Ellas mandan

Como muestra el trailer de video, Emma Thompson era la dueña de la comedia nocturna en TV, lugar siempre dominado por el género masculino. Todo cambia cuando las gráficas de audiencia comenzaron a bajar, la dirección del canal ya tenía su reemplazo y era un presentador joven y hombre. Ingresa al programa una nueva guionista planteando otra dinámica que pondrá en jaque las decisiones ya tomadas por el canal.

El mundo de los Late Night tradicionalmente han estado supeditados al talento masculino. Nombres como Jimmy Fallon, Jimmy Kimmel, James Corden, John Oliver o Seth Meyers son considerados reyes de la comedia nocturna en un claro atentado contra la representatividad. Hoy por hoy sólo dos mujeres son hosts de un programa del estilo en Estados Unidos: Full Frontal With Samantha Bee y A Little Late With Lilly Singh. Ellas mandan pone el foco en este desbalance, semilla de un agudo guion, escrito y protagonizado por Mindy Kaling y dirigido por Nisha Ganatra.

Como los filmes de Amy Schumer (Esta chica es un desastre), Tina Fey (Chicas pesadas) y Amy Phoehler (Wild Girls Gone) –escritos y actuados por comediantes–, Ellas mandan despliega ingenio y mordacidad en sus diálogos, mientras retrata temas personales con relevancia social, desde una supuesta ligereza cómica.

Incluso, como en The Marvelous Mrs. Maisel, se plantea el estigma de la falta de comicidad del sexo femenino. En el episodio final de la primera temporada, cuando Midge hace su primera presentación con su nombre artístico, un sujeto irrumpe su número: “Las mujeres no son graciosas”, espeta, y tras las ingeniosas respuestas de la protagonista de Rachel Brosnahan, más escala su agresión. La serie está ambientada en los años 50, pero esta misma mentalidad es el principal obstáculo a vencer por parte de Molly Patel (Kaling) en pleno 2019.

Trabaja en una planta química, aunque tiene aspiraciones cómicas y recibe la venturosa oportunidad de incorporarse a la mesa de guionistas de Karherine Newbury (Emma Thompson, impecable), como parte de una cuota de género y raza. Molly es mujer, sí, pero también proviene de una familia migrante y su piel es oscura; un estandarte perfecto en la era de la corrección política y la inclusión. Newbury, por su parte, es una prestigiosa –aunque despiadada– comediante, la única mujer con un programa nocturno. Tras una década de hacer reír a su público –cada vez con menor frecuencia–, el estudio se prepara para cancelar su show.

El cruce de caminos de estas dos figuras es la excusa de Kaling para hablar sobre el machismo aún prominente en Hollywood y sus procesos creativos. Su interés es hacer una radiografía crítica sobre la disparidad de oportunidades, los micromachismos aún pendientes de erradicación, los comentarios discriminatorios de a diario e igualmente el clasismo desprendido de una actitud de superioridad. Las mujeres protagonistas no son receptáculos inmaculados de virtudes. Por el contrario, Newbury es una esnob condescendiente con un feminismo desorbitado y abusiva con sus empleados –sí, también se habla del acoso laboral que no necesariamente puede ser sexual.

Ellas mandan, no obstante, se deja llevar también por ciertos clichés argumentales y bebe estructuralmente de la comedia romántica pese a su retrato de un “girlmance”. Incluso el tercer acto parecería exagerar situaciones que, a estas alturas, deberían ser normales, como un ambiente de trabajo sano y propositivo. Ofrece una mirada a lo que ocurre en Hollywood a puertas cerradas con un humor genuino e intencionado. Este aspecto bien podría convertirla en el equivalente de Un amor inseparable este año y hasta llevarla a obtener una nominación como Mejor guion en los premios de la Academia.

Un comentario en “Ellas mandan

  • el 29 noviembre 2019 a las 09:08
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    Parece estar buena estará en neflix? esa te falto poner. Saludos

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