Mambo, querido rico el mambo…

Por Lorenzo Olivera
Cuando era muchacho chico Montevideo, en Carnaval era una fiesta de verdad, una gran fiesta popular y también por qué no para la gente con mucho dinero, dado que venían de todas las partes del mundo, turistas como grupos musicales de real valía y hacían que absolutamente todo brillara.

DAMASO-226-2_435x326Conocía a Dámaso Pérez Prado uno de los adaptadores de diversos ritmos cubanos, que enloqueció a los uruguayos y la fiebre fue evolucionando por el mundo llegando inclusive hasta el Japón, claro que esto no es novedad porque no sé que tenemos en común con los japoneses que les entró el tango y montones de cosas nuestras, que hasta se llevaron a Forlán.

En aquella época venían los Lwecuona Cuban Boys, los Havana CubamBoys, Cab Calloway, Xavier Cugar, entre muchos otros.
Recuerdo que una noche estaba Xavier Cugar en el Tupí Nambá, un catalán que se había hecho famoso en Cuba, con su compañera Abe Lane, una actriz suculenta, que posteriormente tuvo su cuarto de hora en el cine italiano, suculenta como esas mujeres tropicales, y Abe me dio un beso.
Claro que para cada cosa un momento y un lugar, un tiempo y una condición, yo apenas levantaba un metro del suelo por mi tierna edad, y ella levantaba bastante más era un camión semirremolque con zorra y acoplado.

Cugat ni lento ni perezoso se llevó a Marta Gularte, que creo que tenía 18 años, a una gira, que creo que terminó en Rio de Janeiro, pero a ella le abrió el mundo del Barrio Palermo, las lonjas de Cuareim y la transportó al mundo.
Los muchachos cuando yo fui un poquitito mayor, decían que Pérez Prado tenía contratado un enano en su grupo, porque en el mambo No. 8 empezaba una cuenta 1….,2…., y terminaba en el 8, tras lo cual pegaba un aullido con la palabra maaaammmbóoo entrelazada y le atribuían al enano la función de apretarle los testículos para lograr ese grito.

Las frases nuestras lunfardas y vulgares de te vas de mambo, etc. no tienen nada que ver con dicha música.
La palabra mambo es usada para denominar un género musical y un baile originario del Pacífico.
El mambo fue creado a finales de los años 30 por los hermanos Israel Cachao y Orestes Lopez, cuando formaban parte de la orquesta de Arcaño y sus Maravillas, acelerando el danzón e introduciendo una sincopa en la percusión. Igualmente importantes son los aportes posteriores de Arsenio Rodríguez , Dámaso Pérez Prado, etc.
La palabra mambo es de origen africano, de la región del Congo, algunos lo han traducido como «conversación con los dioses», conversación, conocimiento.
También se les llama mambo a las sacerdotisas vudú en Haití.
Luego la palabra mambo es utilizada por Arsenio Rodríguez para designar a al estilo musical que ideó.
En aquellos tiempos, Lopéz Cachao formaba parte de la orquesta charanga de Arcaño y sus Maravillas, estilo el cual llamaron mambo del danzón.
Luego Dámaso Pérez Prado y Beny Moréestilizaron el género con arreglos más «internacionales» y agrupaciones más bien en formato de jazz band en la Ciudad de México.
Perez Prado tomo la síncopa de el son montunoy el nombre mambo, del danzón de Orestes López y desarrolla el ritmo afincado en la base del son montuno integrándole nuevas melodías, saxofones y trombones haciéndolo famoso en el resto del mundo a finales de la década del cuarenta y también en los años cincuenta.
El mambo se desarrolla a partir del danzón, el baile nacional de Cuba y el son montuno de Arsenio Rodriguez, el danzón en los años 30 fue el género más popular en las pistas de baile habaneras.

En 1940 el son cubano evolucionó hacia un tempo más acelerado con la incorporación de la conga, piano y otra trompeta en el conjunto de Arsenio Rodriguezque fue incorporando estilos cada vez más atrevidos y agresivos.
La interdependencia creciente entre músicos y bailadores hizo posible que la percusión fuera adquiriendo poco a poco un papel cada vez más predominante.
De igual forma, los arreglos orquestales de Dámaso Pérez Prado, le aportaron una sonoridad nueva, sin precedentes hasta ese entonces.
En los años siguientes se fusionarían también el mambo y el jazz afrocubano.
El mambo se baila siguiendo un ritmo sincopado, con cuatro pasos por compás, o sea 4/4, nota musical tomada del son cubano y trasmitido al son montunoen el cual se apoya la base del mambo de Perez Prado y de José Curbelo.
Se marcan los cuatro tiempos, con movimientos fuertes y frecuentes flexiones de las articulaciones de pies y brazos.

Este es un baile «fuerte» que requiere velocidad de pies, mucha energía y pocas inhibiciones.
En la actualidad el mambo es uno de los ritmos latinos que se enseñan en clases de baile de salón, aunque en muchas escuelas tiende a confundírsele con el son montuno o guaracha comercialmente llamados salsa en Nueva York.
El mambo fue el primer ritmo y baile cubano que se impuso comercialmente en Norteamérica y en Europa, si bien un remedo de la conga habanera o rumba, como se dio en llamarle, había sido ya popular en Estados Unidos durante los años veinte y treinta.
Más tarde, otros ritmos y sus respectivos bailes como el chachachá, el son montuno, la guaracha o salsa, tendrían igual o mayor éxito.
La música de Pérez Prado se comercializó en todo el continente americano y en la Europa de la post-guerra y tuvo un gran éxito como novedad musical en el medio oriente, India y sureste de Asia, particularmente en el Japón.

Alfredo Ruiz del Río S. y Dámaso Pérez Prado
Dámaso Pérez Prado, nacido en Matanzas, Cuba, 11 de diciembre de 1916–y fallecido en Ciudad de México, 14 de septiembre de 1989, llamado el «Rey del Mambo», fue un músico, compositor y arreglista.
Señor lector si Ud. hubiera tenido la oportunidad de bailar el mambo con una buena bailarina se reiría de muchas músicas bastardas de hoy.
Dámaso Pérez Prado es mayormente conocido por sus aportes al género del mambo, que tiene sus orígenes en el danzón cubano y daría pauta al surgimiento y desarrollo del chachachá, así como también de la música surgida a finales de la década de los cincuenta y conocida luego, a finales de los años setenta y principio de los ochenta como salsa.
No fue el creador del ritmo, que ya se tocaba en La Habana de finales de los años treinta, pero sí su mayor difusor a nivel internacional.
Estudiómúsicaen Cuba.

Trabajó en diversas orquestas en La Habana en los años 1940.
Fue también durante un corto periodo pianista de la Sonora Matancera y de la Orquesta Casino de la Playa.
En 1948 cambió de residencia a la Ciudad de México para crear allí un grupo musical.
Se especializó en el mambo, del cual es considerado uno de sus mayores exponentes.
Hábil pianista (de niño, aprende el piano clásico con Rafael Somavilla), y conocedor a fondo del teclado, ha sido considerado por expertos críticos como uno de los mejores en este género de la música popular.

Su interpretación de la célebre pieza El manisero, de Moisés Simons, es única en su clase, con acompañamiento de ritmo y bongó.
Como compositor,conoció muy bien el manejo de la partitura.
De allí nacieron excelentes piezas como Mambo en Sax, La Chula Linda, Silbando Mambo y Mambo de París entre otros.
En 1942 se instala en la Habana donde toca el piano en los cabarets y después en las diferentes orquestas: Orquesta Cubaney, Orquesta de Paulina Álvarez, y en la más famosa orquesta cubana: Casino de la Playa.
En 1947 graba Que rico el mambo y parte en gira hacia Sudamérica.
En 1948 su música se inspira del jazz de Stan Kenton, y las casas disqueras cubanas ya no quieren hacer sus grabaciones.
El cantante cubano Kiko Mendive lo invita a México donde funda su orquesta y contrata a Benny Moré como cantante.
Compone tantas piezas que no les da ni siquiera un nombre sino números.
El Mambo Nº 5 y el Mambo Nº 8 son las más conocidas.
El 12 de diciembre de 1949 saca un 78 revoluciones con Que rico el mambo en una cara, y Mambo Nº 5 en la otra, desatando lo que se llamó la mambo manía.
Pasado el clímax del mambo, es llamativo que Dámaso Pérez Prado, una vez compuesta su pieza musical «Patricia» y obtenido su éxito correspondiente, la grabase muchas veces y con diferentes arreglos, actitud que parece demostrar que tuvo por dicha pieza una especial predilección.
Esta pieza fue utilizada en 1960 después por Federico Fellini en su película Ladolce vita.

Adquirió la nacionalidad mexicana en 1980 y residió los últimos años de su vida en su país de adopción.
Falleció a la edad de 72 años en la Ciudad de México el 14 de septiembre de 1989 a causa de un paro cardíaco.

El Mambo es un ritmo genuinamente cubano, producto de una profunda transformación que venía teniendo lugar en la música cubana desde los años treinta, con brotes ciertamente revolucionarios.
En la década de los cincuenta del pasado siglo, el Mambo irrumpía con su novedad en las pistas de baile cubanas y se extendería, después, por todo el orbe; especialmente en México encontraría otros afanados cultores.
Aunque otros nombres le precedieron en el camino de gestación del género, quien estructura realmente el Mambo es el pianista matancero Damaso Pérez Prado (1916-1989), intérprete y compositor quien empezó a estudiar música y a tocar el piano en su ciudad natal.
Hacia 1940, Pérez Prado había decidido componer música sin letra con la intención de llegar a un público más internacional. Así, en el 48 emigró a México, donde desarrolló este nuevo ritmo junto a músicos mexicanos. Sin embargo, fue en Estados Unidos desde donde se difundió a todo el mundo por el éxito que allí alcanzó.
Durante la década de 1950 y los primeros años de la siguiente, el mambo tuvo gran difusión en clubes y discotecas de todo el mundo.
Dámaso Pérez Prado continuó actuando hasta poco antes de morir en México en 1989.
Se baila el mambo siguiendo un ritmo sincopado, mezcla de música latinoamericana y jazz, y se caracteriza por presentar un tiempo de silencio en cada compás, que se corresponde con una pausa en el movimiento de los bailarines con el fin de acentuar la síncopa (desplazamiento del acento rítmico del tiempo fuerte al tiempo débil del compás).

Se baila en pareja, trasladando una pierna extendida hacia adelante o hacia el costado mientras la otra se mantiene en flexión siguiendo el ritmo básico.
Con el paso del tiempo desarrolló tres ritmos diferentes: el mambo sencillo, el doble y el triple.
Éste último dio paso al cha-cha-cha, muy en uso todavía en los concursos de baile de salón de América Latina.
Su mezcla de elementos sonoros y orquestales de prosapia norteamericana y la percusión y ritmo básicos de raíz cubana constituyen la esencia de este capítulo trascendental en la historia musical de la isla.
Es evidente en esta música la influencia del jazz, especialmente del llamado swing.
Su coreografía es muy complicada.

Es un baile que se puede ejecutar solo o en pareja.
La rapidez de movimientos, la sincronización y destreza danzarinas que requería, hicieron difícil su prolongación en el tiempo.
El mambo, un ritmo indiscutiblemente cubano, causó furor en los EE. UU.
Afirma el historiador cubanoamericano Lois A. Pérez, Jr., en su libro Ser Cubano. Identidad, nacionalidad y cultura, que a finales de la década de 1940 y a principios de de 1950 “el mambo se apoderó de la imaginación norteamericana”.
La fórmula utilizada por Pérez Prado captó la atención de los foráneos a partir del empleo del formato orquestal.
Similar al tratamiento adoptado para la rumba y la conga por Xavi Cugart y DesiArnaz, anteriormente; la concepción del “hombre espectáculo” caracterizó cada una de sus presentaciones. Al contagioso ritmo de la banda de Pérez Prado se sumaba el goce de este en la escena, a través de movimientos extravagantes, saltos y patadas que causaban la euforia de la afición.

No pocos especialistas aseguran que Pérez Prado fue quizá el primero de su origen en alcanzar grandes audiencias no latinas.
Entre sus composiciones más conocidas se encuentran Qué rico el mambo y Mambo N.º 5.
El influjo de este ritmo también se hizo ver en la gran pantalla, cuando en 1955 la Paramount estrenó la película Mambo, protagonizada por Silvana Mangano y ShellyWinters.
Dámaso Pérez Prado permaneció en Estados Unidos hasta 1964, momento en que regresó a México, ciudad que lo acogió hasta su muerte en 1989.
Su paso por el país norteño lo consolidó como un sello indiscutible de la música latina.
La trascendencia del género musical del mambo fue tal, que sirvió de pauta al surgimiento y desarrollo del chachachá, así como también de la música surgida a finales de la década de los 50 y conocida posteriormente, a finales de los años 70 y principio de los 80, como salsa.

“…Mambo, que rico el mambo, mambo que rico éééé´…”

Deja tu comentario