Isabel II, 90 años

Por Niquita Nipone
Más de 60 años de reinado. Para tener noción clara de las cosas ponemos en primer lugar el reinado más longevo del mundo y de Inglaterra y los más breves de dicho país y del mundo.

Isabel II superó en 2015 a la reina Victoria y se convirtió en la persona que más tiempo había estado en el trono británico. Durante sus casi 64 años de reinado ha visitado 117 países.

La reina británica, Isabel II, cumplió este miércoles 90 años sin cambiar un ápice una personalidad, firme y discreta, que parece descartar cualquier atisbo de abdicación, y siempre con sus sombreros horrorosos.
El primer ministro, David Cameron, ha difundido un mensaje público en el que felicita a la monarca por su nonagésimo cumpleaños. La describe como «una roca de fortaleza» tanto para Reino Unido como para el resto de países del Commonwealth y ha destacado que ha vivido algunos momentos «extraordinarios».
No en vano, Isabel II superó en 2015 a su tatarabuela, la reina Victoria, y se convirtió en la persona que más tiempo había estado en el trono británico. Durante sus casi 64 años de reinado, ha visitado 117 países y ha visto pasar ante sus ojos a 12 primeros ministros, siete arzobispos de Canterbury y siete papas, según la BBC.
Para esta jornada de cumpleaños, la Casa Real ha organizado unos pocos actos para la monarca y su marido, que se dejarán ver en Windsor antes de participar, ya por la tarde, en un simbólico encendido de mil luces junto al príncipe de Gales y su mujer, Camila.
El Castillo de Windsor acogerá a última hora una cena privada para 60 familiares y amigos cercanos de la reina.

Sellos emitidos por la British Royal Mail para conmemorar el 90º cumpleaños de la reina Isabel II
Sin atisbo de abdicación
Isabel II dijo en su día que el suyo era un trabajo «de por vida» y va camino de cumplirlo, sin indicios de que pueda abdicar. Las recientes renuncias de reyes europeos de su generación como los de España, Países Bajos o Bélgica, no parecen haber afectado a una Corona impasible.
El príncipe Carlos, de 66 años, es el primero en la línea de sucesión, pero sus polémicas personales y sus posicionamientos políticos, lejos de la neutralidad mostrada por su madre, han sembrado las dudas, especialmente dada la creciente popularidad de su hijo Guillermo.

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Isabel II: fotos del reinado más largo de la historia británica

La reina Isabel II de Inglaterra, coronada en junio de 1953 y que hoy supera la marca ostentada hasta ahora por su tatarabuela la reina Victoria como la reina británica que más años ha estado en el trono, se ha convertido en un paradigma para todos los monarcas europeos.
Isabel II ascendió al trono cuando Franco, Churchill y Perón estaban en el poder, y este miércoles aseguró que nunca había pensado en alcanzar tal marca.
Mucha gente «se acordó amablemente de otro elemento importante del día de hoy, aunque es uno al que nunca había aspirado», dijo Isabel II, de 89 años, durante la inauguración de una línea férrea en Escocia, su único acto público del día.
«Inevitablemente, una vida larga puede alcanzar muchos hitos. La mía no es ninguna excepción», agregó.
«Pero quiero agradecerles a todos ustedes y a muchas otras personas, aquí y en el mundo, sus mensajes emotivos», concluyó.
Vestida con un abrigo turquesa y azul, con un sombrero a juego y guantes negros, acompañada de su marido, el príncipe Felipe, la reina recorrió en un tren de vapor la nueva línea entre Edimburgo y Tweedbank, al sur.
En Londres, a las puertas del palacio de Buckingham, el pregonero real, vestido en rojo y oro, recordó a turistas y londinenses que «hoy celebramos un récord», y pidió vítores para la reina.
Además, el palacio difundió una nueva foto oficial de la soberana, hecha por Mary McCartney, la hija de Paul McCartney, en la que se la ve trabajando junto al maletín rojo en que recibe los documentos que le transmite el gobierno.
El primer ministro David Cameron le rindió tributo en el Parlamento, afirmando que la reina «ha sido el hilo conductor de tres generaciones de posguerra y ha presidido más de dos tercios de nuestra historia como democracia plena, con todo el mundo con derecho a voto».
Finalmente, una flotilla real recorrió el río Támesis de Londres para conmemorar la efeméride.
La hora exacta del inicio del reinado de Isabel II fue difícil de determinar porque su padre Jorge VI, que sufría cáncer de pulmón, murió mientras dormía el 6 de febrero de 1952, cuando Isabel tenía 25 años y estaba de viaje en Kenia.

Como el rey fue visto en la ventana de su habitación a medianoche, se toma la 01H00 de la noche como la hora en que falleció.
El reinado más largo de la historia británica
La Reina Isabel II se convertirá el miércoles en la monarca que más tiempo ha estado en el trono británico. Son más de 63 años en los que la soberana vio la desintegración de su imperio y sufrió el divorcio con su pueblo por su actitud ante la muerte de Diana en 1997. Pero de todo salió triunfante.

La actual reina nació en Londres el 21 de abril de 1926 y ascendió al trono con 25 años, en 1952, cuando Winston Churchill era primer ministro, India acababa de conseguir su independencia y Londres todavía gobernaba en partes de Asia y Africa. Durante su reinado, Isabel II ha visto la desintegración del Imperio británico, los cambios sociales de la posguerra y de la década de 1960, la Guerra Fría y el comienzo de la era digital, incluida la apertura de su propia cuenta en la red social Twitter.

“Para ella, ser reina es un gran papel, más grande que ella, y es un papel con el que trata de cumplir. No es sólo un empleo a tiempo completo: es toda su vida”, explicó a la agencia France Presse en 2012 Kate Williams, autora de la La joven Isabel: la creación de una reina. Algo que ya se percibió por adelantado en el mensaje que dirigió al país cuando cumplió 21 años: “Mi vida entera, sea larga o corta, estará consagrada a su servicio” (al del pueblo británico).
En su conciencia pesaba el fugaz reinado de Eduardo VIII, su tío, quien abdicó al trono menos de 11 meses después de haberse convertido en rey, en 1936, para casarse con la divorciada estadounidense Wallis Simpson. Esa decisión obligó al padre de Isabel, Jorge VI, a asumir el trono pese a que no estaba del todo preparado para esa función.
Isabel fue criada por institutrices y se mudó al Palacio de Buckingham en 1937, cuando su padre fue coronado. En noviembre de 1947, se casó con su primo tercero, el comandante naval Felipe Mountbatten, que renunció a sus títulos de príncipe de Grecia y Dinamarca para poder casarse con la heredera al trono británico.
En febrero de 1952, cuando Isabel estaba en Kenia, su padre murió. Ella estaba alojada en el hotel Treetops, donde se cumplió el dicho de “acostarse como una princesa y despertarse como una reina”. Fue el príncipe Felipe el encargado de comunicarle la doble noticia: que su padre había muerto y que era la nueva monarca. Sólo fue coronada el 2 de junio de 1953, para guardar un período de luto. Se convirtió así en la 40a reina desde el Rey Guillermo I en 1066.
En 63 años de reinado, la soberana ha pasado por épocas turbulentas. Especialmente en 1992, que ella misma llegó a llamar el “Annus Horribilis”, porque fue cuando se quebraron los matrimonios de t
res de sus hijos, Carlos, Ana y Andrés, y su castillo, el de Windsor, sufrió un incendio.
Pero fue la muerte de Diana en 1997 la que golpeó la popularidad de la soberana. Su desinterés por la madre de los príncipes Guillermo y Harry la distanció de los británicos, hasta que cedió y optó por sumarse a los homenajes a su ex nuera.
Eso sirvió para restablecer el apoyo a la monarquía, hasta que en abril de 2011, para la boda de Guillermo, segundo en la línea sucesoria, la corona británica recuperó todo el glamour que había perdido con la muerte de Diana. “Creo que es inmensamente respetada. Ha interpretado el papel con cierta dignidad. En esta época sensiblera, se ha presentado de una forma un poco pasada de moda”, destacó el historiador y presentador David Starkey. Pero con ese estilo ha logrado mantenerse firme en su rol.
¿Cuál fue el reinado más corto de la historia?

El reinado más corto de la historia duró aproximadamente unos 20 minutos y tuvo lugar el 1 de febrero de 1908 en Lisboa (Portugal).
Ese día, el Rey Carlos I de Portugal “el Martirizado”, sufrió un atentado cuando regresaba junto a su familia al palacio real en el carruaje en el que viajaba.
De entre la multitud dos hombres, Alfredo Costa y Manuel Buiça activistas del partido republicano, dispararon varios tiros causándole la muerte al instante.
En ese preciso momento su hijo, Luis Felipe “Duque de Braganza”, pasó a ser el Rey de Portugal, pero su reinado tan solo duró 20 minutos, ya que se encontraba gravemente herido tras el atentado.

Los dichos “el rey a muerto, ¡viva el rey!” o “a rey muerto rey puesto”, ponen de manifiesto que en el momento en que un rey fallece, su heredero pasa a ser rey de manera automática. Y algo así pasó en Portugal cuando su rey Carlos I fue asesinado el 1 de febrero de 1908.
Nacido en 1863, había subido al trono en 1889. Aquel día de 1908, cuando volvía con toda su familia de un viaje, y ya en Lisboa en su carruaje, varios hombres atentaron para acabar con la vida del rey, disparando varias veces contra su carroza. El rey Carlos I murió en el acto y su hijo, Luis Felipe, heredero al trono, fue herido, así como Manuel, otro de los hijos del rey. Los magnicidas pagaron con sus propias vidas el atentado ya que el cuerpo de seguridad del rey acabó con ellos al momento.

Como decía al comienzo, cuando fallece un rey obviamente el heredero sube al trono, como ocurrió en Portugal en 1908, este es casi automáticamente nombrado rey. Así, fallecido Carlos I, el rey, su heredero, aunque aún sin proclamar y por lo tanto sin validez alguna, era su hijo Luis Felipe. Lamentablemente su reinado no llegó a durar mucho, ya que debido a las heridas sufridas en el atentado contra su padre el joven príncipe, nacido en 1887, falleció también unos veinte minutos después. Por este motivo se suele narrar este hecho como si fuera el reinado más corto de la historia, aunque técnicamente nunca llegó a ser tal reinado. Es más, Luis Felipe perdió el conocimiento al ser herido y ya no lo recuperó hasta su muerte.
Finalmente, unos días después, subió al trono el tercero de los heridos a los que hacía referencia antes, Manuel. Este hombre, hijo y hermano de rey, si seguimos dando por rey a Luis Felipe, aunque fuera únicamente por veinte minutos, reinó en Portugal durante dos años como Manuel II hasta que en 1910 se proclamó la República y se exilió a Inglaterra, muriendo finalmente sin descendencia. Manuel II fue el último rey de Portugal hasta la fecha. Por lo tanto, casi podríamos decir que no sólo tenemos ante nosotros el reinado más corto de la Historia, sino que también tenemos una situación en la que fueron reyes tres hombres y regente una mujer en apenas dos años.

reina-324-6_435x450Reina por nueve días
En la Torre de Londres, el 12 de febrero de 1554 • El verdugo corta la cabeza de lady Jane Grey, que había reinado en Inglaterra durante solo nueve días.

Fue la penúltima de una lista única e insólita, la de las cuatro reinas decapitadas en Inglaterra en un breve periodo, entre 1536 y 1587. A diferencia de sus predecesoras en el tajo, Ana Bolena y Catalina Howard, Juana Grey, o lady Jane Grey, como la llaman los medios británicos, no fue consorte ni víctima del Barba Azul Enrique VIII, sino reina titular, aunque solamente por nueve días, el más breve reinado de la historia de Inglaterra.
Su vida parece inventada por un calenturiento autor de culebrones, tiene todos los elementos del melodrama y la tragedia. La protagonista, adornada de excelsas virtudes, deliciosamente bella, inteligente, con una educación exquisita y sangre real en sus venas, pero que nunca había esperado -ni deseado- reinar y se encuentra de pronto aupada al trono; los tutores, presas de perversa ambición, que mueven los hilos como en un teatro de marionetas; el romántico matrimonio con otro adolescente que la acompañará al cadalso; las intrigas de una corte que Enrique VIII había convertido en un cuento de terror; el clímax final de la cruel historia, ella con los ojos vendados buscando a tientas el tajo…

Lady Jane descendía de reyes y era sobrina de Enrique VIII. Cuando nació, en 1537, se había puesto de moda educar a las niñas para algo más que esposas y madres: la pusieron en manos de un preceptor erudito e intolerante, Roger Ascham, que desde muy pequeña le enseñó a hablar griego, latín y hebreo y le imbuyó la fe protestante. A Jane le gustaban los libros y el estudio, a los 8 años leía a Platón, pero sus padres convirtieron su educación en un suplicio, pues le exigían que lo hiciera todo “tan perfectamente como Dios hizo el mundo”, en propias palabras de la niña, y la castigaban con crueldad al menor fallo.
Instrumento de ambiciones.
Para ella fue una liberación que a los 9 años la enviasen como menina a la casa de la reina Catalina Parr, la última esposa de Enrique VIII. Cuando este murió en enero de 1547, su viuda se volvió a casar enseguida con lord Thomas Seymour, aunque Catalina murió al año siguiente. Entonces Jane, que tenía 10 años, se quedó bajo la tutela de lord Seymour.
Los Seymour eran una familia poderosa. La hermana de Thomas, la reina Juana Seymour, fue la tercera y más amada esposa de Enrique VIII, madre de su heredero varón, Eduardo VI. Su hermano mayor Edward, duque de Somerset, se convirtió en el hombre más poderoso del reino, regente cuando subió al trono el rey-niño, Eduardo VI. Comparado con estos ascensos, Thomas solo tuvo las migajas, pero eran muy alimenticias: un título de barón, la jefatura de la flota del Canal y un puesto en el Consejo Privado (el gobierno de la época).

Thomas era ambicioso y sin escrúpulos. Utilizó su posición para enriquecerse, y no se limitó a las simples corruptelas de los políticos venales, sino que mantuvo negocios de piratería. Pero no le bastaban las riquezas, quería poder, y decidió aprovecharse de lady Jane Grey.
Su posición de tutor le daba poder sobre ella, así que decidió convertirla en reina de Inglaterra. Seymour se las ingenió también para tener gran ascendiente sobre el rey-niño, que al fin y al cabo era su sobrino, y planeó el matrimonio de Eduardo VI y lady Jane Grey. Pero Seymour era hombre acostumbrado a jugar con dos barajas, y paralelamente montó un plan para llegar él mismo al trono, casándose con la segunda hija de Enrique VIII, Isabel, la futura Reina virgen. En ese punto fue su propio hermano, el regente Edward Seymour, quien decidió pararle los pies, pues temía que el benjamín le arrebatara el poder. Le acusó de traición y lo ejecutó sin juicio.
Había muerto el mentor de lady Jane Grey, pero sus planes le sobrevivieron. Poco después el regente Edward Seymour siguió la suerte de su hermano: derribado del poder por otros nobles, fue acusado de traición y ejecutado. El nuevo hombre fuerte de Inglaterra era John Dudley, duque de Northumberland, dispuesto a aprovecharse de la niña como instrumento de su propia ambición.

El rey Eduardo VI, que solo tenía 15 años, cayó enfermo de tuberculosis en enero de 1533, y el nuevo regente Northumberland se apresuró a casar a lady Jane con uno de sus 12 hijos, lord Guilford Dudley. Era un matrimonio de conveniencia, solo se buscaba la sangre real de lady Jane, pero el novio, “un caballero apuesto, virtuoso y bueno”, según las crónicas de la época, tenía casi la misma edad que la novia (él 17, ella 16) y el mismo tipo de educación humanista, por lo que pronto congeniarían y se enamorarían.
Pese a ello, la vida de lady Jane volvió a ser un tormento, pues fue a vivir con sus suegros, a los que detestaba, seguramente porque se daba cuenta de cómo querían utilizarla. Al poco tiempo tuvo una crisis nerviosa y cayó en lo que seguramente era depresión.
La suerte de lady Jane no le importaba nada a su suegro, mientras siguiera viva. Desde que Eduardo VI se pusiera enfermo, había preparado un testamento en el que el rey-niño nombraba heredera a su prima lady Jane, pasando por encima del derecho legítimo de sus hermanas, las otras hijas de Enrique VIII, las princesas María e Isabel. De esa forma, el propio hijo de Northumberland, lord Gilford Dudley, se convertiría en rey.

Cuando el rey-niño estaba ya en su lecho de muerte, a finales de junio, Northumberland le hizo firmar ese testamento, que fue refrendado por el Consejo Privado y un elevado número de nobles y obispos, aunque no por el Parlamento. Eduardo VI murió el 6 de julio de 1533 y lady Jane fue proclamada reina de Inglaterra el 10 de julio. Solamente un día antes tuvo noticia de la intriga que había montado su suegro, cuando le comunicaron que era la nueva reina. No quería serlo, y solamente la insistencia de su propio padre, ansioso también por medrar a costa de la adolescente, venció sus escrúpulos.

Hacia el cadalso.
El maquiavélico plan de Northumberland había triunfado, pero fue flor de un día, enseguida empezaron a torcerse las cosas. Para empezar, lady Jane, mostrando un inesperado coraje, se negó a nombrar rey consorte a su marido. Y lo que era aún peor, la hija mayor de Enrique VIII, María Tudor, que tenía muchos partidarios, levantó un ejército en East Anglia. Northumberland tuvo que salir de Londres al frente de sus tropas para enfrentarse con las de María Tudor, pero en su ausencia el Consejo Privado, que había apoyado la candidatura de lady Jane, se volvió atrás.

A los nueve días de ser proclamada reina, lady Jane fue depuesta y el Consejo Privado le escribió a María Tudor reconociéndola como única soberana. Lady Jane, que había sido instalada por Northumberland en la Torre de Londres para tenerla bien protegida, vio cómo su fortaleza se convertía en prisión. María Tudor entró triunfante en Londres y todos los implicados en la intriga de Northumberland fueron juzgados por traición. Lady Jane fue condenada a “ser quemada viva o decapitada en la Torre de Londres según la voluntad de la reina”, pero María Tudor suspendió su ejecución y la de su marido, aunque no la de su suegro. Pero no eran tiempos favorables a la clemencia: a principios de 1554 se produjo una rebelión protestante contra María Tudor, que era católica, y se decidió que lady Jane era una amenaza dinástica y más valía eliminarla.
El 12 de febrero lady Jane y su marido fueron ejecutados por separado, él en la plaza pública, ella en privado, por deferencia a su sangre real. Lord Gilford había querido pasar la última noche con su esposa, pero lady Jane rehusó, porque pensó que sería aún más doloroso volver a estar juntos las últimas horas.

Lady Jane compareció llena de entereza ante el verdugo, con quien mantuvo una escalofriante conversación: “Le ruego que me despache rápidamente, pero no me corte la cabeza hasta que esté reclinada”. Ella misma se vendó los ojos, pero entonces se desorientó y no encontraba el tajo. “¡Dónde está!”, gritó perdiendo por un momento la calma. Un caballero la cogió gentilmente de la mano y la llevó hasta el instrumento del tormento, donde fue rápidamente decapitada, como había

Un comentario en “Isabel II, 90 años

  • el 22 abril 2016 a las 10:20
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    Por un lado hacen ver a la reina como una malvada, ¿se dan cuenta? porque principe Carlos si llega a asumir como rey va a ser un vejete, no le va a quedar tiempo de disfrutar el trono.
    Por otro lado por algo la reina no abdica y ese es un mensaje muy feo que le envia a los ingleses sobre su hijo.

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