Hablemos claro

La culpa no la tiene el chancho, sino el que le rasca el lomo. La sociedad se destruye día a día, minuto a minuto, la familia hace muchos años que sabemos que viene funcionando en dos ruedas y con el auxiliar pinchado.

Por los años 1960 enseñaban en sociología en la Facultad de Derecho que había un 50% de divorcios.

Hoy debe de haber muchos menos divorcios porque la gente lisa y llanamente no se casa, sean de la clase alta, baja o media.

Por cuatro sucios votos legislaron legalizando el concubinato.

La tal mentira, el concubinato nunca fue ilegal, nunca estuvo prohibido, pero le dieron forma de pelota para meter en la bolsa a los ignorantes.
Un soltero, un viudo o un divorciado compra lo que quiera a medias con su pareja y es igual a que si fuera ganancial.

¿Cuándo estuvo prohibido que un hombre, perdón, un humano de filiación masculina viviera con otro humano de idéntica filiación o una fémina viviera con otra fémina?.

Estos señores le dieron forma de legal a lo que nunca estuvo prohibido, ni fue ilegal, salvo en la época de la Santa Inquisición.

Tuvimos alguna ceremonia muy rimbombante en un lujoso restaurante, recibiendo la flor y nata del gobierno y la sociedad afín.

Un matrimonio común y corriente, para adoptar un niño tiene que pasar todas las pruebas habidas y por haber y es tan largo el trámite que muchas veces la gente miente u opta por otros caminos esos si ilegales, comprando un bebé, cometiendo un delito grave.

En vez de abreviar los trámites, la cosa sigue como estaba, pero para complacer a determinado núcleo, se autorizó la adopción por parejas del mismo sexo, no sé si el plazo es más largo o no, pero lo que es discutible son los resultados de la crianza de un niño con dos padres o dos madres, y la falta de la figura del otro género en la crianza y educación.

Los derechos LGBT en Uruguay se encuentran entre los más liberales de América.

La actividad sexual entre personas del mismo sexo es legal, se han decretado leyes contra la discriminación y a los homosexuales se les permite servir abiertamente en las Fuerzas Armadas.

Desde 10 de enero de 2008 pueden reconocer legalmente su concubinato, situación legal que proporciona la mayor parte de los derechos del matrimonio, y que desde finales de 2009 se reformó para que incluyese el derecho de adopción, convirtiéndose Uruguay en el primer país de Latinoamérica en permitir la adopción de niños por parte de parejas del mismo sexo.

Anteriormente, existían casos de adopción legal por parte de individuos homosexuales, quien en algunos casos no revelaba su orientación sexual durante el trámite para evitar un posible rechazo. Dado que la unión no era reconocida, en caso de muerte de su tutor legal, el menor no tenía derecho a permanecer bajo la tutela del otro miembro de la pareja.

El 10 de abril de 2013 la ley de “Matrimonio igualitario” fue aprobada en el parlamento uruguayo.

Dicha ley incluía entre otras cláusulas la modificación del artículo 83 del Código Civil, la cual añade la siguiente definición: “El matrimonio civil es la unión permanente, con arreglo a la ley, de dos personas de distinto o igual sexo”.

El proyecto recibió la firma presidencial el 3 de mayo del mismo año, requiriendo 90 días luego de su promulgación para su entrada en vigencia mediante la reglamentación respectiva.

Según el ranking anual de la Spartacus International Gay Guide, desde 2013 Uruguay ocupa el primer lugar en aceptación social hacia la comunidad LGBT en América Latina, posicionándose como un potencial destino para el turismo homosexual.

Los que fuimos criados en la época del guardiacivil de la esquina vivimos otra vida, no por la permisividad de los matrimonios o adopciones gays, sino por gozar de otros derechos que nada tienen que ver con la vocación sexual de cada uno.

No hace tanto por los 70, en Carrasco y Punta Gorda, no existían muros, ni rejas, ni cercas electrificadas, ni alarmas.

Los perros andaban sueltos cosa que le complicaba la vida a los carteros, diarieros, toma consumos de Ute, cobradores de Ute, Antel, Ose.

Chorros, puesto que sí, los había, y hasta existía la figura de ponerse de acuerdo el cobrador con el chorro y simular un afane.

También había abombados, porque conocí un caso en que en la reconstrucción del afane, ante el Juez (yo lo sigo escribiendo con mayúscula por ahora), y el chorro a la presunta víctima, le dice, delante del Juez, “como andás che”.

Marchó en cana el cobrador también no porque lo saludara el otro sino porque se notó que eran amigos y coautores.

El tema chorros no se si no venía desde la Colonia, pero no olvidéis que cuando don José Artigas tuvo sus broncas con Sarratea, dejó al porteño sitiado en Montevideo y sus amigos los aborígenes, en enero le robaron 4.000 cabezas de ganado, sin dejar una huella, ni que se viera la polvareda que levanta tal volumen de tropa en pleno verano y a los pocos días le sacaron los caballos a los centinelas y la guarnición porteña ocupante de Montevideo, se tuvo que ir a pie y muertos de hambre hasta Colonia para cruzar a Buenos Aires.

Ese debe de haber sido el primer hurto en el barrio del que se tienen noticias aunque las vacas eran nuestras y simplemente volvieron a sus dueños.

Cantegriles, palabra tan linda que viene a ser en provenzal el “canto del grillo” y determina una de las partes más frondosas de lo que fue Punta del Este y parte del departamento de Maldonado.

Como somos criollos y por antónimo se designó así a los lugares donde pasaron a vivir los desplazados de los lugares urbanizados de vivienda o los venidos de los llamamos pueblos de ratas del interior.

La palabra asentamiento es un tanto más dura y cantegriles es por opuesta a la realidad.

Nuestro eufemismo suena mejor que el Villas Miseria de Argentina, pero son lo mismo o peores.

En el barrio Palermo en la rambla habían pintado un cartel sobre el muro del lado del agua: “Palermo Country Club” parodiando al Cantegrill Country Club y unas cuadras más hacia el parque Rodó, en Minas otro cartel “Ansina Country Club”.

Ansina llamado la Sombra Negra de Artigas era un negro liberto, que los cangaceiros brasileños secuestraron de la Banda Oriental y lo vendieron como esclavo en Rio Grande do Sul.

Artigas fue, lo compró y le dio la libertad que por derecho no había perdido, sino en los hechos por un acto de piratería, muy común en aquellos momentos y que continuó hasta principios del siglo pasado, en que la esclavitud era de hecho cuasi legal en la república hermana.

Ansina fue poeta analfabeto, payador y guitarrero, faces de su personalidad desconocidas por la mayoría de los orientales de hoy en día, y nunca más abandonó a su jefe, no su dueño, don José Artigas, transformándose así en la Sombra Negra de Artigas y lo acompañó hasta el último momento de su vida, tanto en Curuguaty como en Ibiray, hoy ambas localidades en la República del Paraguay.

El liceo de Carrasco lleva el nombre de Ibiray.

El próximo lunes el Superior Gobierno, en la Persona de su Presidente conmemorará en forma muy humilde los 253 años del Nacimiento del Jefe de los Orientales, y Protector de los Pueblos Libres, con una ofrenda floral al pie del monumento al Prócer en la Plaza Independencia y ejecución del Himno nacional y tal vez alguna palabra alusiva al evento, y como cierre del acto el himno a Artigas, para tan ajustada ceremonia invitó al Presidente de la Suprema Corte de Justicia y al Presidente del Poder Legislativo, para uno que es un fanático artiguista, todo esto tiene gusto a poco.

El correr el día de asueto para un lunes o un viernes, le quita solemnidad a la celebración y si además ese día comercialmente se le designa como el “día del abuelo”, comercialmente se tapará todo hecho vinculante con el nacimiento del Jefe de los Orientales.

Recuerdo cuando niño que mi padre todos los 19 de junio me llevaba, a la Villa del Sauce, época en que existían los ferrocarriles como medio de transporte cosa, que para mi pequeña persona era un hecho sumamente relevante y la casita que en aquel entonces me parecía una casa y hoy la veo tan pequeña, me hace pensar, como un ser tan grande emergió de una casa tan pequeña y llego a la conclusión que los grandes hombres, no precisan surgir de cosas grandes, porque están llamados a hacerlas grandes ellos mismos.

Los hombres pequeños, como las fotografías chicas necesitan de grandes marcos y entornos para que se note su presencia, yates, aviones, flotas de barcos y muchos custodias y calefacción frente a un patriota que necesita de “su morito” (su caballo) y algún buche de caña para calentar lo que iba dentro del poncho bayeta y unos amargos en los fogones de la patria donde funcionaban los consejos de ministros (sin ese pomposo nombre) y los emails patrios, para toda la Banda Oriental y demás Provincias, entre mate y mate que se iban transmitiendo por los chasques criollos meta lonja y talón con bota de potro.

Recuerdo cuando niño haber leído que unos hermanos ingleses, Robertson en 1817 o sea hace 200 años,, hicieron una crónica donde comentaban que el General de los Orientales, dictaba a dos o tres secretarios al mismo tiempo, sentado en una nada mullida cabeza de vaca, calentándose el ambiente con el trabajo, y unas ascuas en el piso de una tapera. Entre los secretarios estaba el cura Monterroso y su sobrino Miguel Barreiro, a su vez primo de Monterroso, siendo este hermano de la esposa de Lavalleja.

Eramos pocos pero bien montados y además emparentados por todos lados.

Se me fue la moto, cosa que me pasa siempre con mi General.

Volviendo a los años 70 no había cercos ni rejas, ni alarmas, pero había podres de solemnidad que hacían las tareas más humildes y también estaban los mangueros y recuerdo que mi vieja decía: “Contra el vicio de pedir, está el arte de no dar”.

Claro que el martes pasado con unos amigos fuimos a comer a un boliche y juntamos otra cantidad igual a la que gastamos para donar otro tanto para los evacuados del litoral norte.

Es duro sentir chiflar las tripas con el cuerpo frío.

Pensar que gastamos dinero en zonceras, pudiendo mandar algo a un lugar, donde algo es mucho, de tan poco que es lo que tienen.

No precisar del Mides ni de la Cruz Roja en mi país de tres millones y pico de habitantes donde todos somos parientes y los que no, amigos o conocidos, poniendo el hombre en estas secas de las penas, se ven los orientales.

El caldo del ensopado de capón sabe mejor que el caviar y sobretodo tomado en el propio rancho con el agua helada hasta las canillas.

Fui a una escuela muy pobre pero de gente honesta y trabajadora, no bichicomes, sino laburantes con baja retribución y Primaria mandaba túnicas para repartir entre los necesitados, siempre eran pocas y la maestra tenía que distribuirlas y para hacerlo elegía a aquellos niños que tenían la túnica remendada, planchada, almidonada y limpia y les daba una túnica nueva, lo que venían cn la túnica rota y sucia, volvían con sus miserias a sus casas.

No se engordaba chancho ajeno.

Que todo sea para bien…

2 comentarios en «Hablemos claro»

  • el 16 junio 2017 a las 12:08
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    Excelentes historias. Los uruguayos somo poquitos pero solidarios siempre damos una mano a los que la necesitan.

  • el 16 junio 2017 a las 18:45
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    Al gobirno todo le viene bien y cada reclamo justifica una latita mas para salir a recaudar xque lo demas es cierto que es puro cuento los derechos la gente los va logrando con sangre sudor y lagrimas.

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