Cuando el silencio duele

La 20ª Marcha del Silencio ha sido una de las más multitudinarias de las que se han realizado.

Han sido miles de uruguayos manifestándose en perfecto silencio, miles de personas de todas las edades acompañando a las madres y familiares de los detenidos desaparecidos.

Los miércoles es el día en que tenemos que entregar nuestro artículo. Para esta semana teníamos otro tema preparado, pero acabamos de llegar de la Marcha del Silencio y el corazón pide que contemos lo que vivimos. Ésta no ha sido una Marcha más, ha sido muy especial por muchas razones. Para empezar fue la primera marcha en la que la menuda figura de Luisa Cuesta, que está internada por una afección vascular, no estuvo al frente caminando detrás de la pancarta.

Pero Luisa estaba más presente que nunca, estaba en el corazón de cada uno de los miles de manifestantes, estaba en los carteles con su imagen y la inscripción “en tu nombre”, estaba presente en los aplausos interminables al final del acto, estaba con su fuerza y su espíritu de lucha desde su cama de hospital. Esta también fue la primera marcha en la que las fotos de los asesinados políticos se unieron a las fotos de los detenidos desaparecidos.

Por Iara Bermúdez y Waldemar García

Una frase escrita en una gran pancarta que acompañó la marcha resume lo que se vivió esta noche en el centro de Montevideo: “NOS DUELE EL SILENCIO”. “Nos duele el silencio de los que saben donde están los desaparecidos y no lo dicen, nos duele el silencio de los que saben que pasó y callan, nos duele el silencio de los Juzgados en los que no hay justicia, nos duele el silencio del Estado que no exige saber la verdad.”

Pero también nos duele tener que marchar cada año pidiendo verdad y justicia en silencio.

Hace 30 años que vivimos en democracia, hace 10 años que tenemos gobiernos de izquierda y nos duele el silencio; queremos poder gritar que en nuestro país se sabe la verdad, que en nuestro país se ha hecho justicia, que en nuestro país no se volverá a vivir el terrorismo de Estado. Nos duele que las nuevas generaciones tengan que aprender que en su país hubo una guerra sucia, que esa guerra sucia seccionó a la población, que esa guerra sucia provocó heridas muy profundas en la sociedad pero que no hay voluntad política para curar esas heridas y que mientras no cicatricen esas heridas no tendremos verdadera paz. Nos duele la impunidad de la que gozan los criminales que torturaron, mataron, desaparecieron a cientos de compatriotas.

Por suerte no todo es dolor; nos entusiasman esos jóvenes que se volcaron a acompañar y trabajar codo con codo con las Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos, que organizaron actos durante toda la semana, que hicieron la cadena de seguridad en la marcha. Nos entusiasma la solidaridad del pueblo, que cada 20 de mayo, se vuelca en masa a la calle pidiendo verdad y justicia.

Nos emocionó la fuerza con que se respondió “presente” después que cada desaparecido fuera nombrado por los altoparlantes, nos emocionó ese interminable aplauso al final del acto, ese aplauso que fue la manera de expresar ese grito contenido pidiendo que se acabe la impunidad.

Un comentario en «Cuando el silencio duele»

  • el 23 mayo 2015 a las 22:57
    Enlace permanente

    Hagamos fuerza para que Luisa recupere rápido su salud , por ella, por su sonrisa de vida, por todos nosotros, y porque es el gran símbolo de las madres y familiares de detenidos y desaparecidos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.