El perro y “su” niño

Por NIQUITA NIPONE

Sólo yo citaré uno a continuación del otro a Picasso, hombre muy especial en todo sentido y sigo con San Agustín. Aunque lo blanco con lo negro se complementan, si no fíjense en los zapatos rock’nrolleros, y los patrulleros de policía de antes.
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Pero en cierto sentido el artículo guarda cierta relación con lo blanco y lo negro. El perro y el ser humano. Como diría Picasso, “lleva mucho tiempo crecer hasta convertirse en un niño”.
Y es posible que todo lo que existe nos ayude a conseguirlo.
Aunque “si no lo crees tal vez no lo entiendas”(S. Agustín).
Sobre el caso de este niño ya habíamos escrito en el Reporte hace un año, ahora revolvimos internet de pe a pa, de arriba para abajo y no sabemos que los alemanes separatistas del noble animal e inclusive si llegaron a sacrificarlos a ambos, porque de sacrificar al animal el niño moriría inexorablemente.
El niño en estado vegetal de nacimiento y la perra lo adoptó, pero si no existieran los peros no escribiríamos nuestros artículos.

El título está bien, es correcto, es la perra y su niño.
El 7 de julio de 2012se produjo en Cambridge la Declaración de Conciencia en los animales, por la cual los científicos afirmaron entonces que “la mayoría de especies animales posee los sustratos neurológicos que generan la conciencia”.
Los animales son uno de los mayores regalos de la vida.
Los animales ni son un capricho de la naturaleza, ni un juguete de nadie. Tienen entidad propia.
Nos brindan tanto, que si aprendiéramos un poquito de ellos, seríamos menos bestias y más humanos.
Cada vez podemos apreciar más que al domesticarse ellos se van civilizando.
En mayor o menor grado piensan, sienten, sufren y aman.
Presienten el peligro, temen, huyen o confían y se aproximan.
Conocen el remedio para muchos problemas.
Aprenden.
Se comunican.
Se alegran con todo su ser y sienten la soledad tanto o más que los humanos. Expresan respeto o simpatía ante las diferentes crías.
Su lenguaje es entendible.
Cualquiera puede comprobar la eficacia.
Es muy elocuente observar la ternura que adultos y cachorros demuestran con un niño.

Hoy quiero tratar sobre los animales y los niños.
Esto se debe a lo que escribí hace un año, publicado en el Reporte en Diciembre de 2013 donde a un niño alemán de 10 años quieren quitarle su perra.
Si se la quitan posiblemente se mueran los dos, Dylan y su perra Tascha.
Así se llaman.
Relato nuevamente en pocas palabras: DylanGerzmehlem, de 10 años, lleva enfermo desde que nació.
Aparentemente está en estado vegetativo.
Desde hace 6 años tiene una compañía especial, una perra, que permanece horas enteras echada junto al niño.
Las máquinas y monitores instalados para controlar su respiración y las pulsaciones de su corazón, captan y reflejan la mejoría de la salud del niño en cuanto Tascha está junto a él. Es un elemento.
Otro, al animal nadie le obliga a acurrucarse junto al niño.
Pero, “¿Para qué afirmar que los perros tienen voluntad y sentimientos?: si salta a la vista”.
Es evidente y esta es una prueba más, de su inteligencia.
Por lo que yo sé, hay una comunicación especial, interior y beneficiosa, que se establece casi de piel a piel, de alma a alma.
No es sólo el calor que el animal transmite, ni el olor, ni la luz de la mirada, o el latido perceptible de sus venas.
Es mucho más.
Quien tiene en casa una mascota, sabe que es un lenguaje que se entiende sin palabras.

En silencio, los gestos, significan y expresan, con una riqueza maravillosa, todo un mundo de sentimientos.
El animal sabe de dolor y de lucha, de violencia y de afecto, de la fidelidad y la alegría mucho más de lo que imaginamos.
También de sacrificios, y de anomalías y discapacidades, pero nunca discriminan, siempre aceptan, ayudan, juegan y tratan de animar con su alma limpia y generosa.
El niño, cualquier niño, y cualquiera que tenga en casa una mascota, es capaz de darse cuenta de todo la ternura que puede transmitir.
En condiciones normales, hay una interacción tan profunda, que llega a convertirse en uno más de la familia.
Su influencia es extraordinariamente desinteresada, real y amistosa.
En casa, llega a ser una cálida presencia que vela, cuida, recibe, mima a todos y cada uno de los que en ella habitan, pero de forma particular y especial a los niños.

Si hay algún enfermo, el perro redobla sus visitas, su contacto.
Con un lametazo transmite toda la energía de que es capaz.
Busca luego la mano del enfermo y si éste no es capaz de sentirlo, encuentra la forma de que su cabeza se sitúe bajo el cuenco de la mano.
«Cada vez que el perro está con él, nuestro hijo responde. Es feliz», dijo Eckhard, el padre de Dylan.
«Su respiración se vuelve más tranquila, su ritmo cardíaco se cae.
Esto se debe al perro».
En esas condiciones, “si no lo crees tal vez no lo entiendas”, si no lo has experimentado es muy posible que tampoco lo entiendas.
Sobre todo si digo que a un “amigo” así, se le puede echar de menos, incluso sentir dolor por su separación o su pérdida, o su muerte.
Hablo en general, claro, y me refiero tanto a un perro sin pedigrí como a una mascota especial, e incluso cara.
Puede haber casos especiales, cierto.
Habrá que analizarlo y estudiarlo.
Pero por naturaleza, el perro no es dañino.
Mi madre era muy mayor y tenía un fox terrier mestizo como su mascota y defensor a ultranza.
Un día al retirarme le voy a dar un beso a mi madre y cuando quise acordar tenía al perrito mostrándome los dientes y sobre mi pecho, no le hice caso a su advertencia y me mordió la nariz, no muy fuerte, pero me mordió por tocar a mi madre sin su autorización.
Pese a que tanto la familia, como los doctores que cuidan al niño alemán, creen que el vínculo entre el animal y el niño nunca debería romperse, es posible que esta relación tenga los días contados. ¿Por qué?
Porque las autoridades del estado de Brandeburgo, donde el chico vive con su familia, están estudiando separarles, según recoge el «Daily Mail».

Lo curioso es que la perra es de una raza que es considerada o clasificada como peligrosa: es un Staffordshire Bull Terrier (SBT).
Dicha raza fue creada en Inglaterra hace 200 años, con un fin lúdico, para peleas.
Pero ¿le ha hecho algo al niño?
Nunca.
De hecho, dicen del SBT que es “completamente confiable para el ser humano y en especial con los niños”.
El SBT adora a su amo y a su familia; siente devoción extrema por ellos y especial predilección por los niños.
No extraña a las visitas y aunque se le suele ver alerta cuando escucha ruidos alrededor de la casa, es su simple condición canina la que lo hace estar en estado de vigilia para avisar”.

Cierto que recientemente, Tascha mordió al perro de un vecino en una pelea.
Así que, se desconoce si por propia iniciativa, al conocer los hechos, o por alguna denuncia, las autoridades piden que el perro sea trasladado o sacrificado.
Ahora, el dilema está en la calle.
Cuando ha saltado la noticia, la gente está dispuesta a salir a la calle para impedir que el animal sea separado del niño.
“En los próximos días, los padres del menor tendrán una reunión con el alcalde del pueblo donde residen, en donde intentarán convencer al regidor de que Tascha es un perro de terapia”.
Vamos conociendo muchas cosas de los animales, pero desconocemos mucho más.
Tal vez no somos capaces de confiar en ellos ciegamente, como el ciego, confía en el “perro guía”, que le lleva por la ciudad, sube al Bus, o al Metro y sabe detenerse ante las cebras de cruce o la luz roja de un semáforo, etc.
La terapia a cargo de animales ha salvado muchas vidas.
Incluso hace poco salió a la luz pública la anciana que había salido del coma gracias al contacto y el afecto de su perro.
Todos sabemos que no hay mejor medicina que el cariño; y el de un perro no es menor que el de los humanos.
Verles tan confiados y agradecidos, ayuda en esa dimensión.
Acariciarles relaja.
Al final, puede decirse que dan paz.
Me interesa destacar una conclusión y una pregunta, de este caso alemán.
1º Se ha podido constatar y medir el beneficio que para una persona o para un enfermo, representa el contacto con el perro.
2º Si no hay peligro físico, ¿puede una autoridad política o judicial, obligar a separar al niño de su perro, o lo que es lo mismo: organizar interiormente a una familia?
En Montevideo, en el Parque Rivera se están criando perros de una raza especial para actuar como lazarillos de personas carentes del sentido de la vista.
En lo que me es personal por razones laborales entablé una relación muy cordial con un ingeniero, persona brillante en su profesión, el cual tenía un hijo esquizofrénico.
Por un amigo psiquiatra tuve noticias de que los cachorros logran que los esquizofrénicos se comuniquen con el mundo y me impulsó más a intervenir más en el caso privado del padre, un día que estaba paseando por la playa y estaba mi amigo con su hijo, el cual en su casa, en el terreno del fondo, se pasaba haciendo pozos con las manos y comiendo tierra, solo, completamente solo, sin ningún otro entretenimiento del mundo en que vivimos todos.
Su madre y su hermana no sé por qué razón lo ignoraban, no hacían nada para acceder a su mente incomunicada.
Cuando me encuentro con el ingeniero en la playa su hijo como lo más natural del mundo, se me aproximó y me dio la mano saludando como cualquier persona.
Al padre se le caían las lágrimas de emoción ante una actitud tan natural pero extraordinaria para un esquizofrénico.
Conseguí un cachorro de perro y se lo regalé al niño con el consentimiento paterno, con el cual entablaron una relación muy participativa de ambos, perro niño, niño perro.
El cachorro lo lameteaba y el niño lo acariciaba.
Era una relación a full entre el enfermito y su mundo perruno.
Pasó el tiempo, el ingeniero culminó su tarea y nos veíamos más salteado que antes.
Un día lo encontré y le pregunté por el niño y su perro y me comentó que su esposa no era partidaria de dicha relación tan cercana de niño y perro y por miedo a que le transmitiera una enfermedad, que siempre iba a ser más benigna que la que padecía el muchacho, se prescindió por parte de la señora madre de los servicios perrunos.
Con el tiempo me enteré que el ingeniero había fallecido y pienso que el esquizofrénico al no estar el padre, les molestaría a madre e hija y habrá terminado en una casa de salud o en un manicomio lisa y llanamente.
Se me hizo un nudo en el estómago.
El hospital de Sant Joan de Déu (de Barcelona) ha comenzado a utilizar perros para hacer más fácil la atención a niños y a otros pacientes del hospital y en la rehabilitación tras algunas intervenciones.
Los responsables de la unidad canina para la atención a pacientes son profesionales del Centro de Terapias Asistidas con Canes (CTAC).
La unidad está formada por cinco animales que han sido entrenados para ayudar a los pacientes durante su recuperación y para hacer frente a algunas pruebas médicas.
El responsable de la unidad, Francis Lorenzo, ha explicado que “el entorno hospitalario en si ya es un elemento hostil para los niños” y ha apuntado que se valen de los perros para amortiguar ese impacto.
“Los profesionales que atienen en el servicio de urgencias, por ejemplo, han corroborado que es más fácil conseguir una vía de comunicación a un niño con la intervención del perro que sin ella, aunque todavía no hemos cuantificado la diferencia”, ha dicho Lorenzo.
“El perro es un elemento que genera emociones en el niño y hace el proceso menos traumático”, ha dicho el responsable de la unidad.
El servicio se puso en marcha a principios de 2012 y, desde entonces, ha atendido a un millar de niños que estaban ingresados o en urgencias y a 457 en las salas de espera de consultas externas.
Los perros visitan cada día las salas de espera para distraer a los niños, colaboran con el personal de urgencias para entretener a los pacientes y colaboran en la rehabilitación de los que han sufrido una intervención.
“Cuanto más conozco a las personas más quiero a mi perro”, Diógenes de Sinope, Filósofo Griego. Esto lo dijo hace más de 2336 años.
¿En qué hemos progresado?
NOTA: Por si alguien no conoce la historia, de la fidelidad de un perro que acompañó a su amo a Diálisis, en el Hospital.
Le dijo: «esperame aquí».
Pero su amo no salió.
El animal no comprendió que había fallecido, y allí le esperó.
El animal se llamaba Canelo.
Y esa fidelidad le ganó el corazón a todos.
Texto del monumento que el Ayuntamiento de Cádiz le dedicó: «A Canelo, que durante 12 años esperó a las puertas del hospital a su amo fallecido. El pueblo de Cádiz como homenaje a su fidelidad. Mayo 2004».

Claro que nosotros los uruguayos, perreros de alma, no íbamos a ser menos y tenemos el caso de Gaucho, un perro de Durazno.
En la década de 1960 y primeros años de la siguiente transitó por las calles de Durazno el perrito “El Gaucho”, transformándose en verdadera leyenda viviente para los vecinos de esa ciudad uruguaya, como para los visitantes que tomaban conocimiento de su historia, ya que por su nobleza fue muy conocido y querido por el pueblo de esta ciudad.
Fue entonces que el Gaucho quedó solo y se largó a caminar por el camino que recorrió su dueño.
Cruzó humedales y arroyos, recorrió mas de 50 kilómetros de distancia hasta que llegó al lugar donde se encontraba su dueño internado, allí se quedó acompañándolo sin alejarse del lugar, porque él era su amigo de la vida.
Los vecinos y personal del hospital lograron conocerlo por su inseparable presencia y su gesto de nobleza.
Cuando el amo fallece, en la sala se escucha al Gaucho llorar con remordimiento al igual que días atrás cuando su dueño se quejaba de algún dolor que sufriera.
Aquel perro de pelo casi oscuro y de ojos tristes lo acompañó durante su velatorio y hasta el lugar donde recibiría sepultura.
Durante más de 30 días el Gaucho custodió aquella sepultura para luego salir en las mañanas a recoger algún alimento que el pueblo le brindara.
Recorría las calles, para volver de tarde otra vez junto a la tumba de su dueño allí en el Cementerio.
De esta manera vivió mucho tiempo, haciéndose querer por la gente y los niños.
Cuando el animal fallece la gente de la zona tiene un gran pesar al conocer la historia de fidelidad del can.
El pueblo de Durazno le ha rendido su merecido homenaje labrando un monumento en bronce para que jamás sea olvidado, el que se encuentra al frente del cementerio local, donde descansa su querido dueño.

Palabras huelgan…

Un comentario en “El perro y “su” niño

  • el 22 diciembre 2014 a las 09:04
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    Son adorables los perritos mucho mas cariñosos que las personas….

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