Umberto Eco y otros

“Las redes sociales le dan espacio a los idiotas”. El polémico escritor y semiólogo italiano Umberto Eco, lamentó que redes sociales y “herramientas” como Twitter y Facebook permitan que la opinión de los “necios” tenga relevancia en la opinión pública.

Como es habitual, lo hizo utilizando su modesta y humilde opinión, claro que humilde acorde a su propio criterio.

l escritor y pensador italiano Umberto Eco arremetió contra las redes sociales, pues considera que estas le dan espacio a “legiones de idiotas”, siguiendo en la misma línea de libre opinólogo sobre los demás, no sobre si mismo, que se quiere mucho y se le va la mano en tren de ensalzarse sus propios méritos.

Asimismo, el autor de la obra “Número cero” afirmó que en herramientas como Twitter y Facebook permiten que la opinión de los “necios” consigue tener la misma relevancia que “la de un premio Nobel”, se olvidó plenamente de los principios de la Revolución Francesa, en cuanto a libertad, igualdad y fraternidad.
“Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que primero hablaban solo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad.

Ellos eran silenciados rápidamente y ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel.
Es la invasión de los idiotas”, comentó el Premio Príncipe de Asturias, en declaraciones recogidas por el prestigioso diario italiano “La Stampa” y los nabos de la Stampa se lo publicaron.

No sé que habría tomado él para tener tan poco sobra opinión del público en general y de sus lectores en particular.

Cabe destacar que hace algún tiempo, en entrevista con “ABC”, Umberto Eco manifestó que las redes sociales eran un instrumento “peligroso” porque no permitían conocer quién está hablando, o a mi entercer por los dichos damos cuenta de quién está habladno o por sus enemigos que puntos calza este discípulo de “il Duce”.

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Sean Connery protagonizó El nombre de la rosa, basada en la novela homónima de Umberto Eco

“La televisión ha promovido al tonto del pueblo, con respecto al cual el espectador se siente superior.
El drama de internet es que ha promocionado al tonto del pueblo al nivel de portador de la verdad”, sostuvo.

Este heredero de Alejandro Dumas, si el Negro Dumas, que tenía un séquito de escritores, no conocidos, a sueldo para él evitarse hacerlo y llegó a tal nivel que no sabía, por momentos, quien había escrito tal o cual libro o tal capítulo, sabido esto por comentarios de su propio hijo el también escritor Dumas.

Eco nacido en Alessandria, Piamonte, en 1932hoy con sus provectos 82 años) se doctoró en Filosofía en la Universidad de Turín, con L. Pareyson y su tesis versó sobre El problema estético en Santo Tomás (1956), y su interés por la filosofía tomista y la cultura medieval se hace más o menos presente en toda su obra, hasta emerger de manera explícita en su novela El nombre de la rosa (1980) que fue lo mejor y casi único bueno que publicó y en base al cual se hizo la famosa película homónima.

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Desde 1971 ejerce su labor docente en la Universidad de Bolonia, donde ostenta la cátedra de Semiótica.
Se pueden definir dos presupuestos clave en la amplia producción del autor: en primer lugar, el convencimiento de que todo concepto filosófico, toda expresión artística y toda manifestación cultural, de cualquier tipo que sean, deben situarse en su ámbito histórico; y en segundo lugar, la necesidad de un método de análisis único, basado en la teoría semiótica, que permita interpretar cualquier fenómeno cultural como un acto de comunicación regido por códigos y, por lo tanto, al margen de cualquier interpretación idealista o metafísica.

Teniendo en cuenta este planteamiento, se puede comprender el porqué de la variedad de los aspectos analizados por Umberto Eco, que abarcan desde la producción artística de vanguardia, como en Obra abierta (1962), hasta la cultura de masas, como en Apocalípticos e integrados (1964) o en El superhombre de masas (1976).

Durante los años del auge del estructuralismo, Eco escribió, enfrentándose a una concepción ontológica de la estructura de los fenómenos naturales y culturales, La estructura ausente (1968), que alcanza su óptima continuación en Lector in fabula (1979).

En esta última obra, efectivamente, se afirma que la comprensión y el análisis de un texto dependen de la cooperación interpretativa entre el autor y el lector, y no de la preparación y de la determinación de unas estructuras subyacentes, fijadas de una vez por todas.

Algunos conceptos básicos del Tratado, en cambio, fueron estudiados nuevamente, discutidos y, en ocasiones, modificados por el propio autor en una serie de artículos escritos para la Enciclopedia Einaudi y recogidos después en Semiótica y filosofía del lenguaje (1984).

El concepto de signo, especialmente, abandonando el modelo propio “de diccionario” por un modelo “de enciclopedia”, ya no aparece como el resultado de una equivalencia fija, establecida por el código, entre expresión y contenido, sino fruto de la inferencia, es decir, de la dinámica de las semiosis.

A estas obras teóricas se añaden los volúmenes en los que Umberto Eco ha reunido escritos de circunstancia y artículos de actualidad, tales como Diario mínimo (1963), que contiene los conocidos Elogio di Franti y Fenomenologia di Mike Bongiorno; Il costume di casa (1973); Dalla periferia dell’impero (1976) y Sette anni di desiderio (1983).

En 1980 dio a conocer la novela El nombre de la rosa, antes citada, de ambientación medieval e inspirada en el subgénero policiaco, en cuyas páginas se combinan a la perfección todos los temas teóricos de la obra de Eco, con una adecuada reconstrucción histórica como escenario de una imaginativa trama y de un sólido arte narrativo.

Se trata de un denso relato que transcurre en una abadía medieval italiana y donde, con una estructura similar a la de las novelas policiacas, el protagonista, un fraile inglés llamado Guillermo de Baskerville, indaga en una serie de asesinatos y llega a descubrir al autor y a los inductores de todos ellos.

Este largo relato, escrito bajo la advocación de J. L. Borges (convertido en el bibliotecario ciego de la narración), es un genial pastiche de diversas formas literarias: la novela negra, el género histórico, la imitación de estilos medievales o humorísticos de la historieta contemporánea.

Gran parte del éxito de la obra, que se convirtió en un best-seller europeo, reside en la perfección de la escritura, que mezcla con habilidad las citas con los materiales originales, dando forma a un paradójico catálogo de la posmodernidad, en la que cualquier creación nace del sentimiento, según Eco, de que “todo ya ha sido dicho y escrito”.

El péndulo de Foucault (1988), el segundo relato del autor, intentó recrear la tradición hermética, ocultista y masónica como metáfora de la irracionalidad superviviente en los contemporáneos movimientos terroristas y en las mafias económicas (cae en la venta siempre reditua ble del esoterismo).

Aunque también traducido y vendido en todo el mundo, no gozó del favor de los críticos y los lectores.
Como tampoco despertó juicios favorables La isla del día antes (1994), su última novela publicada y de ahí en más fue un escritor del montón. En mayo de 2000 fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias.

A mi criterio es un escritor de tantas páginas por día o por mes, como lo fue Corin Tellado que escribía novelas de 150 páginas por dia y los editores le prohibían que escribiera más páginas por día.

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Paulo Coelho

Con lo que voy a escribir ahora se me vendrán encima un montó de lectoras femeninas es como Paulo Coelho, que escribe tanto sobre el amor, la filosofía del mismo, o textos esotéricos, materias reservadas a la vida, como el amor, o al secreto de sus practicanete somo el esoterismo y en general cubiertas por el secreto, como el Alquimista.

Las ciencias o filosofías producidas bajo juramento del silencio no se pueden escribir a tres libros por año y menos no recibir una sanción por tal hecho.

Si se viola el secreto o el juramento es un perjuro y que valor puede tener algo escrito por una persona que rompe su juramento y lo publica sobre lo juramentado.

Y la gente ávida de los secretos los compra sin ton ni son y los lee sin tratar de informarse si está leyendo una verdad o una vulgar falsificación de los hechos por la mera imaginación del autor, o en este caso también por escritores a tanto por la carilla o sea mercenarios de la pluma a sueldo del que figura como el autor.

Paulo Coelho de Souza nacido el 24 de agosto de 1947 en Río de Janeiro es un novelista, dramaturgo y letrista que vende lo suyo como si fuera pan caliente.

Es uno de los escritores y novelista más leídos del mundo con más de 150 millones de libros vendidos en más de 150 países, traducidos a 80 lenguas.

Desde octubre de 2002 es miembro de la Academia Brasileña de las Letras.

Ha recibido destacados premios y reconocimientos internacionales, como la prestigiosa distinción Chevalier de L’Ordre National de La Legion d’Honneur del gobierno francés, la Medalla de Oro de Galicia y el premio Crystal Award que concede el Foro Económico Mundial, entre muchos otros premios que ha obtenido gracias a su gran éxito.

Además de recibir destacados premios y menciones internacionales, en la actualidad es consejero especial de la Unesco para el programa de convergencia espiritual y diálogos interculturales así como Mensajero de la Paz de Naciones Unidas.

Escribe columnas periodísticas semanales que se publican en medios de todo el mundo.

Alcanzó el éxito con su mayor obra El alquimista.

Paulo está casado con la pintora brasileña Christina Oiticica.

Es muy buen vendedor de libros pero a mi criterio el contenido de sus obras padecer de una falta de seriedad absoluta.

Es mi opinión y sé que las damas fanáticas por este autor me bajarán el hacha como si hubiera opinado malamente, como también lo hago, con la chilena Allende.

Un comentario en «Umberto Eco y otros»

  • el 26 junio 2015 a las 09:44
    Enlace permanente

    hay que avisarle a umberto eco que cualquier comentario que todo comentario escrito en las redes sociales es un pensamiento momentaneo, un estado de ese momento
    las personas crecen, cambia de empleo, de casa, de actividad, de opinion, etc
    si ubiesen redes sociales en la adolescencia de umberto…un escitor lo ubiese tratado de idiota.

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