Un poco más no sobra

Qué pasó?…Pasó que los chupetines se convirtieron en cigarrillos, el agua en vodka, las bicicletas en motos, los besos en tener relaciones.

La pelota de trapo en una número 5.

El Guardiacivil de la esquina en un 222 o en un milico viejo jubilado metido en un kiosco de fibra.

Te acordás cuando volar era hamacarse muy rápido?

Cuándo “protección” era ponerse zapatillas para jugar a la pelota?.

Cuándo en casa la palabra la tenía el viejo y la última también, eso sí sin desautorizar jamás a la vieja?.

Cuándo lo peor que podías recibir de una persona eran piojos.
Cuándo amábamos nada más que a mamá.

Los hombros del abuelo era lo más alto del mundo y mamá era una heroína, era la única heroína que conocíamos, no era en polvo, sino de nuestra propia carne y nuestros propios huesos, la que nos dio la vida y a la que llamábamos cariñosamente la vieja, que tenía como treinta años de edad o alguno más.

Cuándo teníamos los pantalones buzo (aquellos azules de algodón con elástico en los tobillos) con agujeros en las rodillas remendados por la vieja, con la magia de una aguja y toneladas de paciencia, hoy les llaman jogging y son una condición sine qua non de los menores a sus padres para adquirirlos y tienen que tener marca?.

Cuando mi madre me quería pasar de los pantalones buzo a los vaqueros (hoy jeans) porque la tela tipo lona aguantaba más mi maltrato y yo no me los quería poner porque eran muy justitos y daban un aire afeminado (todo ello dentro de mi cabecita).

Cuando tu peor enemigo era tu primo, porque se le rompían mis juguetes en sus manos y los problemas de velocidad causados por quien adelantaba más rápido en el monopatín casero de rulemanes, con una zapatilla de goma vieja arriba de la rueda trasera a guisa de freno?
“Guerra” era solo un juego y la única droga eran las aspirinetas y el aceite castor.

El dolor más fuerte que podías sentir era sentir las rodillas machucadas de alguna atajada sin las inexistentes rodilleras, porque no había rubro familiar para ellas.

Y un “adiós” significaba “hasta mañana” o “hasta luego”.

Todo esto era en el mejor de los mundos y el que quiera decir que el que escribió esto es un viejo, tiene razón, pero a secas y sin un apellido grosero y que vive en el tiempo del te acordás y por suerte todavía estoy vivo y me acuerdo.

Pensá que el mundo era un poquito bastante mejor, pero nosotros por ser condescendientes con los apurados, que querían comprar la vida con tarjeta de crédito y empezar a gastarla antes de tiempo, e inclusive por nuestra negligencia de no meter un oportuno “no”, fuimos los responsables de que los valores se perdieran, porque al no respetarlos, pasan al olvido y una persona no vale por lo que tiene de dinero en el bolsillo, en el banco o en propiedades, sino por los valores que ha ido adquiriendo, con su esfuerzo y por su propia experiencia en la vida, como el don de gentes, el respeto al prójimo, a la mujer y al niño, a la paz, a la honradez, pero también hoy tenemos en nuestras manos la oportunidad de hacer que las cosas cambien… no que vuelvan para atrás, sino simplemente que mejoren y no sigan empeorando, al que perdió el honor no lo va a recuperar, como aquel que perdió la vergüenza, tampoco se va a volver a juntar con ella, pero a ganarse la vida trabajando, sin vivir a costas del otro, a honrar la palabra empeñada, a que valga aquello de palabra de criollo que vale más que un papel firmado, y lo escribo porque compré una casa y no firmamos ningún papel, bastó la palabra y después firmamos al escritura, y eso me pasó dos veces, me bastó dar la mano y decir “trato hecho”, no pido tanto, pero que mejore la cosa para bien, aunque sea un poquito…

Comencemos por casa…., hablar con nuestros hijos desde niños, y cuando quieren algo de apuro, explicarles que las cosas llevan un tiempo adquirirlas, no por amolar sino para que aprendan que en la vida no todo cae del cielo como la lluvia.

Por nuestro entorno. .., que el que se compromete a algo cumpla, así de sencillo y nosotros a predicar con el ejemplo… Recuperemos el valor de la palabra dada, sin juramento alguno, el honor está por sobre todas las cosas, recuperemos el valor de la familia, y recibamos al que quedó sin familia por esos avatares que tiene la vida, valoremos el abrazo sincero, del agradecimiento genuino, aquel que surge naturalmente del corazón de una persona de bien.

Somos hoy los forjadores del mundo del mañana, el que aspiramos para nuestros hijos, nuestros nietos, nuestros semejantes, marquemos la diferencia, no para pelear sino para cultivar lo que está bien y lo que no lo está.

EL MAESTRO Y SU HERMANO

Anoche estuvimos reunidos un grupo reducido de personas amigas y en una bolsa de papel, sin que los demás vieran el monto que poníamos hicimos una colecta informal y juntamos más de $ 5.000.- para los hermanos de Dolores y uno de los contribuyentes dijo algo muy sabio, tenía que doler un poco lo que pusiéramos, para que valiera la donación como tal, es decir, no dábamos lo que nos sobraba, sino de poner un poco más de lo que podíamos de corazón y que se sintiera en cada uno el sacrificio hecho, y así fue.

Y marcharon esos pesos para los hermanos doloreños.

No está todo perdido a pesar de que algunos se robaron Ancap cuatro veces, y negaron donar unos míseros litros de combustible a la Cruz Roja del Uruguay.

En estas cosas se ve que sigue pariendo buenos orientales la patria de Artigas!!!!
Y que todo sea para bien…

Un comentario en «Un poco más no sobra»

  • el 22 abril 2016 a las 09:20
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    Nooooo…el vodka siempre fue vodka lo de volar tomarse un tesito ahora es otrea cosa y amacarse cambio ahora volar es fumarse un porro.

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