EE.UU arma a su enemigo

Por Lorenzo Olivera
Espero que este artículo le sea útil para entender lo que lee todos los días en los diarios y se resume en niños muertos, sicarios y más muerte. Barak Obama no llegó a Presidente de los EEUU de Norteamérica, por su candidez, sino para administrar dicho país, pero siempre hay un pero.

guerra-234-1_336x356Si nos remontamos en la historia recuerdo que cuando el Gral. Eisenhower traspasó el mando al nuevo presidente electo John Fitzgerald Kennedy, le advirtió que tuviera suma precaución con los generales retirados que estaban al frente de las grandes corporaciones fabricantes de armas, una de las industrias más redituables económicamente de todas las épocas.

Sabemos perfectamente que en el cercano oriente y en el medio oriente hay una lucha permanente entre las distintas sectas musulmanas.
En una cosa están muy de acuerdo estos combatientes y es en su odio a todo lo que representa EEUU y el mundo occidental en general.
Hay dos o más grupos que se están exterminando entre sí, y por obra y gracia de no se sabe que asesores, EEUU resuelve enajenarle a uno de los grupos un potencial de fuego con la friolera de 5.000 misiles antitanque y anti todo, cuyo nombre denota su poder bélico, “Hellfire” (fuego del infierno).

Barack Obama y sus asesores aprendieron la lección en parte y no mandarán las tropas de sus nacionales a una nueva “tormenta del desierto”, ni a un nuevo Vietnam, eso si lo aprendieron.
Pero no obstante ello asumen un arbitraje vendiéndole tal poder de fuego a una de las partes, que muy factiblemente terminará volviéndosele en su contra, si a ese enemigos desgastado por sus guerras intestinas se le da poder y fuerza y por su naturaleza será una potencia antioccidental.
La guerra no es un juego de ajedrez, pero el ajedrez es un juego que simula una guerra y las piezas que caen se pierden y las que sobreviven pueden hacer ganar un partido.
Mirando la cosa sin alma ni corazón y desde un punto de vista estratégico, lo inteligente sería dejar que se desgastaran hasta el final ambos contrincantes y luego rematar al sobreviviente y hacer de ese país una nación democrática nueva, sin los vicios de las anteriores, pero la guerra es un gran negocio, mantiene ocupada la industria, a los obreros en las fábricas, en el campo de batalla y produciendo alimentos y pertrechos.
Desde ya sabemos que esto no va a terminar bien, es un muy buen negocio de venta de armas y tecnología y se sospecha el rumbo que tomarán los triunfadores de esta nueva futura guerra, pero por cierto no será un país democrático.
Desde ya se ve muchísima sangre derramada por sectas y subsectas y por y para nada bueno, nada más que por el mero poder.

El estado Islámico domina áreas situadas al norte y oeste de la capital, Bagdag.
El gobierno que enfrenta una arrolladora ofensiva lanzada por los yihadistas del grupo extremista Estado Islámico en Irak y El Levante recibiría un importante suministro de pertrechos desde Estados Unidos.
Washington planea vender a ese país 5.000 misiles antitanque Hellfire(“fuego del infierno”), dentro de un contrato por un total de $700 millones de dólares, indicó una agencia gubernamental.
El gobierno estadounidense, que hasta ahora era reacio a apoyar a Bagdad en el terreno militar, optó por abastecer al gobierno controlado por los chiíes de este armamento sofisticado, con el fin de mejorar su capacidad frente a los milicianos radicales.

El Estado Islámico domina áreas situadas al norte y oeste de la capital.
La venta propuesta es la mayor que se haya realizado de los proyectiles.
Irak los despliega en aviones contrainsurgencia como los Cessna AC-208 Caravan, entre otros aparatos.
El acuerdo contempla la entrega de alrededor de 5.000 misiles AGM-114K/N/R, junto al equipamiento necesario, repuestos, entrenamiento y apoyo logístico, precisó la Agencia de Cooperación para la Defensa y la Seguridad de EE.UU.
Los proyectiles Hellfire son guiados por láser y se utilizan fundamentalmente para destruir tanques y vehículos, aunque también pueden ser utilizados en el contexto de combates urbanos.
Los dos rostros de la crisis en Irak, sontanto los sunitas del Estado Islámico de Irak y El Levante, como las milicias chiitas que se le enfrentan codo a codo con el ejército iraquí, son abanderados de la Yihad contra EE.UU.
Los insurgentes en Irakse agrupan bajo el denominado Estado Islámico de Irak y el Levante, pretenden instaurar un Califato sunita en la región y se caracterizan por sus despiadados actos sanguinarios.
La guerra sectaria desatada por la crisis en Irak ha puesto a muchos en EE.UU. frente al dilema, de qué partido tomar en un conflicto de crecientes proporciones, en el que se enfrentan a muerte, viejos enemigos, por igual, de Occidente.

Ante al avance de los combatientes sunitas del llamado Estado Islámico de Irak y El Levante (EIIL) las autoridades iraquíes han urgido a milicianos chiitas que ayuden al ejército, los mismos, que años atrás, llevaron a cabo cientos de ataques terroristas contra las tropas de EE.UU.
Entre estos figuran miembros de grupos considerados terroristas por EE.UU. como AsaibAhl (apoyado por Irán) y las Brigadas Hezbolá, cuya infiltración en los cuerpos armados de Irak ha puesto en entredicho la cooperación estadounidense con las fuerzas iraquíes.

Tanto los yihadistas del EIIL como las milicias chiitas respaldadas por los iraníes, armados hasta los dientes, han tenido ya su bautismo de fuego combatiendo en Siria contra el bien equipado ejército de Bashar al Assad.
Y ambos son brutalmente antiestadounidenses.
PhillipSmyth, un experto en grupos islamistas chiitas de la Universidad de Maryland, dijo al diario The Washington Post, que “potencialmente lo que podría llegar a pasar, es que EE.UU. se vea armando o asesorando a agentes iraníes algunos de los cuales figuran en las listas del terror”.
Sin embargo, tras haber ponderado la posibilidad de emprender ataques aéreos contra posiciones del EIIL en el norte de Irak, EE.UU. ha optado por no dar ningún paso que pueda interpretarse como de apoyo a las políticas sectarias de parte del gobierno del primer ministro chiita iraquí, Nuri al Maliki.
Las autoridades iraquíes niegan, estar permitiendo, que milicias chiitas pasen a formar parte como grupos de sus fuerzas armadas, pero el hecho es que se estima que 90 mil soldados desertaron ante el avance del EIIL y el ejército ha llamado a “voluntarios” a sus filas.

El clérigo chiita Muqtada al Sadr, un viejo adversario de EE.UU., llamó la semana pasada a la formación de “brigadas de paz” para repeler la ofensiva militar de los sunitas del EIIL.
Un portavoz del gobierno iraquí, SaadMaan, dijo que no hay lugar para las milicias dentro de las fuerzas militares del país.

“Los tratamos a todos como individuos”, señaló, y estimó en más de 40 mil los que se incorporaron a filas la semana pasada.
De una forma u otra, la rivalidad de ambos bandos es alentada por la Yihad, guerra santa sin cuartel contra los infieles, la que por igual libran otros grupos terroristas como al Qaeda, desde hace más de una década contra EE.UU. y Occidente.

Los insurgentes en Irak, son los combatientes sunitas del Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL), que en los últimos días lanzaron una arrolladora ofensiva militar en el norte y oeste del territorio iraquí, intregran la organización yihadista más radical en Oriente Medio.
Constituido en 2004 como una extensión de la red al Qaeda en Irak, a la que según entendidos sobrepasa en actos de brutalidad, el EIIL amplió su radio de operaciones a la vecina Siria tras el estallar el conflicto hace más de tres años en esa nación.

Además de haber cometido numerosos atentados suicidas, su modus operandi se caracteriza por usuales decapitaciones en público y también crucifixiones de adversarios, considerados infieles, e incluso de civiles musulmanes que no comparten su interpretación del Islam.
Su objetivo es instaurar un Califato sunita en toda la región como resultado de los territorios que conquistan tanto en Siria como en Irak, un objetivo que los ha convertido en enemistados rivales de su organización matriz –al Qaeda–, y de la filial de ésta en Siria, el frente al Nusra.
El Siria mantienen el control en Raqa, la primera capital provincial que cayó en manos de los yihadistas, donde aplican rigurosamente la ley islámica (sharia) y han demostrado ser extremadamente sanguinarios con todo el que no es sunita.

Acostumbran a dar gran propaganda a sus acciones militares en las redes sociales, donde indistintamente muestran su emblema: una bandera negra estampada con preceptos religiosos, y en las que en los últimos días han exhibido cuantioso armamento ligero y pesado que habrían capturado al ejército iraquí en Mosul.
Tras haber ocupado esta semana esa ciudad del norte de Irak, la segunda en importancia en el país, el gobernador de la provincia, Atheel al-Nujaifi, confirmó a International Business Times, que los yihadistas además de armas se habían robado en oro y dinero el equivalente de $429 millones de dólares.
Los combatientes del EIIL, encabezados por Abu Baker al Bagdadi, izaron de inmediato su bandera negra en Mosul y en la luego también capturada Tikrit, y amenazan con avanzar hacia Bagdad tras aproximarse a poco más de un centenar de millas de la capital.
De Bagdadi se sabe que es un asesino despiadado, cuyo verdadero nombre es Ibrahim al Badri, según investigó el canal árabe Al Arabiya, y a quien algunos califican como el sucesor de Osama bin Laden, incluso ya “más poderoso” que él según el diario francés Le Monde.

Bagdadi nació en Samarra en 1971 y según informó The Washington Post se identifica como descendiente de los Husseini, cuyo vínculo de sangre los une al profeta Mahoma.
El terrorista habría sido detenido por fuerzas estadounidenses en 2004 y tras ser liberado en 2007 creó el grupo “Ejército Sunita” que luego pasó a integrarse a la red al Qaeda.
Obama: EE.UU. no enviará tropas a Irak y dijo que todavía estudia opciones de cómo intervenir, pero agregó que la responsabilidad última es del gobierno iraquí que debe superar las diferencias sectarias.
El Presidente Barack Obama dijo el jueves que EE.UU. valora todas las opciones necesarias para ayudar al gobierno de Irak a frenar el avance de insurgentes islamistas.
El presidente Barack Obama dijo que Estados Unidos no enviará tropas a Irak, pero reveló haber pedido a su equipo de seguridad que le presenten opciones de cómo asistir a ese país en su lucha contra los radicales sunitas.
Obama dijo que el Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIL) es «peligroso» y representa una amenaza que podría afectar también a Estados Unidos.
No obstante señaló que, al final del día, depende del gobierno iraquí que se resuelva el problema.
“No podemos hacerlo por ellos”, dijo Obama, agregando más tarde que “Estados Unidos no se va involucrar de nueva cuenta en Irak sin que haya un plan político por parte del gobierno iraquí que nos asegure que están dispuestos a trabajar junto (a nosotros)”.
Obama añadió que el gobierno iraquí debe resolver las diferencias sectarias, y unir al país.
El primer ministro Nouri al-Maliki ha alienado a los líderes tribales sunitas en el norte y oeste de Irak, que fueron los que le ayudaron a dar un giro en la guerra en 2007 cuando se voltearon en contra de las fuerzas alineadas con al-Qaeda, y respaldaron al ejército estadounidense.

También se refirió a los vecinos, a los que también hizo responsables de que Irak no vaya a caer en el caos.
“Continuaremos vigilantes, consultaremos con el Congreso y mantendremos informados al público”, advirtió Obama.
El viernes, Irak seguía a punto de desmoronarse mientras los militantes islamistas suníes capturaban dos ciudades más, esta vez en la provincia oriental de Diyala.
El ISIL ocupó las ciudades de Saadiyah y Jalawla, así como otros pueblos en torno a las montañas Himreen, que desde hace tiempo han sido un escondite para los insurgentes.
Por su parte, los kurdos, que controlan su propia región autónoma en el norte, se aprovecharon del caos para expandir su territorio, tomando el control de Kirkuk, rica en petróleo, y otras zonas fuera de los límites formales de su enclave.
Ante la debacle del desacreditado ejército iraquí –más numeroso y mejor armado que los insurgentes— el máximo clérigo chií, ayatolá Ali Al Sistani, hizo un llamado a la yihad o guerra santa contra los insurgentes sunitas.
“Los ciudadanos que puedan tomar las armas para luchar contra los terroristas tienen que presentarse como voluntarios en el ejército para realizar este objetivo sagrado”, dijo uno de los representantes del clérigo que en otros tiempos combatió y luego respaldó a las fuerzas de la coalición que durante varios años ocupó Irak tras el derrocamiento de Saddam Hussein.

Irak: Militantes suníes capturan otras dos ciudades.
Milicianos del Estado Islámico de Irak y el Levante ocuparon las ciudades de Saadiyah y Jalawla, así como otros pueblos en torno a las montañas Himreen
Irak seguía a punto de desmoronarse este viernes mientras los militantes islamistas suníes capturaban dos ciudades más, esta vez en la provincia oriental de Diyala.
Milicianos del Estado Islámico de Irak y el Levante ocuparon las ciudades de Saadiyah y Jalawla, así como otros pueblos en torno a las montañas Himreen, que desde hace tiempo han sido un escondite para los insurgentes.
Por su parte, los kurdos, que controlan su propia región autónoma en el norte, se aprovecharon del caos para expandir su territorio, tomando el control de Kirkuk, rica en petróleo, y otras zonas fuera de los límites formales de su enclave.
Las fuerzas kurdas también desplegaron más hombres para asegurar sus oficinas políticas en Jalawla antes de que los insurgentes llegaran a la ciudad.
No hubo enfrentamientos entre ellos.
Ante la debacle del desacreditado ejército iraquí –más numeroso y mejor armado que los insurgentes— el máximo clérigo chií, ayatolá Ali Al Sistani, hizo un llamado a la yihad o guerra santa contra los insurgentes suníes.
“Los ciudadanos que puedan tomar las armas para luchar contra los terroristas tienen que presentarse como voluntarios en el ejército para realizar este objetivo sagrado”, dijo uno de los representantes del clérigo que en otros tiempos combatió y luego respaldó a las fuerzas de la coalición que durante varios años ocupó Iraq tras el derrocamiento de Saddam Hussein.
La debacle en Irak representa un fracaso para Estados Unidos que entrenó al ejército iraquí, pero sobre todo para el primer ministro Nouri al-Maliki.

El Parlamento iraquí ni siquiera pudo decretar el estado de sitio que había sido pedido por al-Maliki, por falta de quórum y ahora el gobierno ha pedido ayuda a Estados Unidos
Al-Maliki ha alienado a los líderes tribales sunis en el norte y oeste de Irak, que fueron los que le ayudaron a dar un giro en la guerra en 2007 cuando se voltearon en contra de las fuerzas alineadas con al-Qaeda, y respaldaron al ejército estadounidense.

La crisis es tan grave que incluso Irán, un país musulmán chií, ha dicho estar abierto a la posibilidad de trabajar con Estados Unidos para apoyar a Bagdad.

Un comentario sobre “EE.UU arma a su enemigo

  • el 1 agosto 2014 a las 09:42
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    La guerra en la franja entre arabes y judios ya de por si no es muy clara….que no se meta Obama que la oscurece!

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