cid, Juan y Pinchamé o Pata Negra son algunos clásicos.

Lo mejor: calidad y variedad por metro cuadrado.

Clásicos: patatas a la riojana, orejas de cordero, croquetas, champiñones a la plancha, etc.

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5 – Jaén

Igual que en Granada, en Jaén las tapas las ponen gratis con la bebida, pudiéndose o no elegir según el local, aunque aquí quizás sean algo más generosas y baratas que las de la ciudad nazarí. El entorno de la Catedral aglutina la mayor parte de estos pequeños templos gastronómicos, algunos centenarios, entre los que destacan Casa Gorrión, La Manchega, Alcocer o La Barra.
Lo mejor: la materia prima y el precio.

Un clásico: pipirrana, migas, salmorejo, patatas a lo pobre, etc.

6 – Valladolid

El Concurso Nacional de Pinchos, que se celebra en Valladolid cada año desde 2004, le ha dado más relevancia, pero la ciudad del Pisuerga ya era un punto incuestionable del tapeo patrio hace mucho tiempo. Las zonas de la Plaza Mayor y La Antigua son las que tienen más tradición, destacando nombres de locales como Jero, Los Zagales, La Sepia.
Lo mejor: la imaginación de las preparaciones.

Un clásico: El Tigretostón, de Los Zagales, una recreación del pastelito Tigretón pero hecho con pan de centeno, morcilla, tostón y crema de queso.

7 – Alcalá de Henares

A dos pasos de Madrid se encuentra esta vetusta población, Patrimonio de la Humanidad, famosa por Cervantes, su prestigiosa Universidad y el tapeo de postín. Alcalá es perfecta para pasear y dejarse caer por sus bares, que ofrecen una tapa rica y generosa con cada bebida. El Índalo, el Tapón, El Hidalgo, Maimónedes, Casa Rojas… todas en el centro histórico muy cerca unos de otros.

Lo mejor: precio (gratis con la bebida) y tamaño de las tapas.
Clásicos: Oreja, lacón, ensaladilla, huevos con jamón, patatas bravas, etc.

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8 – Vitoria

Dejar a San Sebastián y Bilbao fuera de la lista puede ser entendido como un sacrilegio, pero entendemos que Vitoria-Gasteiz representa, en tarro pequeño, la esencia de la gastronomía vasca en materia de ‘poteo’. La elaboración de los pinchos es simplemente fantástica, y la calidad de los vinos que se sirven como de la casa es sobresaliente. Además, los precios son algo más comedidos que en las otras dos capitales del País Vasco, especialmente en lo que se refiere a las zonas más turísticas. La mayoría de los mejores están en el centro y las calles del Casco Viejo. Por diferentes razones, son casi obligatorios el Toloño, la Malquerida, Sagartoki, Saburdi, Dólar o el Deportivo Alavés.

Lo mejor: calidad y, en algunos casos, alta sofisticación.

Clásicos: el pintxo de huevo frito (que estalla en la boca) del Sagartoki o la tortilla de patatas del Deportivo Alavés.

9 – Santiago de Compostela

La gastronomía en Galicia, y en Santiago de Compostela en concreto, es algo muy grande a todos los niveles. Y sus tapas no podían ser menos. La materia prima espectacular, el toque de cocina preciso y los precios razonables (para ser una ciudad turística) colocan a la ciudad en esta lista. El casco histórico se extiende en torno a la Catedral, con un entramado de calles que acogen un sinfín de bares. El entorno de la plaza del Obradoiro (calles Franco y Raíña) o la zona de la rúa San Pedro concentran parte de la oferta. Entre los lugares que hay que conocer destacamos O Gato Negro, Orella, O Dezaséis, Trafalgar o los más modernos Garum o Vinoteca O Beiro.

Lo mejor: calidad de las materias primas, amabilidad y precio.

Clásicos: raxo o zorza con patatas, pulpo a feira, mejillones, berberechos…

10 – Sevilla

Hay dos ‘Sevillas’, la tradicional y la moderna, y eso es una suerte para los que gustan de ambas, porque disfrutarán tanto un montadito de pringá en la bodeguita Romero como una piruleta de chorizo en Pura Tasca. En el centro, Triana, Macarena, Los Remedios… y prácticamente en cualquier rincón de Sevilla puede aparecer una taberna con tapas espectaculares. Eso sí, aunque hay excepciones, no existe la dinámica de tapas gratis con la bebida, aunque en algunos sitios sean baratas y generosas.
Lo mejor: el alto nivel medio de las cocinas

Clásicos: montaditos, caracoles, chipirones, espinacas con garbanzos…

11 – Madrid

Hace un tiempo, pongamos 20 o 30 años, Madrid era una de esas ciudades donde te pedías una caña y te ponían una tapa generosa. No eran pocos los bares donde con tres bebidas salías bien comido. Hoy en muchos sitios no te dan ni los buenos días con el café. El punto fuerte del Madrid gastronómico ha virado hacia la variedad y la excelencia. La ciudad se ha polarizado entre lo exquisito y lo indefendible. Lo bueno es que, al ser una gran urbe, un ‘foodie’ bien informado no necesita ir muy lejos para alcanzar el paraíso. La Latina, Chamberí, Prosperidad, Salamanca, Malasaña, Lavapiés…

Lo mejor: Madrid está tan viva que prácticamente cada día hay una nueva oferta esperando ser descubierta.

Clásicos: La tortilla de patatas del Sylkar, las croquetas de La Ardosa, las pavías de bacalao de Casa Labra, los caracoles y las gallinejas de la zona del Rastro, etc.

12 – Badajoz

Una de las capitales más olvidadas de España y sin duda una de las que ofrece mejor tapeo y precios más ajustados. No ponen tapa gratis en todos los bares, pero sí en muchos de ellos, y teniendo en cuenta que la caña cuesta 1,20 euros y que las raciones son copiosas, podemos llenarnos el estómago con poco dinero, pero muy buenos argumentos. El Casco Antiguo concentra opciones clásicas, pero otros barrios como Valdepasillas, San Roque y Santa María de la Cabeza también cuentan con una oferta interesante. En el centro, El bar Plaza de España, la Taberna Bigote, la Bodega de la Santina o el Callejón de la Plazuela son referencias obligadas.
Lo mejor: calidad de las materias primas y muy buen precio.

Clásicos: huevos con chorizo, ibéricos de bellota, quesos de la tierra, etc.

13 – Cuenca

Si por algo destaca esta ciudad castellano-manchega en materia gastronómica es porque, aunque no tengamos referencias y nos metamos en el primer sitio que veamos, casi seguro que vamos a comer y a beber bien. La ciudad tiene varias zonas para tapear. En el Casco Antiguo destacan los alrededores de la Catedral, con la Plaza Mayor y el barrio del Castillo. Los jóvenes suelen concentrarse en la calle peatonal de San Francisco. Y, en la zona nueva de la ciudad, destacan la calle Colón y los alrededores de la estación de trenes y de la Avenida de la República Argentina. Algunos de los nombres que hay que apuntar son La Bodeguilla de Basilio, El Timbal, Mesón Fidel, Mesón José o Bar La Tinaja, entre otros.

Lo mejor: calidad generalizada y precios.

Clásicos: morteruelo, ajoarriero, pisto manchego, zarajos, huevos y jamón, torreznos, croquetas…

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