Trabajar 4 días a la semana, 6 horas y con el mismo salario

La mandataria de Finlandia Sanna Marin, quiere reducir el tiempo de la jornada laboral. No se trata solo de otorgar más beneficios al trabajo, la idea es preparar la economía a los nuevos tiempos tecnológicos. El plan ya se instalado en otros lugares del mundo del mundo.

“Creo que los trabajadores se merecen pasar más tiempo con sus familias, sus seres queridos, disfrutar del ocio y de otros aspectos de la vida como la cultura” señala la mandataria finlandesa.

Aunque la propuesta de Sanna Marin parece ser solo una mejora laboral, puede contener otros significados mas importantes para las actuales economías internas de cada país. Los cambios tecnológicos y la llegada de la inteligencia artificial al mundo de los negocios traen beneficios inmediatos para el comercio. Sin embargo toda esa promesa de prosperidad, también generarán grandes problemas económicos en mediano y largo plazo.

Adecuar las economías internas a las nuevas realidades tecnológicas es tarea de los gobernantes con visión de futuro. No parece nada malo que la tecnología reemplace la mano de obra humana, porque maximiza los tiempos de producción y abarata los costos. Sin embargo, eso también genera un gran problema económico, ya que las máquinas no tienen las necesidades humanas de consumir (gastan lo mínimo para funcionar) y cada máquina quita del mercado esa parte importante del engranaje de la economía, la que mueven el dinero a través del intercambio de bienes y servicios. ¿Quienes son los que comprarían en los comercios, pagarían sus facturas, en el caso que las empresas pudieran poner operarios máquinas? ¿Como se solucionaría ese desafío que plantea la tecnología?

Tener 3 días de descanso con jornadas de 6 horas

Seguro que algunos trabajadores se preguntarán; si trabajo solo 4 días a la semana, que hago con los 3 días que tengo libre? Eso hará que algunos obreros se opongan a que sus jornadas semanales sea de 4 días. Luego estaría la negativa más racional en fundamentos. Esta negativa estaría dada por parte de un grupo – que aunque sea minoritario en toda sociedad – puede sentirse sumamente perjudicado si esa propuesta saliera. Resulta que los empresarios no hacen obras sociales de caridad, sus emprendimientos persiguen el objetivo de la rentabilidad. Si algo no genera ganancias, no justifica inversiones. Para que eso ocurra, necesitan que sus trabajadores produzcan el máximo tiempo posible. Hay lugares en el mundo donde se permiten que las jornadas superen las 10 horas de trabajo, 6 días a la semana mientras un país como Finlandia, considerado como moderno, plantea trabajar la mitad. Parece muy temeraria esa propuesta, sin embargo como veremos, tiene un estudiado componente económico que intenta compensar o reparar un problema que si no se lo toma a tiempo, puede causar un daño comercial irreparable.

Una solución económica mas que social

Aunque todo indicaría que esta joven mandataria carece de experiencia, y pretendiera sacar una propuesta del cuento de “Alicia en el país de las maravillas”, existen fundamentos que respalda esa iniciativa. Sanna Marin esta muy lejos de pretender cambiar radicalmente los derechos adquiridos que tienen el mundo empresarial. El comercio en general se encuentra en una transición entre dos sistemas económicos-comerciales. Un sistema económico-comercial que se va. Por otro lado esta el sistema económico-comercial nuevo, de la mano de la tecnología, que llega y no hay idea de como funcionará cuando esté a pleno. Por un lado, el sistema económico-comercial que se va, es aquel que genera dinero a partir del trabajo que luego es incorporado a la economía comercial del país a través del consumo. Por otro lado, el sistema económico que llega, es el de las máquinas. Ellas tienen resuelto el tema de la mano de obra calificada y barata. Sin embargo, esa nueva economía tecnológica no tienen la capacidad de incorporar ni un centavo de retorno en el sistema comercial del país. Las máquinas no ponen dinero en el sistema comercial, porque no tienen las necesidades humanas de compras. Ellas fabrican billones de productos diferentes que nunca usarán. En un mundo de máquinas, los comercios estarían todos cerrados.

Si estuviera en Finlandia hoy y fuera empresario, me volvería loco al escuchar la propuesta de la joven mandataria Sanna Marin. Si fuera un trabajador también me volvería un poco loco, porque con esta nueva propuesta, tendría que planificar otras actividades, estudiar una nueva carrera por ejemplo, o un oficio más actual, pintura, idiomas, música, hacer deportes, o incluso desarrollar otros trabajos. Y quizás todavía encuentre un hueco para dedicarle tiempo a la familia.

Los estudios comprueban que un las cosas que más se le cuestiona a la robótica, es que a partir de su aparición, desaparecen las horas y puestos de trabajo a la humanidad. Quizá por allí vaya un poco esa propuesta de Marin, el querer valorizar aquello que todavía podemos hacer solo los humanos. Incluso el mundo empresarial necesita un poco de esta propuesta también, ya que las máquinas comienzan a dominar las industrias y esto crea otro GRAN PROBLEMA. ¿Por qué? Porque las máquinas no tienen tarjetas de crédito, ni billetera, ni cuentas bancarias. Porque las máquinas no ganan salarios, no tienen decisión de compras sobre ninguno de los productos que ellas fabrican. Las máquinas no traen retorno de ventas al mundo empresarial. Ergo, MAS mano de obra robotizada significa también MENOS individuos que compran productos y servicios. Desgraciadamente DESAPARECERÍAN también parte del mundo EMPRESARIAL y solo sobrevivirían las grandes corporaciones. Esto ni se discute porque ya está ocurriendo, verdad?

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