Fisuras

El pasado 26 de junio se presentó, en la Universidad de la República, el libro “Fisuras, dos estudios sobre pasta base de cocaína en Uruguay.

Aproximaciones cuantitativas y etnográficas”. En la edición participaron la Universidad de la República, la Facultad de Humanidades, la Junta Nacional de Drogas y la Secretaría Nacional de Drogas, siendo los responsables de la publicación: Héctor Suárez de la Junta Nacional de Drogas y Marcelo Rossal de la Facultad de Humanidades.

Por Iara Bermúdez y Waldemar García

El libro presenta 2 estudios sobre el consumo de la pasta base en nuestro país.

El primero de ellos, realizado por el Observatorio Uruguayo de Drogas, dependiente de la Secretaría Nacional de Drogas, nos muestra un amplio panorama cuantitativo de la población consumidora de esta droga. Nos presenta un amplio panorama estadístico sobre la procedencia tanto geográfica como social, hábitos laborales, lugares de consumo, comparaciones con otras drogas, edades de consumo, centros de ayuda al drogadicto, enfermedades asociadas al consumo, etc.

El segundo estudio, realizado por un equipo de estudiantes de antropología de la Facultad de Humanidades dirigido por Marcelo Rossal, es un estudio etnográfico de la población consumidora. Para ello se ha realizado un trabajo de campo en el que se ha entrevistado a una serie de consumidores para desentrañar sus circunstancias, su trayectoria de vida, su situación familiar, laboral, de salud, etc.

El consumo de pasta base es sin lugar a dudas un problema importante de nuestra sociedad y saber a quienes afecta, como los afecta, que necesidades tienen, como se sustentan, como llegaron a esa situación es fundamental para poder implementar políticas que lleven a minimizar este problema.
El Reporte conversó con Marcelo Rossal, docente de Antropología Social en la Facultad de Humanidades, coordinador del equipo que realizó el segundo estudio del libro Fisuras y uno de los responsables de la publicación.

El Reporte.- ¿Por qué el libro, que objetivo tiene?

Marcelo Rossal.- Desde hace algunos años tenemos un equipo que está trabajando en temas de juventud, de violencias estatales. Eso nos llevó a que la Secretaría Nacional de Drogas nos pidiera hacer un estudio junto con otro estudio que iban a hacer ellos, un estudio cuantitativo que iba a arrojar datos importantes sobre la población de usuarios de la pasta base. Yo ya estaba estudiando la población de usuarios de pasta base, hice mi tesis de maestría en base a la investigación de la población de usuarios de pasta base, tenía un libro publicado anterior. Hay un proceso de acumulación que llevó a que me convocaran para coordinar el trabajo. Formamos un equipo con estudiantes avanzados de antropología, ahora ya todos egresaron, están licenciados. Hicimos un trabajo intensivo durante algo más de 4 meses mientras se hacía la otra investigación. Yo coordiné la investigación de carácter antropológico, la investigación etnográfica. El trabajo consistió en entrevistar haciendo la trayectoria de vida de 40, de un universo de 320 usuarios de pasta base, usuarios problemáticos, no solo personas que hubieran probado la pasta base, sino personas que viven cotidianamente o casi cotidianamente el uso de pasta base y las consecuencias que esto acarrea. Nuestra idea era saber, en la trayectoria de vida de estas personas, como se desarrolla el uso de la droga y comprender que es lo que pasa con estas personas.

El libro tiene esos 2 estudios, uno que intenta saber determinados datos de esa población; de donde obtienen el sustento en adelante. Y otro que buscaba comprender la trayectoria de estas personas y los diferentes sentidos que le dan a la pasta base, hasta los aspectos morales del uso de la pasta base; las moralidades que sostienen, los códigos de vida cotidiana.

ER.- ¿Hay un perfil definido del consumidor de pasta base o hay más de uno?

MR.- Hay un antropólogo brasileño, de apellido Delio, que dice que construir un único perfil en consumidores de droga es muy problemático porque en rigor suele haber multiplicidad de situaciones, y esto se da también en la pasta base; hay una multiplicidad de usuarios de la droga y no se puede trazar un perfil. Pero, sí hay ciertas características en la mayoría de la población de usuarios que son muy claras, muy marcadas. Algo más del 60% solo terminó la escuela, eso ya es un indicador. Si miramos la población general del Uruguay donde es muy poquita la gente que solo terminó la escuela (menos del 5%), y si observamos que aquí tenemos un 60%, empezamos a ver qué tipo de población es la que consume, la de nivel escolar muy bajo. Vemos cuestiones laborales, y vemos que trabajo formal poquísimos, casi todos han tenido trabajo informal, incluso un 20% declaran que han cometido delitos para sostenerse. Estamos hablando de una población con muchísimos problemas. La mayoría en el mercado informal, haciendo changas, recolectando cosas, o robando. El tema de la vivienda: entre albergues transitorios, la vida en la calle o vivienda precaria tenemos la gran porción del total. Estamos ante la población más vulnerable y más precaria del Uruguay.

ER.- ¿La pasta base es el final de un camino de drogas; porque en el libro se ve que es la droga a la que se accede con más edad?
MR.- Eso tiene que ver con cuándo entró la pasta base al Uruguay. La pasta base entró en 2002, aunque en otros países de América entró antes. Nosotros vimos claramente que había grupos de usuarios de pasta base por el año que se iniciaban al consumo de sustancias en general, no solo de pasta base. Y esto tiene que ver con la vida en la calle en unos casos. Están los casos de los niños de la calle, chiquilines que salen del hogar generalmente por situaciones de violencia doméstica, abandono materno o paterno. Estos niños suelen empezar antes de los 12 años; la vida en la calle lleva al uso de sustancias. La calle lleva a eso, lo más común es el consumo de alcohol, que es la sustancia más consumida en Uruguay, pero también hay uso de pasta base. Pero antes de eso, si miramos en estas personas, que tienen trayectoria de niños de la calle, empezaron con el consumo de una droga muy problemática que es el cemento de contacto. Ese es un tipo de trayectoria y esos son los más vulnerables, los que tienen una trayectoria de vida en la calle casi que desde siempre, desde muy niños y empiezan el consumo de drogas desde muy niños. La porción mayoritaria comienza en la adolescencia temprana, principalmente con el alcohol. Y esto tiene que ver con la escolarización, dejan de estudiar en la escuela o primero de liceo, salen a la calle y ahí empieza el consumo. Después hay una tercera porción de esta población que es la adolescencia juvenil, después de los 16 años. Éstos suelen ser personas que tienen tercero de liceo, de familias trabajadoras, a veces de familias de trabajadores informales, con condiciones muy duras de vida; salen a la calle y empiezan a consumir. No cabe duda que el sistema educativo protege, seguir escolarizado es un tipo de protección. Y por último hay un cuarto sector, que ahí las razones son más variadas, son lo que empiezan a consumir en edad adulta; son menos y son circunstancias de la vida las que los llevan a la calle; provienen de cualquier nivel social.

ER.- Nos ha llamado la atención que según el libro estamos en una población consumidora estable, que no hay crecimiento, cuando la impresión que tenemos es de más gente en la calle.

MR.- Esto es fácil de detectar por el aumento de la edad; en realidad niños en la calle hay menos; adolescentes en la calle hay menos; lo que hay son adultos con consumo crónico. No quiere decir que no haya nuevos consumidores de pasta base; los hay. Los que están viviendo tirados en la calle, es una población que es continuamente correteada de un barrio para otro. Son pocos pero muy visibles. Los vemos caminando con las bolsas al hombro, van caminando hablando solos, otros que duermen en la entrada de los edificios. De este tipo de población, que se llama “población oculta” (porque la estadística no los registra, no porque no sean visibles, que son muy visibles), en el libro hay una estimación de cuántos serían: en el rango superior estarían en 17.000 o 18.000 personas y en el rango más bajo entre 7.000 y 8.000. Por lo tanto, es una droga poco consumida pero muy problemática, que genera una adición muy problemática, una fisura (como es el título del libro) y que produce un estilo de vida muy vinculada al propio mercado de la sustancia; y el mercado de la sustancia se relaciona con una red de intercambio, en la cual los usuarios están continuamente buscando dinero para alimentar su adicción. Venden por $7.00 el kg. de plástico, por $50.00 el kg. de algunos metales, eso hace que la recolección sea fundamental. Si hay un barrio en que cambian las políticas municipales o cambia el nivel de recolección, se van para otro barrio. Da la impresión que de pronto desaparecen todos o que reaparecen.
Lo que podemos afirmar es que no disminuyó el número de consumidores, pero sí se enlenteció el ingreso de nuevos y por tanto la edad promedio de esta población subió.

ER.- ¿Qué se puede hacer para evitar que los menores se acerquen al consumo de pasta base?

MR.- Con los menores lo que vimos es que el aumento de los años de escolarización es un factor de protección, esto es evidente; si conseguimos tener más tiempo de escolarización están más protegidos. Hemos visto que ha aumentado el nivel de escolarización, lento pero ha aumentado y ha bajado el nivel de consumo de pasta base, no de otras sustancias, pero de pasta base está claro que los nuevos consumidores son menos.

Y con los consumidores crónicos, que tienen un promedio de edad de 28 o 29 años, lo que hay que hacer es protegerlos, y para eso lo que hay que hacer es reducir el daño, buscar estrategias que reduzcan el daño de estas personas. Algunos dejarán de consumir, otros no, otros dejan por un tiempo y recaen. Esto necesita estrategias de reducción de daño que invierta suficiente recursos para tratarlos. Hay una iniciativa de Consultores Móviles, hay iniciativas de distintos centros donde ellos puedan llegar y donde se intercambie con ellos estrategias de protección de su propio consumo y que sean lugares donde si ellos deciden dejar de consumir puedan hacerlo por estar apoyados suficientemente.

Ficha técnica:
Titulo: Fisuras. Dos estudios sobre pasta base en Uruguay. Aproximaciones cuantitativas y Etnográficas.
Autores: Héctor Suárez, Jessica Ramírez, Giancarlo Albano, Luisina Castelli, Emmanuel Martínez, Marcelo Rossal
Editorial: Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación
Año: 2014

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