Antifeminismo Femenino

Por Lorenzo Olivera
Últimamente se están oyendo muchas críticas al concepto de feminismo y por razones que más que justas parecen ser el resultado del mal entendimiento de las palabras. La reciente creación del movimiento mujeres contra el feminismo en el que exponen en un blog sus motivos por los cuales se consideran anti-feministas entre los que se pueden encontrar “No necesito el feminismo porque no soy una víctima”, “no necesito el feminismo porque me gusta que los hombres me hagan cumplidos por mi cuerpo ” o “porque nunca me han dicho que no pudiera estudiar entomología por ser mujer” demuestran la perversión a la que ha sido sometido el término feminista convirtiéndose popularmente en un “machismo de mujeres”, algo totalmente incierto.

El machismo es la actitud de superioridad de los hombres hacia las mujeres mientras que el feminismo no es más que un movimiento que busca la igualdad a nivel social, político y económico. En ningún caso se creó este término con el objetivo de provocar una lucha entre sexos por la superioridad, es un movimiento conciliador que busca acabar con los privilegios por cuestiones de sexo. Es por eso que resulta extraño ver a mujeres autodenominarse anti-feministas.
Aún así, mucha gente tiende a considerar exagerado algunas reacciones de los movimientos feministas o acusarlos de estar siempre a la defensiva. Puede ser que sin contextualizar el tema en su recorrido histórico pueda parecerlo, pero siendo justos hay que entender que las mujeres parten de una situación menos privilegiada, que han vivido toda la historia sometidas a leyes injustas y que para conseguir todo lo que los hombres han tenido como ley natural han tenido y tienen que luchar de forma decidida.

Existe, por otra parte, el término hembrismo, que hace referencia a las mujeres que sienten animadversión por los hombres y consideran a la mujer como ser superior. Este tipo de mujeres son comúnmente llamadas o auto-llamadas feministas lo que ayuda a extender la confusión sobre el término y ha hecho que muchas mujeres renieguen de la lucha feminista por no querer ser comparadas con esta actitud más radical que nada tiene que ver con lo que intenta construir el movimiento a favor de una igualdad real y en contra de la sociedad patriarcal. Por este motivo lo que se ha extendido como anti-feminismo ha sido un error de lenguaje desafortunado que está provocando que se confunda y se deslegitime una lucha más que necesaria.
Viendo estas diferencias hay que añadir que para ser feminista, ser mujer debería ser una condición suficiente pero no necesaria ya que los hombres también pueden serlo. Todo hombre que voluntaria o involuntariamente tenga una actitud y un respeto igual a hombres y mujeres sin prejuicios de sexo está practicando una actitud feminista con lo que estará ayudando a cambiar el mundo actual de una forma directa y eficaz. Para conseguir la igualdad en la que las mujeres no sean marimachos por practicar deporte, que el maquillaje y el arreglarse no sea materia obligatoria para resultar “femenina”, que no sean unas “frescas” por ligar lo mismo que un hombre, que llorar deje de ser cosa de chicas y que pegar como una niña deje de ser un insulto es necesario el cambio de mentalidad por parte de todos y todas por igual. El feminismo no es sólo cosa de mujeres, y mucho menos de mujeres que odian a los hombres.

La psicoanalista y codirectora de la revista Registros, Gabriela Grinbaum, sostiene que al contrario que la cobardía, que es un rasgo masculino, la audacia es femenina, y que esa ausencia de proporción acaso sea causa de que las mujeres se quejen de los hombres en una escena social dominada por la declinación de la virilidad, la omnipotencia de la mirada y el supuesto borramiento de la diferencia entre los sexos.
Grinbaum está diplomada en Estudios Superiores por el Departamento de Psicoanálisis de París VIII, y es docente en la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Es miembro de la Escuela de Orientación Lacaniana (EOL) y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP).

De esta conversación que sostuvo con Télam surge lo siguiente:.
T : ¿Se quejan las mujeres, de qué (haciendo la salvedad de que las mujeres existen una por una?
G : ¿Y de qué se quejan las mujeres? ¡Hoy y siempre! ¡De los hombres! Ya sea porque no hay, ya sea porque el que hay no la cuida o no la mira o no la escucha o la aburre o no la desea lo suficiente o la corre del espejo para mirarse él (habitual en la época). Las mujeres siempre se quejan, la queja es femenina para la cultura. Pero no lo es para el psicoanálisis. Para el psicoanálisis la queja es histérica y no un rasgo de femineidad. Para las mujeres es fundamental el reconocimiento. Ser reconocidas por el partenaire, por la jefa, por la amiga, por los hijos. Y cuando una mujer no se siente reconocida en su ser se queja por eso, lo sufre. La mujer actual, lo sabemos, no se satisface con ser madre, quiere tener un lugar de reconocimiento que no pasa en absoluto por la maternidad. No todas las mujeres quieren hijos hoy, muchas esperan su realización personal y si después de eso y aseguradas de no perder su libertad acceden al hijo, bueno. Pero no es aquello que las mueve verdaderamente en la vida.
T : Estos días leí que los hombres se suicidan más que las mujeres, en una proporción de 4 a 1. ¿Qué puede decir de eso una psicoanalista lacaniana?
G : No tengo esa data pero entiendo que sea así. Un hombre puede decidir quitarse la vida por haber perdido el trabajo, por ejemplo. Eso no lo creería posible en el campo de las mujeres. Aun cuando en la época del Otro que no existe, tal como la bautizó Jacques-Alain Miller, las mujeres tienen un lugar de acceso a los ámbitos laborales, desde las conducciones en las empresas, en la cultura hasta en las direcciones políticas de los países. Una mujer puede quitarse la vida por amor, no importa la edad que tenga; te sorprenderías cuán lejos puede ir una mujer en su dolor por no ser amada por ese hombre. Pero no va a suicidarse porque no llega a fin de mes o a mantener a su familia o porque no consigue trabajo. A ese nivel podría decir que es el narcisismo la trampa mortal. La relación del hombre al trabajo es una relación a su falo. Si es tocado ahí puede que el narcisismo no lo resista y eso lo lleva a identificarse a un desecho y producir un pasaje al acto como el suicidio. Una mujer es más flexible y menos narcisista en esos casos. Desde chica ya sabe que no tiene (el falo) y eso le da más libertad, más audacia, no tiene que cuidar tanto lo que tiene porque en el fondo sabe que no tiene nada que perder. Una mujer sabe mucho más que un hombre cómo funcionar con el no tener. Aun las mujeres más identificadas a lo masculino. La labilidad de los hombres en muchos casos los deja sin recursos frente a las contingencias de pérdidas y por eso entiendo que haya más suicidios masculinos que femeninos.
T : ¿Cómo entender el apartado pornografía que aparece en el volumen preparatorio del próximo congreso de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP) Descartamos la cosa moral, ¿cómo lo entiende una mujer, que además es psicoanalista?

G : No podía faltar pornografía en el volumen del próximo congreso Un real para el siglo XXI. Si lo que más se consume en internet es pornografía. Lo único que le preocupa a los padres de los chicos es la facilidad de acceso a la pornografía que proviene de la misma máquina que los tiene atrapados todo el día. Hay mujeres que revisan el historial de la computadora del día de sus parejas para comprobar -una vez más- que la infidelidad se ha jugado ahí. La pornografía que consumían mis compañeros de colegio rateándose a los cines de Lavalle una vez cada tanto, hoy está con una facilidad apabullante. Comodísimo. Y obvio que va de la mano con la inmediatez de la satisfacción que la hipermodernidad impone. Goce-express, sin hacer nada de nada, ni levantar el tubo, nada. Goce del idiota. Goce del soltero lo llama Lacan, es la satisfacción masturbatoria que no requiere el pasaje por el cuerpo del otro, viene de perillas para la época. Menos esfuerzo, mayor goce. En mi adolescencia había que conseguir Trópico de cáncer o algún cuento de Anais Nin o de D.H Lawrence. Y casi leerlos a escondidas. No soy de melancolizarme añorando aquellos tiempos pero respecto a esta pregunta, no puedo evitarlo.
T : Esta es mi experiencia: cierta cobardía del hombre frente a la nueva mujer. ¿Esto es así? ¿Cómo pensar no hay relación sexual en la época de la agitación de lo real?
G : La cobardía es masculina, la audacia es femenina. ¡Al revés del pepino! Pero no tengo dudas que es así. Si a eso le sumamos las mujeres contemporáneas, que avanzan, con todo esto se evidencia más. Lo ilimitado es desde la audacia hasta el goce en las mujeres, contra la limitación masculina. Y eso no es un rasgo contemporáneo, mirala a Antígona en su acto, a Medea en su venganza, y ya en el siglo XIX el portazo final que da Nora en Casa de muñecas (la pieza teatral de Henrik Ibsen), y no porque Torvaldo Helmer no la amaba, es porque no supo amarla, la amaba en tanto madre de sus hijos y no como mujer y fue eso que la decide a la protagonista a abandonar la casa. Y esto nos orienta respecto a las dificultades de los hombres para amar, porque solo es posible amar si se ha pasado por la falta. Eso las mujeres lo sabemos muy bien. ¿Cómo puede amar un hombre? Hay algo de la feminización en el hombre, necesaria para que ame. Y eso no muchos lo toleran. Claro que el estilo y los semblantes de las nuevas femineidades dejan a los hombres muchas veces turbados, incluso castrados; las nuevas mujeres no esperan que sea él quien invite, proponga… Y el amor es una respuesta al no hay relación sexual. Las dificultades para amar son un síntoma de la época, por la inconsistencia, la liquidez, la prisa, los imperativos de ¡hay que gozar ya! Es un asunto.
T : Roman Polanski acaba de estrenar su versión de La venus de las pieles. Acabo de leer un libro -de una mujer- titulado Defensa del masoquismo. ¿Cómo entender estos fenómenos político-culturales?

G : ¡Amo a Polanski! ¡Incluso con todo su prontuario!! No vi su versión de Sacher Masoch. Simplemente te voy a decir que Lacan nunca aceptó la idea freudiana del masoquismo femenino. Lacan respondió a Freud diciendo que el masoquismo femenino es un fantasma del hombre. Es decir, es el hombre que goza creyendo que la mujer goza del masoquismo. Que la mujer tolere más el sufrimiento en el cuerpo, muchísimo más que el hombre, no habla de su gusto por el dolor en el cuerpo. Lo tolera más. Todo el mundo sabe lo que un hombre hace cuando algo lo aqueja en su cuerpo. Los recorridos que hace por los médicos, el mal humor que eso le produce, la intolerancia al dolor en el cuerpo es ya graciosa, mirá como Woody Allen armó de eso un personaje. De una mujer ni te enteras si está a punto de ser intervenida mañana. Hoy muchos hombres se depilan, ¡pero cómo gritan! Volviendo a la cuestión del masoquismo y las mujeres. Lo que ocurre es que al contrario que el hombre, las mujeres tienen una gran elasticidad en su fantasma. En especial la histérica, que puede llegar a identificarse al fantasma del hombre que coloca a la mujer en el goce masoquista y terminar en ese lugar.

T : En la entrevista que le hiciste a Maitena, ella hace una reflexión muy a fondo sobre el amor. ¿Creés que una idea como esa puede nacer de alguien que no haya pasado por un análisis?
G : Maitena sabe del amor y tiene la genialidad de saber decir lo que las mujeres sufren por amor y además nos lo cuenta con humor. En la entrevista que le hicimos para Registros Mujeres, ella nos decía que finalmente encontró como la solución frente a las penurias amorosas por las que transitó en su vida, la tolerancia y la distancia. Eso le permitió sostener lo que llama su encuentro amoroso de los últimos 15 años. No tengo la menor idea si hubiera encontrado esa solución sin un análisis. Ella se analizó, se sigue analizando, supongo que el análisis habrá hecho lo suyo. El amor fue siempre lo que la movió al análisis, no el tema laboral, al que le encontró salida muy tempranamente en la vida. Cuando en la entrevista se refiere a la distancia y a la tolerancia me parece que hace hincapié a dejarse tomar, dejarse mirar por el partenaire pero no quedarse capturada persecutoriamente en esas miradas. Da el ejemplo de las parejas que terminan matándose simplemente porque ella pregunta ¿por qué me miraste así? Frente a la cual él responde por que vos me miraste así. La distancia es una buena solución para no aplastar el amor con la demanda, y la tolerancia de la diferencia: no es posible el estado de enamoramiento siempre, hay que trabajar para inventar cada vez porque el amor no dura porque sí toda la vida.

3 comentarios en “Antifeminismo Femenino

  • el 16 octubre 2015 a las 11:32
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    Esto es un vil golpe bajo y una calumnia, nos quiere enseñar historia esta chica? un par de cientos de años atras, no podría enfrentar a las camaras detv si las hubieran, porque ni a la escuela la dejarían ir, menos pintarse los labios y teñirse el pelo.

  • el 16 octubre 2015 a las 12:02
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    Aplauso, medalla y beso. Era hora que una de ustedes reconociera que somos mas gente, que les dimos superderechos y ni si quiera lo agradecen…
    Pensandolo bien, me parece que la tipa del video se esta burlando…

  • el 16 octubre 2015 a las 17:27
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    Pobre chica la del video que gana con tantas tonterias? el mundo de la guerra y de las muertes son de los hombre no de las mujeres, me equivoco?

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